Lunes 23 de octubre:
Sobre lo que quiero y no quiero ser de hoy en adelante:
1.- No quiero ser indiferente al dolor ajeno.
2.- Quiero tomar conciencia de que ciertos “lujos” no son necesarios.
3.- Quiero disfrutar al máximo los “lujos” que realmente valen la pena.
4.- Quiero considerar “lujos” las cosas que antes no me parecieron tales.
5.- Quiero luchar por evitar aquellas cosas que me hacen ser una mala persona, pero considerando que soy humana.
6.- Quiero amarme tal cual soy, con lo bueno y lo malo. Sólo de esta manera puedo amar al resto.
7.- Quiero recordar siempre que soy chilena, latinoamericana y ciudadana del mundo.
8.- Quiero que mi vida valga la pena, jugándomela por quienes no tuvieron mis mismos privilegios.
9.- Quiero ser artista, considerando que artista es quien, a través de su sensibilidad creativa, es una herramienta de apoyo para la comunidad.
10.- Quiero amar a Dios con toda mi alma y con todo mi ser, y amar a mi prójimo como a mi misma.
Martes 25 de octubre de 2011:
Aquí reporto desde mi cama, entre frazadas, chales en el cuello y mi guatero improvisado: Una botella de agua caliente. Mi botella es lo mejor, con ella duermo feliz en estos días que se vuelven más helados cada día. Además me cuida del resfrío que me está jugando una mala pasada con unos ataques de tos incontrolables. Me estoy riendo igual que el papá y la memé, espantoso. ¡Viva la contaminación de Katmandú!.
Me acompaña en estos momentos, como se está volviendo usual, Silvio Rodríguez. Es esa cosa con mi lengua madre, tan linda, que me hace tanta falta y que me acompaña cuando me toca estar sola. Ahora escucho una preciosa canción: Tu sonrisa ha cambiado. Tengo una canción especial que me encanta escuchar porque siento que me define un poco en este viaje. Se llama Locuras. Googléenla y me van a entender. (Cata Bravo, Silvio especialmente me recuerda a ti, porque sé que también tienes la discografía en tu computador).
Hoy empezó Tihar, la segunda gran celebración aquí en Nepal. Cada día pasa algo especial. Hoy día se les puso tika y un collar de flores a los perros. (No comento al respecto, me considero una ignorante, pero es gracioso verlo). Mañana es el turno de las vacas. Se supone que la celebración es para la Diosa Laximi, y llenan las casas de luces y de flores. Y las hermanas ponen tika a los hermanos (Creo que yo tengo que ponerle a Deepak y a Saila Dai). Ayer tuvimos la celebración en la oficina de Vin y tuvimos tika, bailamos y comimos. Al terminar se nos había hecho tarde, Y Harry, Alanah y Kristin alcanzaron a tomar una micro, pero Isabel y yo no y tomamos la siguiente. Por lo tanto, en medio de una multitud de gente, como suele ser en estas micros, nos alejamos de Katmandú. Mientras nos distanciabamos, pudimos ver las luces de Tihar sobre las casas de la ciudad: miles de luces de colores que parpadeaban disparejamente. Un verdadero espectáculo.
Hoy Harry nos dejó para volver a Inglaterra. La vamos a echar de menos. Alanah la acompañó a Thamel y nos quedamos Isabel y yo con Kristin, que andaba de visita por la casa. Salimos a caminar y en la conversación nos acordamos de un restaurant muy gracioso que había en el camino entre Balajú (el barrio donde está la oficina) y Tinpiple (Donde vivimos) que se llamaba “Zorbas, The buddha”. Decidimos ir a ver qué tal era y tomamos la micro. Allá, después de comer momos, bolitas de queso y panqueques con miel (¡Que cerdas!), nos fijamos que al lado había un cartel que decía: “centro de meditación de Osho”. Decidimos entrar. Resulta que era un producido centro de meditación, con gente de distintos lados que andaban de retiro ahí. El lugar era muy tranquilo y hasta había una linda cascada. (Que ciertas personas, en vez de usarla para meditar, la usaban para el romance). Quiero volver a ir. Si bien me dio la sensación de que Osho no va con lo que creo, me compré un libro para entenderlo un poco. Después les explico.
Sé que algunos han rezado por mí. Lo agradezco de corazón y yo también rezo por ustedes, a pesar de que suelo quedarme dormida cuando lo hago (que mal confesarlo). Aún así, siento que mi oración aparece en la comunión con esta experiencia. No me siento alejada de mi religión ni de Dios por no tener una iglesia donde ir, o por dormirme al rezar. Siento a Jesucristo en los niños, en el hinduismo, en mis nuevos amigos, en la transformación interna que estoy teniendo. El espíritu Santo me está dando un enorme regalo lejos de lo que podría ser el espacio común donde se supone que debería comprender el cristianismo. Jesús se manifiesta en mi ignorancia, en mis ganas de entender el mundo, en la fe de los otros en sus propias convicciones, en el amor que, a pesar de los dolores, no ha desaparecido.
Oficialmente 28 de octubre de 2011, exactamente dos meses desde que empecé mi viaje:
Rétenme si no soy lo suficientemente detallista contando mis aventuras acá, pero esta realidad tan, pero tan distinta cada vez me parece más cotidiana (¿Me estaré volviendo una nepalesa? Eso es lo que ellos quieren).
Los dejé el día martes, con la visita al centro de meditación.
El miércoles fue un día muy especial. Había estado hablando con mis amigas de que, cosa que en Chile nunca me había llamado la atención, pero que me daba vueltas. Eso era el hacerme un piercing en la nariz, como lo suelen hacer las mujeres nepalesas, en señal física de la importancia de este pueblo en mí. Unos días después de mi comentario Kristin me manda un mensaje de que su Aama la quiere llevar a hacerse un piercing en la nariz, y si me gustaría unirme. Así pensé rápidamente “Es ahora o nunca” y le contesté que sí. El miércoles, entonces, partimos con Kristin, su Aama e Isabel (Que nos acompañó) a Balaju para hacernos el famoso piercing. Balaju estaba lleno de gente comprando cosas para Tihar, entonces Aama nos tomó de la mano como si fuéramos pollos y partimos nuestro recorrido por las joyerías de Balaju, regateando precios y preguntando si perforaban también. Al final, encontramos nuestro aro (de oro) y procedimos a la perforación. Con Kristin nos tomábamos de la mano para apoyarnos mutuamente, mientras Aama (“la experta”) miraba hacia otro lado, aterrada. Nada de camillas ni de procedimientos previos. Simplemente, desde el otro lado del mostrador, el vendedor, preparó la pistola y la puso en la nariz y... clic! Listo. No fue tan terrible como pensé. En fin, ahora tengo mi arito nepalés, una argolla dorada con una piedra en la punta, que si estuviera en Chile Quizás no sería muy bonito, pero acá me encanta, y me lo han celebrado bastante.
Después de Balaju la Aama de Kristin nos invitó a tomar té a su casa, y nos sirvió un rico plato de arroz seco y aplastado (“Beaten rice” no tengo idea de su significado en español). Ahí estuvimos riéndonos y practicando nuestro mal nepalés, porque ella no habla inglés. Cuando con Isabel volvimos a la casa estaba totalmente decorada para Tihar, llena de banderas y de distintos tipos de luces, precioso. Saila Dai pintó un camino desde la entrada de la casa hacia las piezas , y en el camino pusieron muchas velitas. La idea es que la Diosa Laximi viene en la noche a visitar si le haces el camino en la casa. Shiva trajo una especie de fuegos artificiales que pones en el suelo y explotan (no me gustaron nada, me parecen peligrosos) y en la noche vinieron grupos de personas a tocar los tambores y a bailar. Nosotras nos acostamos temprano, pero hubo tambores hasta bastante tarde.
El jueves fuimos con Alanah, Isabel y Kristin a comprar el regalo de Shivi, y a buscar a cuatro voluntarios que se trabajan en monasterios y que querían conocer las celebraciones de Tirhar. En la tarde fuimos a la casa de Kristin y luego a ver la puesta de sol en las escaleras que dan al templo. En la noche me puse mi sari (Isabel se compró uno también) y después de comer nos fuimos a bailar. La costumbre dice que en grupo se va a las distintas casas a cantar y bailar y las familias dan plata. Al principio estuvo bastante entretenido, a pesar de que se me desarmaba el sari cuando bailaba, pero después de varias horas de baile y canto ininterrumpido, estábamos agotadísimos. En fin, fue una experiencia bastante chistosa.
Hoy en la mañana fue el día de la tika de siete colores. Las hermanas le ponen a los hermanos. Yo le puse tika a Saila Dai y a Deepak y recibí también tika de parte de ellos. Tu les das comida y regalos y ellos te dan plata (Recibir plata siempre es incómodo). Después de que se fueron los cuatro voluntarios con Isabel, y después de una siesta bastante reponedora (la noche anterior nos acostamos a las 1:00 que vendía siendo como acostarse a las 6:00 en otro país, considerando que siempre nos acostamos alrededor de las 9:00) celebramos el cumpleaños de Shivani. Una tortita y un plato con tika junto a la festejada y los invitados se acercaban uno a uno para poner tika en su frente y darle un regalo.
Y así hoy en la noche escribo apurada para publicar, pero me caigo del sueño. Espero que se hayan entretenido con las historias de esta semana. Muy buenas noches.
| En la celebración de Vin, con Harriet (Inglaterra), Julia (Australia), Kristin (USA), Isabel (USA), Alanah (Canadá), Shivani |
| Brownie |
| El día en que debían iluminar la casa para la diosa |
| Con Kristin, luciendo nuestro arito nepalés |
| Sanguita y yo |
| Chile, Australia, Canadá, USA, Nepal, USA, Suiza, Australia... las top models |
| Poniéndole la tika de 7 colores a nuestros nuevos hermanos |
| Recibiendo Tika de vuelta |