jueves, 29 de septiembre de 2011

HAPPY DASHAIN

Shivani y yo

Martes 27 de septiembre de 2011. 20:45 en Nepal, 12:00 en Chile.
Decidí escribir un poco antes de acostarme. Ustedes se preguntarán ¿Por qué tan temprano? Porque después de comer no tienes nada más que hacer. El día es largo y tranquilo, y al final el cansancio te gana.
Mi pieza está unida a otra más pequeña, para entrar a mi pieza tienes que pasar por la otra. Entre ambos dormitorios hay una ventana, la que no tiene vidrio. La pieza chiquitita tiene una tele. Lamentablemente, todo el mundo viene a ver tele aquí, así que en estos momentos no hay posibilidad de quedarme dormida porque a alguien se le ocurrió venir a ver tele. Si antes eso me torturaba y aparecían todas mis mañas y andaba con el ceño fruncido todo el día, hoy estoy más adaptada al nepali style. Ya voy entendiendo el lema “Go with the flow” y no me enojo si las cosas no salen como yo quisiera. Creo que ya lo comenté antes, pero el molestarse aquí es una ofensa, por lo tanto una tiene que hacer terapia para que no le molesten las cosas. Al parecer, está funcionando. Creo que ya puedo decir que me estoy relajando y que voy entendiendo el estilo nepalés (A ritmo de tortuga, nunca puntual, nada organizado, cambios repentinos de planes, etc, etc).
Hoy fue el último día de clases para la mayoría de los colegios antes del Dashain. Mañana es feriado y va a ser el primer día full con toda la familia (Los sábados, que es el día libre, me he ido siempre a Katmandú).  Hoy nos invitaron a la celebración de Dashain del Jitpur School. Yo estaba entre los invitados especiales y me hicieron sentarme en el escenario. ¿Cómo evaluar la celebración? Bonita-terrible. ¿Por qué bonita? Porque todos participaron cantando, bailando, con lo que se les ocurriera. Las niñas con lindos vestidos nepaleses realizaron preciosas coreografías, y hubieron hasta algunos números de Hip Hop nepalés (Genial) ¿Lo malo? Es que TODOS participaron. El show duró más de tres horas y yo no podía ni bostezar porque estaba sentada en el escenario. Más encima tenía ganas de ir al baño. Mal. ¿Lo chistoso? Que me hicieron bailar, jajaja, yo tratando de excusarme diciendo que no sabía bailar nepalés (lo que es cierto), pero los niños insitieron y me metieron al baile. Todos querían bailar conmigo y se peleaban por 5 segundos de baile con “la voluntaria”. Hasta los hombres me bailaron, jajaja, cómico.
Cuando volví a la casa me encontré que estaba Deepak. Deepak es el hijo de Saila Dai y que estaba viviendo en el colegio. Al parecer cuando terminas el colegio (a los 16) te vas unos meses a vivir allá. Todavía le quedan 5 meses más, pero como mañana es feriado se queda a dormir. Conversamos un rato y me dijo que estaba más negra (jajaj, ojalá). También me dijo que yo era su hermana nepalesa. Me encanta cuando en esta familia me tratan como una más.
Hoy fui a visitar a Loli. No voy a dar más explicaciones de quién es exactamente (Hasta le cambié el nombre), porque lo que me contó fue un secreto y si lo estoy publicando es porque me interesa que conozcan la diferencia cultural en este país y lo complicada que es la vida de algunas personas.  Por ahora digamos que Loli es mi amiga. Ella vive en una pieza muy chiquitita y oscura, en la casa de sus suegros. Está casada hace 10 meses. Tiene 24 años. Ella antes de casarse vivía en otra región, lejos de acá. Cuando se casó se fue a vivir a la casa de sus suegros. Ella es enfermera y le encanta serlo. He ahí el problema. Sus suegros quieren que ella trabaje en el campo, cargando verduras y trabajando la tierra (Por lo general las mujeres aquí hacen la pega de las mulas, pasan todo el día cargando cosas). Loli no quiere cargar , dice que no puede, entonces se puso hace unos meses a trabajar en un policlínico. Desde ese día que la familia de su marido no le habla. Después de trabajar, se va a encerrar a su pieza y no sale en toda la tarde. No saca verduras de la huerta de la casa porque pertenecen a sus suegros. Su marido pasa muy poco tiempo en la casa. A veces ni llega a dormir. Loli se siente sola y a veces no sabe con quien hablar. Como es nueva en el pueblo, no tiene amigas. Su entretención es decorar su piecita con posters cebollas y cocinar. Hoy me cocino unas ricas pastas, se esmeró mucho. Le prometí que la iba a volver a visitar. Para colmo, apenas le pagan en su trabajo como enfermera. En mi mente occidental, pienso que lo que le pasa es super injusto. Pero no puedo juzgar a la gente de acá, que ha vivido toda su vida cargando verduras en el lomo. Mañana le quiero comprar pilas para el reloj que tiene en su pieza, que no anda.
Ok. Me voy a dormir. Tengo que contarles también sobre la enfermedad de Saila Dai, que es otra cosa que me tiene atravesada. No todo es color de rosa aquí. Si bien yo me siento una persona feliz, y estoy disfrutando de este viaje al máximo, es muy triste ver situaciones tan delicadas. Si bien en Chile también hay gente con una precaria situación, acá causa impotencia el factor cultura, porque detrás de toda la música, el color, el baile, los trajes preciosos, hay una sociedad que se niega a surgir debido a sus costumbres y malos hábitos.
Miércoles 28 de septiembre:
Estoy a punto de caer rendida en los brazos de Morfeo, pero de todas maneras quiero comentar cosas notables del día de hoy. (Nuevamente hay gente viendo tele al lado, por lo general películas antiguas de Bolywood o nepalesas).
Parto contando con que soñé que vivía en una aldea Hindú, y el sueño me pareció lo más loco y colorinche de mundo. Lo gracioso fue que cuando me desperté ¡Estaba efectivamente viviendo con una familia Hindú! Comento esto solo para mostrarles que aún no creo que voy a cumplir un mes acá y que esta experiencia me parece de lo más anormal que hay (Hace exactamente un mes estaba volando hacia Nepal).
Hoy tengo una historia importante que contar. Ya les he comentado que se viene el Dashain, la fiesta más importante del año para la religión hindú. Hoy empieza oficialmente y fue feriado, así que no me tocó trabajar. Alanah y Harriet se fueron de trekking al Everest, así que ando de única voluntaria (Yo no fui porque era muy caro, y de todas maneras no me quería perder el compartir con la familia en las celebraciones).  Resulta que en Dashain la gente viste ropas nuevas, pero Saila Dai me había contado que este año no le va a poder comprar ropa a su familia, porque no tiene paisa/ plata. La única entrada que tiene es por los voluntarios que recibe. Él no puede trabajar porque está enfermo del corazón y las mujeres trabajan la tierra para tener choclo y arroz, pero no lo venden, es para la casa. Shiva, su hermano, supongo que algo podrá, pero mantiene también a su otra familia (acuérdense que tiene 2 esposas y ahora vive en esta casa con la segunda).
 Obviamente que una se siente con la obligación de comprarles algo (Igual quería hacerlo, aunque sea algo sencillo, para ellos es muy importante la ropa nueva, así como para nosotros los regalos en navidad). El asunto es que hoy estaba buscando el pretexto para ir a Katmandú, y le digo a Saila Dai que necesito “mandar unos emails” urgentemente. En eso me dice que por favor espere 5 minutos y desaparece... A los 5 minutos vuelve con una bolsa:  “Happy Dashain” me dice. Dentro de la bolsa, habían unos géneros muy bonitos. Me estaban regalando una Kurta (Especie de camisa con pantalón hindú) pero como no tenían plata, me compró los géneros de regalo y me mandó  a que fuera a un lugar para hacerme el traje y usarlo la próxima semana. Se me encogió el corazón. La poca plata que tenía la estaba gastando en un regalo para alguien que no pertenecía a su familia y que ni siquiera entiende su religión (Y que, claro está, tiene más medios que él para comprarse su propia ropa). Sigo sorprendida por tan gran gesto. Así que después de que Sanguita, Barsha y su mamá me acompañaron a hacerme las medidas y dejarlo en la tienda, me separé de ellas y me fui a comprarles algo de ropa: Poleras para los niños (A Sanguita y Deepak)y un vestido sencillo para la mamá y un bolero para el papá- (se llama bolero ¿Cierto?). a Barsha también le compré un vestidito, aunque después supe que su mamá sí le había comprado algo. A Shivani no, porque su papá la llevó de shopping ayer.  cada cosa que compré no me salió más de 3000 pesos chilenos, gracias al obligatorio regateo, deporte oficial en este país. (Comentario aparte, ahora que se disparó el dólar, la próxima vez que saque plata, ya no me va a salir 3000 si quiero comprar ropa).
Y llegas con tus regalos con la cola entre las piernas, con algo de vergüenza, porque sabes que su pedazo de género vale más que todas las ropas que compré yo. Y pienso que me quejo cada vez que gasto plata, porque quiero que me dure todo el viaje, pero ellos me reciben en su casa y con suerte tienen para el día a día. Pero al ver a Sanguita saltando por la casa con su polera nueva, sabes que haber dedicado el tiempo y las lucas valió la pena. Como diría el comercial de la tarjeta VISA:  “ Ver la cara de felicidad de la familia en Dashain, no tiene precio”, (y la competencia “Para todo lo demás, existe Mastercard”). Y que de verdad esta se ha vuelto mi familia nepalesa. Tan enredosa, con costumbres tan distintas, con sus dramas, pero conmigo se han comportado como lo harían mis papás. (Por eso les digo, papá y mamá, que no deben estar preocupados por mí). Hoy estábamos conversando con Saila Dai de Katmandú. De lo que me agota esa ciudad:  “Un día yo te voy a llevar de paseo a Katmandú”- me dice- “Babu y chori” (Papá e hija).
Jueves 29 de Septiembre:
Me he embalado escribiendo. Es que esta aventura es necesaria ser compartida. Además, hoy me voy a Thamel (El barrio turístico, donde queda el hotel) y mañana parto a Chitwan, así que no habrá minuto para escribir (Voy a estar ocupada andando en elefante).
Sólo quería contar mi orgullo (Por fa cuéntenle a la Alicia): ¡Estoy mejorando mi lavado a mano! Si bien podría dejar mi ropa lavando en Thamel por la módica suma de 50 rupias (Como 300 pesos el kilo), siento que forma parte de la experiencia dejar de ser una princesita y lavar la ropa como corresponde. El primer día se rieron de mí. Ayer me felicitaron. Lo malo es que no toda la ropa se secó, gracias a mi querido monsón que todavía no se va. Lluvias torrenciales estropearon mi secado. Además a alguien se le cayó mi pantalón al suelo y lo volvió a colgar. Ahora está lleno de tierra. Y me lo quería llevar  a Chitwan. Parece que allá es terriblemente caluroso, y lo que añoraba (Usar bikini) ahora es un problema, porque de verdad me estoy poniendo más gordita con tanto arroz y papas.
Hablando de comidas, ayer sufrí una descilución (jaja). Pensé que estaba mejorando el paladar con la comida picante, pero resulta que descubrí que Saila Dai hace un picante suave, especialmente para mí, mientras el resto de la familia come “the real one”.
Estoy haciendo hora en estos momentos, flojeando en la cama (son 10 para las 8:00). Me levanté a las 6:30 y la primera comida es como a las 9:30 (¡¡Prendieron la tele de nuevo!!! ¡¡Pesadilla!!). Figúrense el hambre que tengo. Y a las 9:30 es Dalbat, no otra cosa. Es rica la comida acá, y me parece bien el comer con hambre, o si no estaría atacada con la comida, pero hoy desperté añorando unos cereales y un café con unas tostadas con mantequilla....uuuhhh.... mejor no hablo más, esto es sufrimiento. Hoy en Thamel deberé gastar unas lucas extra en comida occidental (Prometo no gastar plata todas las semanas, porque Thamel es caro, pero no puedo evitarlo, mi cuerpo lo pide).
La próxima vez que publique voy a haber vuelto de Chitwan y a lo mejor ya voy a haber celebrado Dashain, así que voy a tener harto para contar.
                                               ¡ Vijaja Dashami! (¡Feliz Dashain!).
Preawntación en Jitpur School

Ella de verdad se llama Chiny Maya

Abuelita deliciosa y Sita

Shivi y yo