viernes, 11 de noviembre de 2011

Ma timilaii maya garchu (Yo te amo)


Jueves 10 de noviembre de 2011
Como que tengo la sensación de que no he escrito en un buen rato... a ver... déjenme chequear... ¡Una semana! ¡Que espanto! Es que han pasado hartas cosillas, y no he tenido tiempo de instalarme a copuchar. El tema es que quiero empezar por el final, porque es lo más fresquito y lo tengo como listo para “hornearse” (Que mal ejemplo... se mueren lo que echo de menos una buena marraqueta con queso, o una hallulla de La Bodega).
Estuve hoy 8 horas en un bus apretujadísima y sin poder dormir (Excepto cuando cabeceé y me di un cabezazo con la tipa que iba sentada al lado mío, que creo que cabeceó al mismo tiempo). El asunto es que estaba pensando en todos los correos, mensajes, comentarios a través de mi mamá, etc, etc, etc que he recibido, y me llama la atención la admiración que muchos tienen hacia lo que estoy haciendo acá. Necesito decirlo: No soy la Madre Teresa de Calcuta, que quede super claro. No estoy sacrificando nada, es más, lo estoy pasando increíble.  Me encanta comer arroz todo el día, el hacer mis necesidades en el WC sin sentarme no me complica en absoluto y cuando quiero me mando a cambiar (avisando antes). Me encanta, así como vivir en la aldea, irme a Thamel y caminar entre los turistas y comer pizza y tomarme un traguito con mis amigos (Que es algo totalmente normal, queridos menores de edad, entre los adultos).  Soy tan turista como voluntaria y me equivoco y hago tonteras como cualquier ser humano.  Tal vez es parte del aprendizaje: Que no necesitas “sufrir la vida” para compartirla con quienes son menos felices. Hoy en día me siento una mujer plenamente feliz, agradecida de las cosas buenas que me están pasando y confiada de que lo que venga en el futuro va a ser mejor, siempre y cuando me lo proponga (Sabemos que hay cosas, obviamente, que se nos escapan de las manos).
El tema es que hoy llegué a la casa pensando en estas cosas y ¡toda la familia se puso tan feliz de mi llegada! Todos celebrando que había llegado  diciendo que me habían echado de menos. Hasta Isabel y Nina me contaron que Jyotti había estado preguntando por mí, y que en el colegio algunos profesores también (Y que me arranqué de paseo 4 días no más). Saila Dai me dijo que hasta había llegado a soñar con que yo volvía a la casa, que cuando no estaba la casa era muy silenciosa y la gente estaba triste (¿Tan escandalosa soy?). En fin, hoy todos estuvieron muy felices y nos reímos hasta tarde (Nótese “tarde” como hasta las 9:15). Saila Dai comentó también que él se iba a sentir muy triste cuando yo me fuera. Yo le dije que yo quería a volver a Nepal, que ahora tenía una segunda familia acá. Luego me preguntó si iba a venir con mi marido. Le contesté que primero necesitaba un pololo, claro. Ahí se puso a soñar, jaja, y me dijo que él quería para mí un hombre alto y guapo, jajaja, y ahí empezó la chacotera con que si le poníamos bigote al pololo o no, igualito al bigote de Shiva, jajaja. Me gusta ver a Saila Dai riendo. Siempre está tan triste y es tan buena persona...
La moraleja del asunto, porque el relato no es para subirme el autoestima, es para mostrarles que uno a veces espera hacer grandiosas cosas en la vida, como por ejemplo cambiarle la vida a los niños pobres de Nepal, pero a lo mejor la vida te pide solo ser tu misma. Sólo estoy siendo yo con ellos, y ellos lo reciben como si les hubiera construido un edificio. A lo mejor no puedo darle un corazón nuevo a Saila Dai, pero si puedo hacerlo reír, al menos lo hice olvidarse de sus problemas y eso me hace sentir bien (Que no significa que voy a dejar de hacer cosas por la vida). ¿Se entiende el concepto? No me creo la muerte, porque no soy nada especial, pero a lo mejor lo especial en mi es ser yo misma y nada más. A lo mejor no necesito ser super culta (Siempre he querido serlo), o ser una experta en nepalés avanzado o en políticas públicas. A lo mejor sólo necesito aceptarme tal cual soy, con mi simpleza, con mis tallas tontas, con mis reflexiones lateras. A lo mejor tú debes aceptarte tal cual eres y sentirte feliz con lo que eres hoy, para así poder entregar lo mejor de ti a otros. A lo mejor necesitas sonreír más, para que otros sonrían contigo. A lo mejor te cuestionas de más lo que opinan los demás de ti, cuando ellos admiran lo que eres cuando no piensas en eso y solo “eres”  . ¿Se entiende?  Al cerrar la puerta, mi aama, con su casi nulo inglés me dice: “I love you” y yo le respondo “Ma timilaai maya garchu” (ídem en nepalés). Me gusta mi rara familia nepalesa.
Me duermo ahora. Estoy destruida. Prometo mañana darme un ratito para escribir sobre Bandipur, mi segunda visita a Pokhara y la despedida de Kristin.