Queridos amigos míos:
Las fotos que verán más adelante no forman parte del photoshop ¡Efectivamente estuve ahí! Pero antes, un pequeño resumen del día.
Me levanté a las 6 pensando que eran las 7:00. Recién a las 8:00 me dí cuenta que estaba equivocada. Por suerte no me afectó, ya que hoy por primera vez no desperté atontada por el calor y el cambio de hora (¡Yupi!).
Tomamos desayuno con mis nuevas compañeras (No repito sus nombres porque no tengo idea como se escriben) y nos pasaron a buscar a las 9:30 para ir a la oficina de VIN. Quien nos guió fue Ela, la otra coordinadora que aún yo no conocía. Para llegar, tuvimos que andar por la mismisima ciudad, ahora si con más cemento y basura que nunca ¡Qué ciudad más contaminada!. Nos demoramos 30 minutos caminando hasta que al fin llegamos y conocimos a Bhupendra, el director, con quien me había comunicado por email hasta ahora. Nos explicó en profundidad sobre la organización y sobre nuestro trabajo ahí, pagamos nuestro voluntariado, nos dieron una tarjeta de voluntario y tuvimos una divertida clase de nepalés con Sumadh. También nos dieron almuerzo ¡Que rico estaba! Era picante, pero en su justa medida y acompañado de un rico pan.
En la tarde fuimos con Sumadh a realizar el recorrido turístico que no habíamos hecho ayer. Kia (Recuerden que no tengo idea como se escribe), de Australia, estaba enferma y se quedó en el hotel. Estuvimos mucho rato metidas en tacos espantosos, hasta que al fin llegamos al Boudanath, uno de los más importantes sitios budistas. Las imágenes no son suficientes para describir el impacto de encontrarnos con esos increíbles ojos que lo observan todo. Alrededor, los primeros monjes budistas que me tocó ver.
Nos acercamos a sacarnos fotos junto a la estupa, cuando se puso a llover fuertemente y la gente salió corriendo inmediatamente. Nos refugiamos en... no sé si tiene nombre, pero es un balcón donde están los monjes, precioso. Subimos a sacar fotos y traté de que me sacaran una pero salió muy oscura. Fue en eso cuando un monje se me acercó y me dijo que desde arriba se veía mucho mejor, que ahí me podía sacar la foto. Yo no estaba segura de ir, porque acá tratan de sacarte plata como sea. El monje insitió, y no quise desconfiar de un religioso así es que lo seguí. Cuando subimos, el monje me invitó a entrar en una pieza. Yo ya me estaba preocupando, pero ya estaba ahí así que me saqué los zapatos y entré. Adentro, unas imágenes y velas encendidas, y varios monjes. El monje que me guió me dio unos inciensos y me pidió que lo prendiera con las velas. Luego me llevó frente al más anciano de los mojes y me dijo que me arrodillara. El anciano me preguntó el nombre y luego empezó una oración. me puso un aceite en las manos y una tirita amarilla en el cuello. Fue un momento muy mágico y me sentí en paz. Ver mi tirita amarilla justo a mi medalla de la virgen me hizo pensar que Dios está en todos, y da lo mismo la religión que uno tenga, si en ella está la fe. Yo sentí el Espíritu Santo en ese hombre que me bendecía, y me sentí en paz.
Después nos fuimos y nos llevaron a Patán, a la plaza Durbar, donde esta lleno monumentos hinduístas. Yo pensé que después del Boudanath no me iba a sorprender, pero fue realmente increíble. Mientras estaba ahí, se me rompió la chala, así es que tuve que partir a comprarme zapatos nuevos, muy lindos, por 400 rupias, que son como 3000 pesos chilenos ¡Barato!
Bueno, con tanto cosa quedé, una vez más, destruída. Buenas noches y espero contar más mañana.
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| La ciudad y yo, desayuno en la azotea del hotel |
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| Primer encuentro con el Buddanath, desde el hotel |
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| Coca-Cola nepalesa |
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| En medio de la basura, aún queda esperanza... |
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| Buddanath |
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| Donde cruzamos a protegernos de la lluvia |
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| La foto oscura antes de subir |
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| El lugar donde me llevó el monje |
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| Patan |