jueves, 20 de octubre de 2011

BlancaTati y los 7 kilitos :)


Antes del copy-paste: Gracias por todos los saludos y los mensajes de ánimo!!! son unos bacanes!! 
Domingo 16 de noviembre de 2011:
Vamos a aplicar banda sonora para esta escena. La canción: Del sueño a la poesía, Artista: Silvio Rodríguez, Álbum: Rodríguez.  Soy buena divagando y hoy mientras iba caminando en la mañana imaginé la primera escena de mi película (la que habitará en la imaginación por los siglos de los siglos) y quería compartirla, aprovechando que mi vida se está volviendo algo así como un reality show, pero leído.  Pido disculpas si hay algún cineasta leyendo mi mala descripción, pero casi reprobé el ramo de Cine en la universidad.
¿Ya llegaron a la parte en que Silvio empieza a cantar? Ok. Escena 1. Close up a unos pies. (Los míos).  Unas hawaianas negras y unos pies sucios. Los pies caminan por una sucia calle, se pueden ver los papeles, la basura, las motocicletas que casi pasan a llevar a estos pies, el barro, etc. De a poco la imagen se empieza a expandir y puedes ver Katmandú, con sus humos, sus mujeres de trajes coloridos, los niños con mocos que te miran y te hacen un namasté, los perros sarnosos, el carrito de no-se-qué comida tóxica, etc. La cámara enfoca el paisaje como si fueran los ojos de la persona que va caminando (o sea yo). La siguiente toma es a mis anteojos y luego al rostro. La persona (yo) sonríe. Estoy vestida pinta de turista y una mochila al hombro. La idea es mostrar este caos y el contraste de esta otra persona, vestida distinta y sonriendo. ¿Por qué sonríe? Eso no lo dice la toma, el público tiene que imaginar a su pinta. Por ahora puedo adelantar algo: Porque sí. Porque la vida es linda a pesar de lo dramática. Hoy quiero pensar así.
La escena termina en que la muchacha se sube al temido microbús, sin cambiar la sonrisa y la canción se Silvio se acaba. Y empieza el guión, una voz en off contando la historia, que no se los voy a decir en caso de que Steven Spielberg (O mejor Michel Gondry, mi director favorito) esté leyendo mi blog.  
Miren todo lo que gasté en no contar nada más de lo que pasaba por mi cabeza  mientras iba caminando...
 Tengo más escenas cinematográficas hoy: En una de las escuelas, en la que me tocó trabajar hoy, estaba con el concurso de pintura. Y les puse de mi computador música clásica. La verdad es que tengo bien poco de música, y lo único que tenía eran las bandas sonoras de las películas The Piano, y Jane Eyre. Bueno, entre esa música, el sol golpeando las ventanas sin vidrio, los niños concentrados dibujando y yo paseándome entre los puestos comentando “Very good” o “Dherai Ramro” (ídem), me empecé a sentir como en esas típicas películas gringas en que la heroína se va a  una aldea lejana a ayudar a unos niños en extremo social a través del arte. Tengo que decir “película gringa”, porque la música era clásica, porque de ser Bolywood la música sería bailable y los niños se pondrían a hacer una coreografía en medio de los lápices y las hojas. Ya estoy divagando de nuevo. Perdón. Bueno, yo en ese momento era definitivamente una “maestra Ximena” (Por favor que mis co-temporáneos entiendan el concepto).  Creo que me sentí un poco más útil hoy. Los niños se están copiando menos.
La siguiente escena cinematográfica fue en la casa de Jyoti (la esposa de Shyam). En una piezucha, porque esa es su casa, ella puso música nepalesa en su celular y bailamos sin parar. Me dio gusto verla contenta y bailando. Jyoti no es una mujer feliz. Y tiene mi edad. La buena noticia (espero), ¡Es que está esperando guagua! Aún no sé si eso la hará más feliz, ojalá. Hoy estábamos conversando y me dijo que ella creía que eran mucho mejor los matrimonios arreglados que los por amor. Yo quedé plop. “aqui en Nepal- dijo ella- las familias te apoyan y te ayudan si tienes un problema en tu matrimonio, mal que mal tus papás son los que elijen el matrimonio. En cambio, si te casas por amor y tienes problemas, las familias no te ayudan, porque tú decidiste casarte entonces el problema es tuyo”. Tiene toda la razón. Pero qué pena pensar así tan joven. Y yo pensando y pensando que cuántas cosas miles quiero hacer en el futuro.  Espero, si alguna vez me enamoro, que no me corten las alas y que me permitan seguir soñando y peleando por esos sueños. Forman parte de mi esencia. Es por lo mismo que me cuesta tanto entender a esta gente sin sueños ni aspiraciones. Ella está tan sola en esa pieza chiquitita, con un marido que no está nunca y que se muestra enojado con ella todo el tiempo. Hoy estaba feliz porque yo la había ido a visitar. Si no me siento tan útil con los niños, espero poder ser una buena compañía para Jyoti.
Hoy conocí a Ramesh. Es un nepalés que lleva viviendo 11 años en Alemania. Trabaja en el aeropuerto de Frankfurt, muy choro el tipo. Habla como 5 idiomas y ha viajado por muchos países. Pero siempre que puede vuelve a Jitpur, donde tiene unas tierras y animales. Además en Katmandú viven sus papás. Yo no pude evitar preguntarle por su perspectiva de la situación de Nepal desde afuera. No le entendí todo lo que me dijo, pero al parecer no le gusta mucho el primer ministro. En fin, lo importante va en una sencilla frase que me dijo totalmente digna de “copy-paste” y que me consoló un poco de mi depresión/aterrizaje forzoso en la realidad de Nepal. Me dijo “La gente de Nepal es pobre, pero al mismo tiempo son muy ricos: son ricos del corazón”. Me dijo que el viviendo en Europa tantos años, no había visto gente con tan buen corazón como los nepaleses. Y tiene razón. En el último tiempo me ha tocado conocer pura gente amable. Hasta en la micro te meten conversa. Ayer me caí en medio de la calle (me pelé la rodilla) y una niña se acercó a ofrecerme ayuda y despúes se quedó conversando conmigo mientras caminábamos, hasta que ella tuvo que doblar en una esquina, se despidió y desapareció. Si eso pasara en Santiago de Chile tú piensas que es un complot y que te van a asaltar.
¿Qué más cuento? Voluntarios van y voluntarios vienen. Fui a Katmandú a despedirme oficialmente de Kier, que se va el miércoles. Alanah y Harriet volvieron a la casa. Mañana llega una voluntaria nueva y al fin conocí a mi amigo Felipe, que de paso, si me estás leyendo, te digo que también podrías compartir con la masa que tal es la vida en los monasterios budistas.
Nada más por hoy. Puro divagueo. Hartas escenas para mi película. Un rojo sol escondiéndose entre las nubes y una naranja y gran luna cubriendo los valles de arroz. Y una loca imaginando cosas todo el día, con Silvio y Jane Eyre de banda sonora.
Jueves 20 de Octubre de 2011:
No puedo empezar sin antes decirle a la Francisca Guzmán que me he acordado todo el día de ella, y que no se me pasó en absoluto su cumpleaños, espero que lea mi saludiño a tiempo. También me acordé del cumpleaños de la Pame Ruiz, pero no sé si me leerá. En fin, un abrazote grande desde este país tan mágico y extraño.
Hace poco terminamos de ver “Breakfast in Tiffany´s” con Alanah, Harry e Isabel, desde su computador. Isabel es la nueva voluntaria que les había contado. Ella es de Vermont, Estados Unidos, y tiene 18. Muy amorosa. La película ya la había visto, pero no puedo dejar de amar a Audrey Hepburn y su estilo en esta película. Además el guión me parece espectacular, algo que hoy en día no sucede mucho en el cine. Es gracioso imaginar el contraste de ver esa película tan glamorosa en una casucha perdida en Nepal.
Me he des-deprimido un poco. Me he dado cuenta, que a pesar de claro que hay dolor, la gente está acostumbrada a este estilo de vida (no todos, obvio).  A Sanguita le encanta ir a ayudar a cortar pasto y ayer conocí a un Nepalés que vive en Estados Unidos, se va a casar con una inglesa, y aún así cree que las nepalesas son mejores y que es mucho mejor un matrimonio arreglado. Su argumento era que un matrimonio por amor es más propenso a un futuro divorcio. La gente opina tan convencida que me hacen dudar del valor del matrimonio, que yo daba por hecho que el fin era unir a dos personas enamoradas. (Que ingenua, la pobre).
Jitpur está lleno de voluntarios nuevos, pero todos en distintos sectores. Aún así, de repente uno los va encontrando. Es entretenido. La conclusión es que se van a encontrar varios nombres que no habían escuchado anteriormente y que van a aparecer como si nada. Mañana nos vamos un grupo grande a Nagarkot, a hacer un trekking durante el sábado y así ver un pedacito del Everest (Al parecer se ve a lo muy lejos). Hoy ando con un resfriado del terror, así que espero que se me pase para mañana.
Para concluir, porque no hay mucho que contar por estos días, les cuento la anécdota de la semana: Resulta que me he aprendido tan bien mis pocas frases en nepalés, ¡que todos creen que hablo mucho nepalés! Entonces empiezan a hablarme de corrido. Yo tengo que explicar que  “Ma ALI-ALI nepali boltshu” (“Yo hablo UN POCO de nepalés). Es gracioso.
La otra semana se viene buena. Se viene otro festival (Me la he pasado en vacaciones) Y hay dos noches en que se baila al amanecer, y se les pone tika a los perros y a las vacas y hay luces de colores en todos lados.
Buenas noches. Shuba Ratri.