jueves, 20 de octubre de 2011

BlancaTati y los 7 kilitos :)


Antes del copy-paste: Gracias por todos los saludos y los mensajes de ánimo!!! son unos bacanes!! 
Domingo 16 de noviembre de 2011:
Vamos a aplicar banda sonora para esta escena. La canción: Del sueño a la poesía, Artista: Silvio Rodríguez, Álbum: Rodríguez.  Soy buena divagando y hoy mientras iba caminando en la mañana imaginé la primera escena de mi película (la que habitará en la imaginación por los siglos de los siglos) y quería compartirla, aprovechando que mi vida se está volviendo algo así como un reality show, pero leído.  Pido disculpas si hay algún cineasta leyendo mi mala descripción, pero casi reprobé el ramo de Cine en la universidad.
¿Ya llegaron a la parte en que Silvio empieza a cantar? Ok. Escena 1. Close up a unos pies. (Los míos).  Unas hawaianas negras y unos pies sucios. Los pies caminan por una sucia calle, se pueden ver los papeles, la basura, las motocicletas que casi pasan a llevar a estos pies, el barro, etc. De a poco la imagen se empieza a expandir y puedes ver Katmandú, con sus humos, sus mujeres de trajes coloridos, los niños con mocos que te miran y te hacen un namasté, los perros sarnosos, el carrito de no-se-qué comida tóxica, etc. La cámara enfoca el paisaje como si fueran los ojos de la persona que va caminando (o sea yo). La siguiente toma es a mis anteojos y luego al rostro. La persona (yo) sonríe. Estoy vestida pinta de turista y una mochila al hombro. La idea es mostrar este caos y el contraste de esta otra persona, vestida distinta y sonriendo. ¿Por qué sonríe? Eso no lo dice la toma, el público tiene que imaginar a su pinta. Por ahora puedo adelantar algo: Porque sí. Porque la vida es linda a pesar de lo dramática. Hoy quiero pensar así.
La escena termina en que la muchacha se sube al temido microbús, sin cambiar la sonrisa y la canción se Silvio se acaba. Y empieza el guión, una voz en off contando la historia, que no se los voy a decir en caso de que Steven Spielberg (O mejor Michel Gondry, mi director favorito) esté leyendo mi blog.  
Miren todo lo que gasté en no contar nada más de lo que pasaba por mi cabeza  mientras iba caminando...
 Tengo más escenas cinematográficas hoy: En una de las escuelas, en la que me tocó trabajar hoy, estaba con el concurso de pintura. Y les puse de mi computador música clásica. La verdad es que tengo bien poco de música, y lo único que tenía eran las bandas sonoras de las películas The Piano, y Jane Eyre. Bueno, entre esa música, el sol golpeando las ventanas sin vidrio, los niños concentrados dibujando y yo paseándome entre los puestos comentando “Very good” o “Dherai Ramro” (ídem), me empecé a sentir como en esas típicas películas gringas en que la heroína se va a  una aldea lejana a ayudar a unos niños en extremo social a través del arte. Tengo que decir “película gringa”, porque la música era clásica, porque de ser Bolywood la música sería bailable y los niños se pondrían a hacer una coreografía en medio de los lápices y las hojas. Ya estoy divagando de nuevo. Perdón. Bueno, yo en ese momento era definitivamente una “maestra Ximena” (Por favor que mis co-temporáneos entiendan el concepto).  Creo que me sentí un poco más útil hoy. Los niños se están copiando menos.
La siguiente escena cinematográfica fue en la casa de Jyoti (la esposa de Shyam). En una piezucha, porque esa es su casa, ella puso música nepalesa en su celular y bailamos sin parar. Me dio gusto verla contenta y bailando. Jyoti no es una mujer feliz. Y tiene mi edad. La buena noticia (espero), ¡Es que está esperando guagua! Aún no sé si eso la hará más feliz, ojalá. Hoy estábamos conversando y me dijo que ella creía que eran mucho mejor los matrimonios arreglados que los por amor. Yo quedé plop. “aqui en Nepal- dijo ella- las familias te apoyan y te ayudan si tienes un problema en tu matrimonio, mal que mal tus papás son los que elijen el matrimonio. En cambio, si te casas por amor y tienes problemas, las familias no te ayudan, porque tú decidiste casarte entonces el problema es tuyo”. Tiene toda la razón. Pero qué pena pensar así tan joven. Y yo pensando y pensando que cuántas cosas miles quiero hacer en el futuro.  Espero, si alguna vez me enamoro, que no me corten las alas y que me permitan seguir soñando y peleando por esos sueños. Forman parte de mi esencia. Es por lo mismo que me cuesta tanto entender a esta gente sin sueños ni aspiraciones. Ella está tan sola en esa pieza chiquitita, con un marido que no está nunca y que se muestra enojado con ella todo el tiempo. Hoy estaba feliz porque yo la había ido a visitar. Si no me siento tan útil con los niños, espero poder ser una buena compañía para Jyoti.
Hoy conocí a Ramesh. Es un nepalés que lleva viviendo 11 años en Alemania. Trabaja en el aeropuerto de Frankfurt, muy choro el tipo. Habla como 5 idiomas y ha viajado por muchos países. Pero siempre que puede vuelve a Jitpur, donde tiene unas tierras y animales. Además en Katmandú viven sus papás. Yo no pude evitar preguntarle por su perspectiva de la situación de Nepal desde afuera. No le entendí todo lo que me dijo, pero al parecer no le gusta mucho el primer ministro. En fin, lo importante va en una sencilla frase que me dijo totalmente digna de “copy-paste” y que me consoló un poco de mi depresión/aterrizaje forzoso en la realidad de Nepal. Me dijo “La gente de Nepal es pobre, pero al mismo tiempo son muy ricos: son ricos del corazón”. Me dijo que el viviendo en Europa tantos años, no había visto gente con tan buen corazón como los nepaleses. Y tiene razón. En el último tiempo me ha tocado conocer pura gente amable. Hasta en la micro te meten conversa. Ayer me caí en medio de la calle (me pelé la rodilla) y una niña se acercó a ofrecerme ayuda y despúes se quedó conversando conmigo mientras caminábamos, hasta que ella tuvo que doblar en una esquina, se despidió y desapareció. Si eso pasara en Santiago de Chile tú piensas que es un complot y que te van a asaltar.
¿Qué más cuento? Voluntarios van y voluntarios vienen. Fui a Katmandú a despedirme oficialmente de Kier, que se va el miércoles. Alanah y Harriet volvieron a la casa. Mañana llega una voluntaria nueva y al fin conocí a mi amigo Felipe, que de paso, si me estás leyendo, te digo que también podrías compartir con la masa que tal es la vida en los monasterios budistas.
Nada más por hoy. Puro divagueo. Hartas escenas para mi película. Un rojo sol escondiéndose entre las nubes y una naranja y gran luna cubriendo los valles de arroz. Y una loca imaginando cosas todo el día, con Silvio y Jane Eyre de banda sonora.
Jueves 20 de Octubre de 2011:
No puedo empezar sin antes decirle a la Francisca Guzmán que me he acordado todo el día de ella, y que no se me pasó en absoluto su cumpleaños, espero que lea mi saludiño a tiempo. También me acordé del cumpleaños de la Pame Ruiz, pero no sé si me leerá. En fin, un abrazote grande desde este país tan mágico y extraño.
Hace poco terminamos de ver “Breakfast in Tiffany´s” con Alanah, Harry e Isabel, desde su computador. Isabel es la nueva voluntaria que les había contado. Ella es de Vermont, Estados Unidos, y tiene 18. Muy amorosa. La película ya la había visto, pero no puedo dejar de amar a Audrey Hepburn y su estilo en esta película. Además el guión me parece espectacular, algo que hoy en día no sucede mucho en el cine. Es gracioso imaginar el contraste de ver esa película tan glamorosa en una casucha perdida en Nepal.
Me he des-deprimido un poco. Me he dado cuenta, que a pesar de claro que hay dolor, la gente está acostumbrada a este estilo de vida (no todos, obvio).  A Sanguita le encanta ir a ayudar a cortar pasto y ayer conocí a un Nepalés que vive en Estados Unidos, se va a casar con una inglesa, y aún así cree que las nepalesas son mejores y que es mucho mejor un matrimonio arreglado. Su argumento era que un matrimonio por amor es más propenso a un futuro divorcio. La gente opina tan convencida que me hacen dudar del valor del matrimonio, que yo daba por hecho que el fin era unir a dos personas enamoradas. (Que ingenua, la pobre).
Jitpur está lleno de voluntarios nuevos, pero todos en distintos sectores. Aún así, de repente uno los va encontrando. Es entretenido. La conclusión es que se van a encontrar varios nombres que no habían escuchado anteriormente y que van a aparecer como si nada. Mañana nos vamos un grupo grande a Nagarkot, a hacer un trekking durante el sábado y así ver un pedacito del Everest (Al parecer se ve a lo muy lejos). Hoy ando con un resfriado del terror, así que espero que se me pase para mañana.
Para concluir, porque no hay mucho que contar por estos días, les cuento la anécdota de la semana: Resulta que me he aprendido tan bien mis pocas frases en nepalés, ¡que todos creen que hablo mucho nepalés! Entonces empiezan a hablarme de corrido. Yo tengo que explicar que  “Ma ALI-ALI nepali boltshu” (“Yo hablo UN POCO de nepalés). Es gracioso.
La otra semana se viene buena. Se viene otro festival (Me la he pasado en vacaciones) Y hay dos noches en que se baila al amanecer, y se les pone tika a los perros y a las vacas y hay luces de colores en todos lados.
Buenas noches. Shuba Ratri. 





sábado, 15 de octubre de 2011

Sobre-vivir


Miércoles 12 de octubre de 2011.
Llevo un mes y medio en esta vida que parece sacada de un libro de ciencia ficción. Digo ciencia ficción porque por más que uno sepa que existe gente distinta a uno, el vivir con ellos es una cosa muy distinta. Debo reconocer que me estoy cansando, y digo esto porque me interesa que conozcan el blanco y negro de este viaje. Al principio todo era pintoresco y amoroso, y a uno le parecen increíbles los colores y los distintos estilos de vida. Después te empieza a dar pena, al descubrir la verdadera realidad, y a veces te da rabia. Estoy en esa etapa en que me gustaría ser el ser más egoísta del mundo, mandarme a cambiar y gastar mi plata en lujos. En dejar de pensar y olvidarme que existe una realidad tan distinta a la mía. En querer contratar un guía que me lleve a caminar entre las infinitas montañas y perderme. Estoy pasando por ese momento en que no quiero comer más arroz, por más rico que lo cocinen, y pedir más y más leche de búfalo sin pensar en todo el esfuerzo que hay por detrás. Quiero tomar un taxi en vez de subirme a esa micro en la que cada segundo crees que vas a sufrir un accidente. Quiero infinitas duchas de agua caliente. Quiero mi ropa limpia, sin hoyos y ordenada en un closet. No quiero que me pidan regalos (lo hacen). Quiero estar sola (Ahora lo estoy y es un placer, hoy me dijeron que cerrara con pestillo la puerta de la tele y como comimos temprano me acosté como a las 7:30.). No quiero sentir que engordo día a día y no puedo hacer nada al respecto. No quiero ver a los hombres abrazados en las calles y las falsas películas romántcas nepalesas. No quiero ver que mi padre adoptivo está mal del corazón. No quiero ver a las mujeres trabajando todo el día y sin recibir ni un “gracias”. No quiero ver a los hombres jugar cartas todo el tiempo. No quiero ver la falta de organización de los nepaleses. No quiero que me ofrezcan artesanías y que me miren con cara de fundación benéfica. No quiero escuchar a los niños diciendo “Gimme sweet”. No quiero... no quiero... no quiero...
Quiero imaginar que esto es como cuando haces ejercicio. En un momento te estás muriendo de cansancio, pero llega un punto en que cruzas la barrera del dolor y el panorama cambia. Y es que no es que sienta dolor; si bien siento incomodidad porque no estoy en mi hábitat natural, ellos se sacan más la mugre que uno. Y mi pega acá es bien sencillita. Creo que les sirve más mi plata que mi trabajo.  Y no está mal, si de todas maneras producen cambios, pero a veces me da la sensación de que las cosas aquí no van a cambiar, por lo menos no para la mayoría. Gracias al turismo algunos jóvenes están saliendo adelante, y eso me gusta. Pero son los que tienen una mentalidad más globalizada y occidental.
Si algún alumno me está leyendo ahora, mi consejo es: conozcan, conozcan y conozcan, y no se queden en lo fácil, lo cómodo. A pesar de lo triste que es la realidad para algunos, es bueno saberlo, conocerlo y aprehenderlo (que no es lo mismo que “aprender”)  para valorar aún más lo que  tenemos.  Nuestra suerte es un beneficio y una herramienta que debemos saber utilizar. Como la parábola de los talentos. No se trata de dejarlo todo y hacernos todos pobres. Se trata de darles lo mejor de nosotros, porque se lo merecen, porque algunos se han sacado la mugre para merecerlo. Es cosa de ver el conflicto en la educación. La mayoría de los que me están leyendo han tenido una educación más privilegiada que el resto ¿Y qué hacemos con ella? Tenemos las capacidades intelectuales para construir un mundo mejor. Y si no todos tienen nuestra suerte, hagámoslos sentir más felices, más seguros. Con poco material estoy segura que si se puede ser feliz, pero para ello se necesita cambiar ciertas estructuras sociales. Todo esto lo digo de guata, la verdad es que se bien poco de política. Espero, al final de este viaje, tener la película más clara.
Jueves 13 de octubre de 2011:
Hoy amanecí de mejor ánimo que ayer. Y ahora me siento mucho mejor después de las palabras mágicas de Sanguita: “today-close-tv room”. Sé que soy una mañosa y una ermitaña, pero cada día valoro más mi privacidad.
El clima en este país cuando se despide el monzón es maravilloso: días soleados y tibios, con una fresca brisa  que peina los campos de arroz, los que están cambiando su verde color a un amarillo trigo. Así fue como hoy disfruté la caminata al primer colegio donde realizamos mi nuevo proyecto: un concurso de pintura en el cual deben pintar el lugar donde viven. Por más que les expliqué diversas maneras de pintar, les mostré ejemplos de diversos pintores famosos y les di al menos 20 distintas ideas de cómo pintar el lugar donde viven, todos se copiaron. Lo que es peor, ninguno terminó la pintura. Cada día me siento más inútil en esta pega. Además siento que no trabajo bien con Shyam. El es muy simpatico, pero para trabajar siento que es un despelote. En él se ve perfectamente la falta de organización nepalesa. En ese sentido echo de menos a la Xime y a Tomás, que espero que me estén leyendo. Ustedes sí que fueron unos buenos jefes. En este caso en concepto de “feedback” no existe, y cuando propongo cosas no recibo ni un si ni un no.  Ayer, si no se me ocurre preguntar no compran los materiales que necesitaba para hoy y que había pedido hace una semana. Hoy no teníamos los premios para el concurso... un desastre.
Mientras los niños pintaban, me encontré que en la biblioteca había una pesa. No pude evitar la tentación y mientras nadie me miraba la tomé y me paré sobre ella. ¡HORROR! Quisiera pensar que la pesa estaba mala, pero sospecho que tiene toda la razón, porque lo siento en el cuerpo. ¡He subido 7 kilos! 7 Kilos en un mes y medio. Un mes y medio de arroz, papas y porotos mañana y tarde. Espero, por favor, que así como fácilmente subí de peso, fácilmente los baje después. Comenté esta situación en la casa y todos rieron. Para aumentar mi depresión, Saila Dai me contó que una antigua voluntaria había llegado flaca a la casa y se había ido gorda. Así que prepárense porque al parecer van a presenciar lo que parecía imposible: Una Natalia gorda.
Hoy tuve la instancia de conversar con Saila Dai un poco, me preguntó si andaba bien porque los últimos días había estado muy callada. La verdad es que he estado callada porque nadie me habla en inglés, pero no tengo cómo explicarle eso. Además andan todos con la cara larga, hay varios enfermos en la casa. Y esta situación que a veces me desespera. Me estuvo hablando de su situación, me contó en secreto cuánto le pagaba la organización por tenerme ahí (bastante poco) Me contó lo que tenía que pagar por su inyección todos los meses ($4000 rupias, $28.000 chilenos), la única manera de mantenerse vivo; y del colegio de Deepak. Por vivir en el colegio deben pagar $7500 rupias, que vendrían siendo unas 50 lucas mensuales. Un exceso para alguien que apenas recibe plata. Me contó de los gastos en la casa y la plata que recibe por mí apenas le alcanza para comprar comida. Me siento pésimo cuando me cuenta eso. Me dan ganas de darle toda mi plata y devolverme a Chile, pero siento que esa no es la manera de ayudar. Al rato se va a quedar sin plata de nuevo. Es doloroso escuchar que no ha sido feliz, y que su vida no ha sido buena. Su problema al corazón es debido a que cuando niño no tuvo una buena alimentación. Saila Dai está pensando en vender el búfalo guagua. Ese búfalo vale $10.000 rupias, y eso no cubre un mes de gastos. No sé cómo ayudar. No sé cómo hacer que esa gente sea feliz. Y siento que tampoco corresponde que gaste toda mi plata destinada al viaje en ellos. Pagué mucho por el voluntariado (debo decir que gracias a las donaciones). Hoy por primera vez vi a Sanguita cargando pasto en la espalda, como las otras mujeres. Sanguita tiene 12 años, y un futuro algo desesperanzador.  ¿Por qué debe ser la plata lo que nos mueve día a día? ¿Por qué la vida es tan injusta con algunos?
Voy a hacer un último comentario, algo cómico para alivianar la carga de mis pensamientos, y no contagiarlos con el bajoneo. Una cosa extraña que me llama la atención de esta cultura es que es mal visto mostrar las piernas sobre las rodillas y los hombros. ¡Pero estas mujeres sueltan las pechugas cuando quieren!  Hoy en la casa había una mujer amamantando a un niño mientras conversaba con toda la gente de la casa. Y el resto del cuerpo bien tapado ¡plop! 
Viernes 14 de octubre:
No muchas novedades hoy. Realizamos el concurso de pintura en otro colegio, Cero creatividad, todos pintan lo mismo, es decir, se copian. Los colegios no tienen  asignaturas artísticas y la metodología para estudiar en la clase es en base a la repetición. Creo que una manera para salir en algún futuro de la pobreza es potenciando las capacidades creativas. Pero un concursillo de 40 minutos una mañana de octubre no cambia las cosas. Y no puedo conversar con Shyam al respecto.  Hoy le pregunté que le parecía el concurso, buscando una opinión profunda al respecto. La respuesta fue simplemente “bien”, y luego agregó “Mañana podemos trabajar con menos niños”. Trate de fomentar la conversación comentando que era importante que todos participaran, pero no tuve respuesta. Me encantaría que me dijera que encuentra pésimo mi trabajo, que cree que es mejor otra metodología, etc; pero sólo recibo respuestas vagas. Si yo no corro detrás de él no pasa nada. Esto es pelambre puro, pero insisto, es porque me interesa que conozcan íntegramente mi experiencia en este lugar. En todo caso, Syam es un buen tipo, no piensen tan mal del pobre hombre.
Traté de ayudar hoy desgranando choclo (el mismo que usas de adorno en el comedor, mamá, y ahora es fundamental para los búfalos) y apilando paja, pero con el  choclo terminé con ampollas en los dedos y con la paja terminé con rasguños en los brazos. Y estaba ayudando en lo más fácil que ellos hacen.  La vida es difícil acá. Hoy aama recibió un cabezazo de uno de los búfalos en el brazo. Es algo de todos los días. Y su bracito es flaquísimo.
Nada más. Mañana publico. Espero no deprimirlos con mis relatos de esta semana.
Un beso

martes, 11 de octubre de 2011

DE TODO UN POCO


Lunes 3 de Octubre de 2011
Han pasado hartas cosas. Pero no seré bien breve. El jueves fue la celebración en la oficina de VIN. Ha sido, definitivamente, la fiesta más chistosa en la que me ha tocado estar. Música nepalesa y todos bailando, con comida casera típica de acá como picoteo. (Olvídense de las clásicas papas fritas).
El viernes partí a Chitwan. Si ya les había comentado lo terrible de las micros y las motos, no me había tocado comentar sobre lo espantosos de los buses. Partiendo con que la distancia entre Katmandú y Chitwan es de algo así como 250 kilómetros, ¡Y nos demoramos 7 horas y media!. Un camino lleno de curvas, con un tráfico espantoso, con la gente del bus vomitando todo el viaje, con camiones sin chofer a la mitad del camino, con un calor espantoso... uf... algo para no recordar.
El día que tuve exclusivamente para Chitwan ha sido yo creo que de los mejores de mi vida. No me quiero alargar porque a pesar de lo increíble, forma parte del turisteo y no de la vida nepalesa, que creo que es lo que más me interesa contar. Pero resumo con que partimos temprano en un paseo en canoa, sacándole fotos a cocodrilos, rinocerontes y diversas aves (Vimos tres rinocerontes!!!) luego nos internamos en la selva, donde encontramos castillos construidos por las termitas, y con huellas frescas de tigre (Es muy difícil encontrarlos, pero eso significa que estuvimos cerca). Luego nos tocaba, según el programa “Elephant bathing”, lo que todos pensamos que significaba que íbamos a tener que bañar al elefante. ¡Resulta que el elefante nos bañó a nosotros! Me hicieron subirme al elefante y el con su trompa nos tiraba agua y luego nos tiraba al río. Eso fue lo mejor del día. Bañarte con un elefante es algo si tienen la oportunidad, háganlo.
 Después de almorzar nos fuimos al paseo en elefante. Ahí los elefantes tenían unos asientos en su lomo en el que cabían cuatro personas y nos internamos en la selva. Ahí encontramos venados. Si alguien del colegio me está leyendo, por favor díganle al 3°B que me acordé mucho de ellos, porque era como estar en “El Libro de la Selva “. El paseo terminó viendo una increíble puesta de sol, con un gran sol naranjo que se despedía en medio del bosque, igual a las películas africanas (pero en  Asia). Se me olvidaba comentar nuestro team de múltiples países: Josh, de Nueva Zelanda; Danielle, brasilera; Kristin,  de Estados Unidos; Kier, de Australia (A ella la conocí cuando llegué, ya les había hablado de ella), y la chilenita aquí presente. Buen grupo. Lo pasamos bastante bien. Aparte de nosotros en el hotel estaba lleno de chinos. Definitivamente como turistas, son bastante graciosos.
Ahora volví a la casa. Y eso también es bueno, este lugar ya es mi hogar en Nepal. Es bueno sentir un lugar como propio y no como la invitada. Pasé a buscar mi Kurta, y creo que me queda bastante bonito, pero me aprieta un poco así que voy a ver si mañana voy a pedir que me lo arreglen.  Hoy trajeron dos cabras a la casa y mañana en la mañana las van a sacrificar. Hoy todo el mundo andaba comprando cabras (me tocó venirme con unas cuantas en la micro, una pena.) Mañana voy a escribir más, porque  van a pasar cosas y, además, necesito realizar algunas reflexiones que ahora me cuesta definir porque me estoy quedando dormida. Buenas noches.
Martes 4 de octubre de 2011. Jitpurphedi, Nepal.
Sobre el amor, sexualidad y otros similares.
Hace varios días que quiero comentar sobre este aspecto, que me tiene bastante intrigada y ha sido fruto de varias conversaciones con otros voluntarios. Llama la atención lo románticas que son las canciones nepalesas, bastante respetuosas e inocentes (No digamos que las latinoamericanas son así). Las películas (Tanto las nepalesas, que son bien malas, como las de Bolywood, que son geniales) tienen la misma tónica: Puro romance, flores y mariposas.
A pesar de ese panorama, siento que no me ha tocado ver amor entre las personas que he conocido. En mi familia, por ejemplo, el matrimonio principal no se habla. Se casaron a los 13 años (me imagino que por arreglo entre las familias) y si no nos dicen que son matrimonio, no lo creo. El otro matrimonio es el segundo matrimonio de él, y no tengo claro tampoco si hay amor. Lo que sí, ellos hablan más y ella lo atiende cual geisha. Ninguno de los matrimonios duermen en la misma pieza. Hay otro matrimonio amigo, jóvenes, pocos meses de casados, y él es bastante raro con ella. A veces él duerme en mi casa (En la pieza de los hombres) y ella pasa sola en su casa. Y viven al lado de nosotros.
Además, lo más raro de todo es la relación hombre- mujer y entre personas del mismo sexo. Culturalmente es mal visto las muestras de amor entre hombre y mujer en público, pero está totalmente aprobado las muestras de afecto entre personas del mismo sexo. Si vienes por primera vez a Nepal y no sabes nada de su cultura, jurarías que son todos homosexuales. (Con todo respeto, nada en contra de quienes de verdad lo son). Todos tomados de la mano en la calle, abrazados... para alguien que viene de occidente es bastante, como decirlo, distinto. ¿Qué pasa con las mujeres de este país, que crecen con el imaginario de las películas y las canciones, y resulta que se casan con un tipo, muchas veces por matrimonio arreglado, que no las mira pero que pasa abrazando al vecino? Perdón María José, pero no estoy segura de tener interés en salir con un nepalés.
Cambiando un poco el tema, ayer me tocó el sacrificio de las cabras. Atroz. Una ceremonia en que creo que bendecían a la cabra, y luego... corte de cabeza. Esa parte no fui capaz de verla, pero aún así después se cruzó la cabeza por mi camino. Al final, en buen chileno uno tiene que ser “cuero de chancho” para estas cosas. La cabeza estuvo casi de adorno todo el día. Y al final me comí a la cabra, tratando de no pensar en el sacrificio de la mañana.
Hoy llegó Dani, mi amiga brasilera, a quedarse una noche a Jitpur.  Genial, porque habla español  así que ando feliz hablando nuevamente en mi idioma. El día terminó con una buena puesta de sol, y múltiples bailes nepaleses. Creo que de a poco mejoro con el ritmo de esos lados.
Ok todo por ahora.
Miércoles 5 de octubre:
Qué increíble cómo pasa de rápido el tiempo. A veces no puedo creer que llevo 5 semanas viviendo en Nepal.
Hoy salimos a caminar con Kristin y Dani. (Kristin vive en la casa de Shiva Dai, su verdadera casa, aunque vive acá). Subimos por unas largas escaleras que llegaban a un increíble templo en construcción, que parece como si llegaras a las construcciones griegas. Increíble encontrar algo así en medio de la nada. Cuando estábamos en la cima, contemplando el paisaje, Dani se mandó un comentario que quiero repetir, porque creo que refleja la impresión de todos aquí: “Que tristemente lindo es este lugar”. Porque esta gente vive en un lugar realmente maravilloso, se mueren lo lindo que es. Pero sabes que detrás está la tristeza, la falta de esperanza, las mujeres trabajando todo el día, la rutina, la enfermedad, la suciedad, etc. Yo antes de venir pensaba en la importancia de preservar las costumbres de los pueblos, y de cierta manera lo sigo pensando, pero a veces pienso ¿Vale la pena preservar una cultura a costa del bienestar de la gente? Me cuesta entender como un país no produce nada. Estas gentes son agricultores y lo que cosechan es para ellos y a lo mejor venden un poco a otros. Nada más.  En esta casa lo poco que tienen ni siquiera es para ellos mismos. Mi aama todo el día está cortando pasto para alimentar a sus búfalos, cuya única función es darnos leche. Hoy me enteré que el maíz que cosechan es para alimentar a los búfalos. Te aseguro que a pesar de ser gratis, es la leche más cara que me ha tocado probar. Detrás de ese delicioso sabor, sabes que detrás está una mujer con la espalda y la vida destruida.  Aama debe tener unos 38 años, y se ve 20 años mayor que mi mamá de verdad (¿Puedo decir tu edad?).
Para seguir con la historia, después de contemplar la vista desde el templo, bajamos al pueblo (Llamo “el pueblo” tres almacenes, no es mucho más). En todos lados hay columpios en esta época. Lo pasamos muy bien columpiándonos al pie de un gran árbol, con un grupo de niños riendo y preguntándonos todo el tiempo “What is your name?” . Lo divertido es que cuando preguntamos de vuelta nunca entendemos sus nombres.
Así es . Jitpur es tristemente maravilloso. Con ese rojo sol golpeando en los verdes campos de arroz, con sus perfectas terrazas cayendo en los cerros, con las risas de los niños, pero ocultando todo el dolor de un pueblo que espero que con los años pueda surgir.
Martes 11 de octubre
Vengo llegando de Pokhara. Después de los tres principales días de Dashain, tomé mi mochila y junto  a Kier, mi amiga australiana, partimos a pasar unos días a ese paraíso terrenal. Kier ya había ido antes, pero le habían tocado días nublados y no había podido ver las montañas. Además estaba enferma. Yo sólo tenía tres días para estar ahí y Kier prefirió hacer un trekking corto conmigo en vez de hacer uno largo sola. Querida familia, sólo quiero decirles que tienen que venir conmigo a Nepal para una próxima vez y hacemos el trekking al campamento base del Anapurna. Dicen que es maravilloso.
Con decirles que mi diminuto trekking de dos días fue sacado de película. Partimos a las 5 de la mañana a un cerro llamado Sarangkot a ver el amanecer en las montañas. Contratamos a un guía que resulto ser muy simpático y una muy buena ayuda para no perdernos (Dos mujeres solas en medio de los bosques podía ser medio peligrosón).
 ¿Cómo explico ese amanecer en Sarangkot? Dos veces en mi vida he estado a punto de ponerme a llorar ante la emoción de un espectáculo de la naturaleza: La primera fue cuando llegué a la base de las Torres del Paine, en Chile, y la segunda, cuando vi los primeros rayos del sol golpeando las majestuosas e imponentes montañas del Himalayas.  Por supuesto, fue el festival de la fotografía.  Después de tomar desayuno en unos de los cafecitos en Sarankot, partimos a caminar a través de cerros y aldeas bien similares a Jitpur: Con cabritas cruzando las calles, con las mujeres cortando pasto, con unos increíbles verdes campos de arroz, y con niños saliendo a nuestro encuentro. Cada vez que se nos cruzaban niños, las frases eran las mismas: “¡Jaló!” (“Hello”), “Give me sweet” “Give me school pen” “Give me money” o “Take me a photo”. Nos volvimos expertos en contestar “Chaina” (No tengo) y varias veces algunos niños malvados nos gritaron cosas que menos mal que no entendimos. 
Después de bajar un enorme cerro, nos tocó subir uno muchísimo más alto. La mala salud de Kier y mi mal estado físico nos obligó a detenernos varias veces en el camino. Pero valió la pena. El detenerse y mirar hacia abajo para ver el valle era realmente impactante. Como a las 11 de la mañana las nubes se ubican exactamente EN las grandes montañas escondiéndolas. Entonces parece que las montañas nunca hubieran existido. Se volvió un juego el quién era el primero que descubría un pedacito de nieve entre las nubes.
Hasta que llegamos a Damphus, nuestra meta. Ahí  nos instalamos en una hostal  que según contaban (no podíamos comprobarlo porque estaba nublado) su vista era la típica postal de la cordillera del  Anapurna. Totalmente comprobado a la mañana siguiente. Nos levantamos nuevamente al alba para contemplar cómo,  después de observar los distintos colores del cielo, las imponentes montañas se iban iluminando con la llegada del sol. Festival de fotos nuevamente y después la última caminata para terminar como a las 13:00 horas. La experiencia fue increíble.
Pokhara es muy distinto al sucio y ruidoso Katmandú, con un precioso lago que me recordaba al sur, pero con templos espectaculares y montañas de un tamaño nunca antes visto. Cabe también mencionar que el día anterior a nuestro trekking nos fuimos en botecito a visitar una stupa con un Buddha dorado muy lindo (Sigo pensando cómo con tanta pobreza se gasta tanto en templos), y después en la tarde nos fuimos a visitar una comunidad tibetana, y escuchamos sus rezos adentro de un precioso lugar de oración. Definitivamente Dios no le pertenece a ninguna religión.
Entre tanta caminata y bosques, y praderas y tanta cosa, he tenido harto tiempo para pensar: Para analizar qué pasa con el mundo, con nuestra sociedad, con mi manera de ver la vida y como quiero vivirla de aquí en adelante. Se me ocurren muchas cosas, demasiadas, quizás.  En mi “Volada”  analítica, me compré un libro sobre el Che Guevara.  Más allá de su postura política, me llama la atención que sus grandes decisiones fueron tomadas después de un viaje a los 25 años. Dentro del libro están los “Diarios de motocicleta” donde cuenta su experiencia. Qué increíble que él vio lo mismo que estoy viendo yo a miles de kilómetros de Chile, pero en mi propio país. Más allá del que si estoy de acuerdo o no,  es muy interesante el cómo una persona decide observar la realidad del mundo para luego decidir buscar una solución con sus propias manos, sin esperar que sean otros los que actúen.  Definitivamente el Che era un tipo bastante inteligente y sensible.  Y aunque no comparto algunas de sus ideas, comprendo que tenga tantos seguidores.
Como conclusión, es mucho más fácil ser turista que vivir el día a día de estas personas. El estar aquí, a pesar de todo lo que me ha pasado, me provoca cada vez más angustia e impotencia. Cuando estoy en la casa y veo a la gente enferma, sacándose la mugre, sin recibir un peso, me dan ganas de tomar de nuevo la mochila y gastar mi plata en trekkings o en souvenirs en Thamel. Pero si mandara todo a la punta del cerro todo este viaje no tendría sentido.
PD: Se me olvidó contar que me regalaron un sari! Ya encontraba yo que era demasiado el regalo del la kurta, cuando aparecen el día jueves con un sari de regalo. Me dejaron muy arreglada y partimos a recibir tika de los familiares de Saila Dai, como si fuera una hija más. Les juro que me sentía como una princesa, como esas películas gringas cuando al final aparece la niña con un vestido espectacular. Al final, ellos te dan mucho más de lo que uno da. 

jueves, 29 de septiembre de 2011

HAPPY DASHAIN

Shivani y yo

Martes 27 de septiembre de 2011. 20:45 en Nepal, 12:00 en Chile.
Decidí escribir un poco antes de acostarme. Ustedes se preguntarán ¿Por qué tan temprano? Porque después de comer no tienes nada más que hacer. El día es largo y tranquilo, y al final el cansancio te gana.
Mi pieza está unida a otra más pequeña, para entrar a mi pieza tienes que pasar por la otra. Entre ambos dormitorios hay una ventana, la que no tiene vidrio. La pieza chiquitita tiene una tele. Lamentablemente, todo el mundo viene a ver tele aquí, así que en estos momentos no hay posibilidad de quedarme dormida porque a alguien se le ocurrió venir a ver tele. Si antes eso me torturaba y aparecían todas mis mañas y andaba con el ceño fruncido todo el día, hoy estoy más adaptada al nepali style. Ya voy entendiendo el lema “Go with the flow” y no me enojo si las cosas no salen como yo quisiera. Creo que ya lo comenté antes, pero el molestarse aquí es una ofensa, por lo tanto una tiene que hacer terapia para que no le molesten las cosas. Al parecer, está funcionando. Creo que ya puedo decir que me estoy relajando y que voy entendiendo el estilo nepalés (A ritmo de tortuga, nunca puntual, nada organizado, cambios repentinos de planes, etc, etc).
Hoy fue el último día de clases para la mayoría de los colegios antes del Dashain. Mañana es feriado y va a ser el primer día full con toda la familia (Los sábados, que es el día libre, me he ido siempre a Katmandú).  Hoy nos invitaron a la celebración de Dashain del Jitpur School. Yo estaba entre los invitados especiales y me hicieron sentarme en el escenario. ¿Cómo evaluar la celebración? Bonita-terrible. ¿Por qué bonita? Porque todos participaron cantando, bailando, con lo que se les ocurriera. Las niñas con lindos vestidos nepaleses realizaron preciosas coreografías, y hubieron hasta algunos números de Hip Hop nepalés (Genial) ¿Lo malo? Es que TODOS participaron. El show duró más de tres horas y yo no podía ni bostezar porque estaba sentada en el escenario. Más encima tenía ganas de ir al baño. Mal. ¿Lo chistoso? Que me hicieron bailar, jajaja, yo tratando de excusarme diciendo que no sabía bailar nepalés (lo que es cierto), pero los niños insitieron y me metieron al baile. Todos querían bailar conmigo y se peleaban por 5 segundos de baile con “la voluntaria”. Hasta los hombres me bailaron, jajaja, cómico.
Cuando volví a la casa me encontré que estaba Deepak. Deepak es el hijo de Saila Dai y que estaba viviendo en el colegio. Al parecer cuando terminas el colegio (a los 16) te vas unos meses a vivir allá. Todavía le quedan 5 meses más, pero como mañana es feriado se queda a dormir. Conversamos un rato y me dijo que estaba más negra (jajaj, ojalá). También me dijo que yo era su hermana nepalesa. Me encanta cuando en esta familia me tratan como una más.
Hoy fui a visitar a Loli. No voy a dar más explicaciones de quién es exactamente (Hasta le cambié el nombre), porque lo que me contó fue un secreto y si lo estoy publicando es porque me interesa que conozcan la diferencia cultural en este país y lo complicada que es la vida de algunas personas.  Por ahora digamos que Loli es mi amiga. Ella vive en una pieza muy chiquitita y oscura, en la casa de sus suegros. Está casada hace 10 meses. Tiene 24 años. Ella antes de casarse vivía en otra región, lejos de acá. Cuando se casó se fue a vivir a la casa de sus suegros. Ella es enfermera y le encanta serlo. He ahí el problema. Sus suegros quieren que ella trabaje en el campo, cargando verduras y trabajando la tierra (Por lo general las mujeres aquí hacen la pega de las mulas, pasan todo el día cargando cosas). Loli no quiere cargar , dice que no puede, entonces se puso hace unos meses a trabajar en un policlínico. Desde ese día que la familia de su marido no le habla. Después de trabajar, se va a encerrar a su pieza y no sale en toda la tarde. No saca verduras de la huerta de la casa porque pertenecen a sus suegros. Su marido pasa muy poco tiempo en la casa. A veces ni llega a dormir. Loli se siente sola y a veces no sabe con quien hablar. Como es nueva en el pueblo, no tiene amigas. Su entretención es decorar su piecita con posters cebollas y cocinar. Hoy me cocino unas ricas pastas, se esmeró mucho. Le prometí que la iba a volver a visitar. Para colmo, apenas le pagan en su trabajo como enfermera. En mi mente occidental, pienso que lo que le pasa es super injusto. Pero no puedo juzgar a la gente de acá, que ha vivido toda su vida cargando verduras en el lomo. Mañana le quiero comprar pilas para el reloj que tiene en su pieza, que no anda.
Ok. Me voy a dormir. Tengo que contarles también sobre la enfermedad de Saila Dai, que es otra cosa que me tiene atravesada. No todo es color de rosa aquí. Si bien yo me siento una persona feliz, y estoy disfrutando de este viaje al máximo, es muy triste ver situaciones tan delicadas. Si bien en Chile también hay gente con una precaria situación, acá causa impotencia el factor cultura, porque detrás de toda la música, el color, el baile, los trajes preciosos, hay una sociedad que se niega a surgir debido a sus costumbres y malos hábitos.
Miércoles 28 de septiembre:
Estoy a punto de caer rendida en los brazos de Morfeo, pero de todas maneras quiero comentar cosas notables del día de hoy. (Nuevamente hay gente viendo tele al lado, por lo general películas antiguas de Bolywood o nepalesas).
Parto contando con que soñé que vivía en una aldea Hindú, y el sueño me pareció lo más loco y colorinche de mundo. Lo gracioso fue que cuando me desperté ¡Estaba efectivamente viviendo con una familia Hindú! Comento esto solo para mostrarles que aún no creo que voy a cumplir un mes acá y que esta experiencia me parece de lo más anormal que hay (Hace exactamente un mes estaba volando hacia Nepal).
Hoy tengo una historia importante que contar. Ya les he comentado que se viene el Dashain, la fiesta más importante del año para la religión hindú. Hoy empieza oficialmente y fue feriado, así que no me tocó trabajar. Alanah y Harriet se fueron de trekking al Everest, así que ando de única voluntaria (Yo no fui porque era muy caro, y de todas maneras no me quería perder el compartir con la familia en las celebraciones).  Resulta que en Dashain la gente viste ropas nuevas, pero Saila Dai me había contado que este año no le va a poder comprar ropa a su familia, porque no tiene paisa/ plata. La única entrada que tiene es por los voluntarios que recibe. Él no puede trabajar porque está enfermo del corazón y las mujeres trabajan la tierra para tener choclo y arroz, pero no lo venden, es para la casa. Shiva, su hermano, supongo que algo podrá, pero mantiene también a su otra familia (acuérdense que tiene 2 esposas y ahora vive en esta casa con la segunda).
 Obviamente que una se siente con la obligación de comprarles algo (Igual quería hacerlo, aunque sea algo sencillo, para ellos es muy importante la ropa nueva, así como para nosotros los regalos en navidad). El asunto es que hoy estaba buscando el pretexto para ir a Katmandú, y le digo a Saila Dai que necesito “mandar unos emails” urgentemente. En eso me dice que por favor espere 5 minutos y desaparece... A los 5 minutos vuelve con una bolsa:  “Happy Dashain” me dice. Dentro de la bolsa, habían unos géneros muy bonitos. Me estaban regalando una Kurta (Especie de camisa con pantalón hindú) pero como no tenían plata, me compró los géneros de regalo y me mandó  a que fuera a un lugar para hacerme el traje y usarlo la próxima semana. Se me encogió el corazón. La poca plata que tenía la estaba gastando en un regalo para alguien que no pertenecía a su familia y que ni siquiera entiende su religión (Y que, claro está, tiene más medios que él para comprarse su propia ropa). Sigo sorprendida por tan gran gesto. Así que después de que Sanguita, Barsha y su mamá me acompañaron a hacerme las medidas y dejarlo en la tienda, me separé de ellas y me fui a comprarles algo de ropa: Poleras para los niños (A Sanguita y Deepak)y un vestido sencillo para la mamá y un bolero para el papá- (se llama bolero ¿Cierto?). a Barsha también le compré un vestidito, aunque después supe que su mamá sí le había comprado algo. A Shivani no, porque su papá la llevó de shopping ayer.  cada cosa que compré no me salió más de 3000 pesos chilenos, gracias al obligatorio regateo, deporte oficial en este país. (Comentario aparte, ahora que se disparó el dólar, la próxima vez que saque plata, ya no me va a salir 3000 si quiero comprar ropa).
Y llegas con tus regalos con la cola entre las piernas, con algo de vergüenza, porque sabes que su pedazo de género vale más que todas las ropas que compré yo. Y pienso que me quejo cada vez que gasto plata, porque quiero que me dure todo el viaje, pero ellos me reciben en su casa y con suerte tienen para el día a día. Pero al ver a Sanguita saltando por la casa con su polera nueva, sabes que haber dedicado el tiempo y las lucas valió la pena. Como diría el comercial de la tarjeta VISA:  “ Ver la cara de felicidad de la familia en Dashain, no tiene precio”, (y la competencia “Para todo lo demás, existe Mastercard”). Y que de verdad esta se ha vuelto mi familia nepalesa. Tan enredosa, con costumbres tan distintas, con sus dramas, pero conmigo se han comportado como lo harían mis papás. (Por eso les digo, papá y mamá, que no deben estar preocupados por mí). Hoy estábamos conversando con Saila Dai de Katmandú. De lo que me agota esa ciudad:  “Un día yo te voy a llevar de paseo a Katmandú”- me dice- “Babu y chori” (Papá e hija).
Jueves 29 de Septiembre:
Me he embalado escribiendo. Es que esta aventura es necesaria ser compartida. Además, hoy me voy a Thamel (El barrio turístico, donde queda el hotel) y mañana parto a Chitwan, así que no habrá minuto para escribir (Voy a estar ocupada andando en elefante).
Sólo quería contar mi orgullo (Por fa cuéntenle a la Alicia): ¡Estoy mejorando mi lavado a mano! Si bien podría dejar mi ropa lavando en Thamel por la módica suma de 50 rupias (Como 300 pesos el kilo), siento que forma parte de la experiencia dejar de ser una princesita y lavar la ropa como corresponde. El primer día se rieron de mí. Ayer me felicitaron. Lo malo es que no toda la ropa se secó, gracias a mi querido monsón que todavía no se va. Lluvias torrenciales estropearon mi secado. Además a alguien se le cayó mi pantalón al suelo y lo volvió a colgar. Ahora está lleno de tierra. Y me lo quería llevar  a Chitwan. Parece que allá es terriblemente caluroso, y lo que añoraba (Usar bikini) ahora es un problema, porque de verdad me estoy poniendo más gordita con tanto arroz y papas.
Hablando de comidas, ayer sufrí una descilución (jaja). Pensé que estaba mejorando el paladar con la comida picante, pero resulta que descubrí que Saila Dai hace un picante suave, especialmente para mí, mientras el resto de la familia come “the real one”.
Estoy haciendo hora en estos momentos, flojeando en la cama (son 10 para las 8:00). Me levanté a las 6:30 y la primera comida es como a las 9:30 (¡¡Prendieron la tele de nuevo!!! ¡¡Pesadilla!!). Figúrense el hambre que tengo. Y a las 9:30 es Dalbat, no otra cosa. Es rica la comida acá, y me parece bien el comer con hambre, o si no estaría atacada con la comida, pero hoy desperté añorando unos cereales y un café con unas tostadas con mantequilla....uuuhhh.... mejor no hablo más, esto es sufrimiento. Hoy en Thamel deberé gastar unas lucas extra en comida occidental (Prometo no gastar plata todas las semanas, porque Thamel es caro, pero no puedo evitarlo, mi cuerpo lo pide).
La próxima vez que publique voy a haber vuelto de Chitwan y a lo mejor ya voy a haber celebrado Dashain, así que voy a tener harto para contar.
                                               ¡ Vijaja Dashami! (¡Feliz Dashain!).
Preawntación en Jitpur School

Ella de verdad se llama Chiny Maya

Abuelita deliciosa y Sita

Shivi y yo


viernes, 23 de septiembre de 2011

De terremotos y festivales teatrales


Todos aquí dicen que parezco nepalesa, (Mientras no me cambien por cabras)

Estoy demasiado cansada y no sé cuánto pueda escribir. Voy a tratar de embalarme :)
Ahora estoy con Monika, mi nueva amiga de Estados Unidos (Pero originaria de República Checa). Se quedó sólo una semana aquí y mañana se va. Uno tiene que ir acostumbrándose a hacer amigos y despedirse constantemente, pero es entretenido saber que vas teniendo amigos en todos el mundo. Venimos llegando de una comida con un grupo de voluntarios y era entretenido escuchar sus distintos acentos, comentarios sobre sus vidas en sus países... Yo creo que soy la que viene del país “ más raro”, jaja.
Bueno, creo que me veo en la obligación de comentar el terremoto.  No fue tan terrible en Jitpur, pero si me dio para lanzar el rosario de garabatos en buen chileno (que menos mal, nadie entiende). El sacudón fue bien fuerte y alcanzamos a salir corriendo de donde estábamos (la entrada de la casa, que es donde comemos, donde tomamos el té nepalés con leche de búfalo, donde se baila, donde todo). Apenas escapamos, paró de temblar. Luego se cortó la luz y los teléfonos. Luego me enteré de la gravedaid del asunto cuando recibí una llamada de Chile a las 5:00 AM aquí. Familia preocupada con la noticia, y yo ni sabía qué había pasado realmente.
Hoy fue la presentación final de teatro en Jitpur. Yo pensé que no había sido muy buena, tenía muchas expectativas y el parámetro de lo que había estado organizando en el Colegio Puerto Varas.  Definitivamente en esta aldea no hay cultura de teatro. Estaba media bajoneada pensando en que podría haber hecho más, de que me hubiera gustado más estructura, más orden. Pero  en buen chileno “no puedo pedirle peras al olmo”. Los Nepaleses son relajados por naturaleza. Nunca van a ser puntuales. Nunca van a ser super organizados. Como decimos con los voluntarios, el lema es “Go with the flow”. Al final, Babita (Que vendría siendo la jefa) me dijo que había estado bien (Mi otra frustración era que no podía saber cómo había estado, porque no entendía el idioma), así es que ahora me siento feliz, jaja. Sólo me baja el sentimiento de que quiero hacer mucho más, y no sé si eso va a ser posible.
Sólo para cerrar la publicación de hoy: Ayer volví andar en moto, después de haber prometido no volver a hacerlo. Mucho peor: me volví a subir a una moto sin casco y en las peores calles del mundo. Imagínense unas calles llenas de curvas, donde los conductores no tienen reglas.  Por ejemplo, si vas en una curva, antes de tomarla debes tocar la bocina y si escuchas la bocina de vuelta, es que viene algo, entonces reduces la velocidad. Imagínense mi corazón cuando escuchaba el bocinazo de los camiones. Ahí es cuando empezaba a rezar para que el camión escuchara nuestra bocina. Todo esto con precipicios al costado y lleno de hoyos el suelo. De fondo, maravillosos paisajes de Jitpur, cabritas en el camino y banderas de colores que adornaban los templos. Entonces Shyam (El conductor, encargado de los Children´s Clubs, es decir, mi partner) dice:
SHYAM: ¡Natalia!
YO: Hayur!! (Es la manera de responder aquí cuando alguien te llama)
SHYAM: Are you OK?
YO: ¡¡¡¡NO!!!!!
Y al final, igual de mareada que cuando tomo las terribles micros. Al final sufro en los dos medios de transporte. No tengo como moverme de una manera más segura. Es terrible. Trataré de no subirme a una moto de nuevo. Pero no puedo asegurarlo. Aquí casi no se usan autos. No me queda otra cuando no puedo tomar la micro a Katmandú.
Niños, no anden en moto. Es peligroso .


¡Protegida de la contaminación y los malos olores!

Las flores fueron un regalo para mi :)

La ropa sucia se lava en casa

Mamá búfalo

Kalikasaran School


Una niñita que no me dejaba cumplir mi rol de jurado :S
Mujeres cargando... algo. (Pasto, maíz, etc) 
El camino a uno de los colegios... los niños deben cruzar un complicado bosque para llegar a estudiar!!

Holy cow

Barsha

Shivani

Esta abuelita es la persona más dulce del planeta, y siempre se ríe de mí y no podemos hablar, ¡La amo!

Cara de : ¡No estoy cansada!

Hermana (Didi) de Saila Dai

Otra hermana de Saila Dai

Mero Aama (Mi mamá en Jitpur) Una mujer muy linda, pero muy avejentada por el trabajo.

Niños ensayando su obra de teatro

¡Qué bueno el efecto del editor! ¡La niñita parece antigua de verdad!

Para esta foto fui malvada: le saqué primero la foto y luego lo consolé.

Harry la fotógrafa, y de fondo, la larga escalera al templo en Timpiple

Puesta de sol en Jitpurphedi

Jugando con el editor y los zapatos de mis nuevas amigas


Puesta de sol en Jitpur (Con un poquito de editor)

Hermana de Aama con su guagua

Harriet (Inglaterra)  y Alanah (Canadá), mis nuevas compañeras

Presentación final de teatro

Una cabra a la mitad del escenario

Más teatro

viernes, 16 de septiembre de 2011

Mero nepali naam Chini Maya ho

año 2068...
   Jajaja, no es que me haya adelantado en el tiempo, es sólo que acá en Nepal es el año 2068... (Debo confesar que aún no sé que pasó hace 2068 años, tal ves Sole-Wikipedia me puede contar).
Me vine especialmente a Katmandú a ponerme al día con todo el mundo, aunque estoy un poco arrepentida (Me da un poquito de envidia las celebraciones deciocheras, y estando lejos el amor a la patria es mayor, aparte el gastadero de plata...).
Voy a partir contando lo que me pasó hoy... ya le adelanté un poco a algunas personas:

Resulta que mi lindo enchufe chileno (El del computador) no me sirve para absolutamente nada. Ni siquiera los adaptadores le hacen (tiene 3 patas), por lo tanto necesitaba urgentemente un nuevo enchufe para el cargador. Para comprarlo necesitaba ir a New Road que es un barrio no turístico, y como en esta ciudad las calles no tienen nombres existía la clara posibilidad de perderme. Por suerte Tara (miembro de la familia... muy difícil explicar la relación, voy a explayarme más adelante) se ofreció a ayudarme, ya que justo cuando yo llegara a Katmandú el iba a estar saliendo de la U. Nos juntamos afuera del hotel y me guió hasta donde ¡¡¡al fin!!! conseguiría mi preciado enchufe. Resulta que mirando mi super mapa, me di cuenta que muy cerca estaba Durbar Square.

- Breve reseña (Insisto que sole-pedia puede explicarlo mejor): Hay varios Durbar Square. Son plazas llenas de templos hindúes. Cuando recién llegué estuve en el Durbar Square de Patán (hay fotos en las primeras publicaciones). Este Durbar Square es el de Katmandú. Estos dos son los más famosos junto con el de Bakatpur (Al que aún no he ido porque queda un poco más lejos, aunque aún en el valle).

Prosigo: Como era temprano, decidí, en vez de volver caminando con Tara, seguir hacia Durbar Square para sacar algunas fotos. El asunto es que estaba LLENO de gente... al parecer estaban preparando alguna celebración importante. Me mezclé entre la gente y traté de buscar algún turista (un misterio de la naturaleza: como los turistas no pasamos piola) para que me explicara. Al final un señor de la República Checa me dijo que era una celebración que ocurría una vez al año y que todo el mundo esperaba, algo con los dioses, o eso entendí yo. Cuando estaba aburrida de esperar y estaba a punto de irme, ocurrió. Y menos mal que algo había leído antes, o si no no hubiera entendido nada: Resulta que en Nepal hay unas niñitas que son consideradas diosas (no es broma) y sólo una vez al año salen como en una especie de altares a saludar a la gente. La gente les tira monedas y celebra y el séquito de las niñitas tira flores de vuelta. Y ahí estaba yo... al lado de las diosas (¡¡Tremenda suerte!!).

Sobre esta semana: Mmm... la vida es bastante...BASTANTE tranquila en Jitpur. Aún así, cada día me sorprendo de estar aquí, en medio de una cultura tan distinta. Mi familia nueva es extremadamente preocupada y amorosa, aunque el idioma nos falle constantemente.
Sobre el concepto de familia: Eso es algo que necesito analizar hoy. Resulta que esta familia no es como las familias a las que estamos acostumbrados en Chile. En esta casa viven el papá, la mamá (Que los he visto hablar en escasas oportunidades y que en el fondo, no viven juntos), su hijo de 16 años y su hija de 12; el hermano del papá (Que duermen en la misma pieza con el papá), la señora del hermano del papá (Que es la segunda esposa, porque la primera vive en la casa oficial del hermano, aunque éste vive en mi casa y no duerme con su segunda esposa porque duerme con su hermano), la ihija del hermano y su segunda esposa, la hija de una hermana del papá, que tiene 11 años, y el hijo de algún familiar no clasificado, de 18 años. Además de este enredo, voluntarios varios y visitas permanentes en la casa...¡uf! ¿Quedó claro? Pa remate, todos se tratan de hermanos o hermanas, entonces me ha costado entender que cuando me presentan a una hermana no necesariamente significa que sea su hermana se sangre.
Sobre la pega es bien tranquila. Es más, a veces me gustaría hacer más. Pero la verdad no es que no haga mucho, sólo que el ritmo en este país es más lento (te dicen por ejemplo "nos vemos a las 11:00, hora nepalesa, y eso quiere decir que puede ser a las 11:30 o las 12:00). Además, la barrera del idioma es grande,  y muchas cosas no puedo hacer porque no puedo traducirlas (tengo, en todo caso traductor, pero no puede estar traduciendome TODO). Por ejemplo, estoy armando un mini festival de teatro. Los niños deben escribir sus propios guiones, pero yo no los puedo corregir porque están escritos en nepalés. Entonces lo que hacen es contarme de que se trata y discutir si la temática es buena para ser montada.
Se fueron mis amigas noruegas. Me muero de la pena porque hice unas muy buenas amigas. Buenísimas para cantar y para el leseo. Ahora estoy sola de voluntaria y llegan niñas nuevas el domingo. Una que creo que es gringa, una semana, y otra de Canadá, que se queda hasta diciembre, así que tengo buena compañía:

Este mensaje es para la coordinación pastoral que ojalá me esté leyendo: Tengo la foto que me regalaron como marcador de un libro (el de la Karin y la Cami). ¡Odio esa foto! Para los que no la vieron, salimos todos en un desayuno, lleno de pastelitos y pancitos y juguito natural.... y me baja un hambre! No es que pase hambre, al contrario, les aseguro que voy a volver con varios kilos de más a Chile, pero esos kilos son de puro comer arroz y papas. La comida es rica, pero desayunar y comer lo mismo, y en cantidades industriales (picante también) es un poco agotador. Es por eso que llego a Katmandú y me gasto la plata que no me debería gastar en comida (pizza por lo general, cuando debería comer ensalada). En fin: Quiero variación en la comida, desesperadamente. (Jajaja, dato anecdótico: hoydía el mozo de la pizza me invitó a tomar algo, jaja, pero le dije que me iba a comunicar con mi país hoy jajaja, mi primer pinchoneo nepalés).

Sole: Me intriga saber: ¿Investigaste lo de Salman o lo sabías de antes?

Otro comentario que se me olvidaba: Las arañas. ¡¡¡¡Son enormes!!! Anoche aparecieron dos gigantescas arriba de mi cama, por suerte estaba Tara y las mató (Por lo general las mata Barsha, que es la más chiquitita de las niñas, mi heroína). Además, para el placer de Sergio Zabala, me encontré con mi primer ratón, chiquitito, y otro en versión cadáver en la calle, el que casi piso dos veces (aaaagggghhhh). Lo de las arañas y ratones pasó en menos de 24 horas por lo que eanoche no pude dormir, pensando en que algo podía aparecer en mi pieza.
Mañana quiero volver temprano a la casa, así que a lo mejor escribo más a ver si se me van ocurriendo cosas. Siempre hay harto que contar, y me falta una gran descripción de la vida acá. Mientras, los deleitaré con un par de videos de la música y el baile en esta casa.
Un abrazo del porte de un Yeti.

Natalia


Las breve aparición de una de las diosas



Shivani bailando


Aquí la reina, improvisando mi baile nepalés.


Ah! el título dice: "mi nombre nepalés es Chini Maya"... mañana explico la historia pq me están echando de la terraza,besos...

Otro día: me muero del sueño así que voy a ser super breve (me levanté a las 6:00 para poder hablar con mis papás/ allá son las 10 de la noche).

Como todo el tiempo como arroz con papas, descubrí que la solución para comer postre era comer arroz con leche (de búfalo, obvio). Para no pedir azúcar todo el tiempo, compré la semana pasada en katmandú una bolsita de azúcar. El asunto es que al tiro me pillaron y lo encontraron super gracioso, así que decidieron que mi nombre nepalés iba a ser Chini Maya, que quiere decir algo como amante del azúcar, o espero también que sea "dulce amor" o algo así (Chini: azúcar, Maya: amor). Así que todo el día me gritan "Chini Maya!!!" y yo tengo que responder "Hajur!!!" que es la respuesta que la gente da cuando te llaman.
Jajajaj.

Aquí algunas fotos de Durbar Square

Auto foto!! (el mal de andar sola)






domingo, 11 de septiembre de 2011

The nepali style

Aprovecho de escribir un poco más porque los colegios estaban cerrados hoy  y me tocó venir a la oficina de VIN, en Katmandú. Lo fome es que no puedo hablar con nadie en Chile porque deben estar todos durmiendo, o carreteando.
¡Tengo que organizar un festival de teatro flash! Fecha de muestra de las obras: 23 de septiembre, o sea, en menos de dos semanas ¡una locura!  y participan 5 colegios ¡stress! Lo bueno es que es de creación colectiva y son los mismos niños quienes van a tener que crear sus propias obras. Yo sólo tengo que ir chequeando. Un día camino a chequear dos colegios del distrito y al otro día camino a otros dos colegios en otro sector... y así me la paso caminando más que trabajando ¡Y se mueren los caminos! Para llegar a algunos colegios tienes que cruzar un bosque. Definitivamente los colegios públicos chilenos son de oro comparados a las escuelas nepalesas. Con decirles que tienen 1 letrina por colegio, y no les ponen ni jabón para lavarse las manos.
Hoy ando un poquito triste porque se va mi compañera de pieza Audrey. Ella ha sido increíble con todos y en una semana nos encariñamos mucho  con nuestra “Didi” (Hermana mayor, en nepalés). Al mismo tiempo estoy contenta porque gané una amiga en los Estados Unidos.
Ayer estuve en Katmandú con Audrey, Kristin, Marie y Solfrid y nos dedicamos a comer comida occidental (jaja) y a regatear para comprar cosas (es la ley de Nepal). Thamel es definitivamente entretenido, por más turístico que sea. Mientras Solfrid y Audrey volvían a Jitpur, Kistin, Marie y yo fuimos a conocer el Garden of dreams, un jardín precioso y muy europeo construído en los años 20... cero nepalés. Ahí nos sacamos unas cuantas fotos chistosas, descansamos y después de volver a comer regresamos a la casa de Saila Dai. En la noche, como era la despedida de Audrey toda la familia se reunió, tocaron  tambores y cantaron y bailaron al nepali style (incluídas voluntarias). ¡Tengo que grabar eso para mostrárselos!  La primera vez que los ví cantar y bailar, me dieron ganar de llorar. Ahora estoy tratando de cantar y bailar también (Mi latinamerican style me saca del apuro con el baile, jaja).
Ya, debo volver a  trabajar.
¡Ah, se me olvidaba! ¡Fui asaltada! ¡Si! ¡Por un mono! No es broma, fue terrible y chistoso a la vez. Iba caminando después de comprarme unas galletas en la aldea. Iba feliz con mis galletitas cuando de la nada se me acerca una cosa rara y peluda. Al principio pensé que era un perro muy feo, cuando veo un mono a mis pies y estirándome los brazos, pidiéndome las galletas. Yo no supe como reaccionar, y le gritaba “Shu Shu”, pero no se iba. Para evitar el ataque, le lanzé una galleta y salí casi corriendo. Llegué a la casa tiritando del susto pero con ataque de risa. Así fue como tuve mi primer encuentro con un mono fuera del zoológico. :P
Ahora si me voy.
Un abrazo

Kristin, Audrey, Marie, yo, Solfrid
Natalia.