viernes, 4 de noviembre de 2011

El dal-bat se me sale hasta por las orejas!!!!


Lunes 31 de Octubre de 2011:
Sé que alguien importante está de cumpleaños hoy.... ¿Ana María creo? ¿Feliz cumpleaños? Pido disculpas por mi cabeza de pollo, en ese sentido agradezco a Facebook, es un excelente recordatorio.
Estoy escribiendo hoy desde mi nueva pieza. Desde que anoche hubo gente viendo tele  hasta las 4:30 de la mañana  (ya expliqué anteriormente que son dos piezas, pero no hay vidrio en la ventana que las conecta), decidí que debía ser una buena amiga y me fui a vivir a la pieza de Alanah, que queda en el primer piso. Definitivamente mi antigua pieza era mejor, en el sentido de que esta es más húmeda y la gente afuera conversa desde temprano, pero prefiero eso al ruido de la tele. Les juro que me ataca.  Así que tuve que decir adiós a Salman y Katrina, tomar todas mis cosas (que se me acumulan y acumulan) y abandoné la linda pieza que me acompañó por dos meses para tomar la cama que anteriormente fue de Harry y antes que ella, de mis amigas noruegas.
¡Que increíble cómo haces amigos pero ellos se van y se van! Esta semana es el turno de Kristin. Me muero de la pena porque con ella estábamos pity y poty. Yo la iba a visitar a su casa (También les conté, que vive en la casa de la primera esposa de Shiva, que vive conmigo y con su segunda esposa), y ella venía a la mía. Pasamos este fin de semana juntas a la aventura de buscar un hotel nuevo en Thamel (sólo para tener una segunda referencia), comer rico y copuchar. Ayer estábamos tomando desayuno en un rico restaurant (“The Jesse James”, todos tienen esa clase de nombres), cuando llego una mesa de cuatro hombres, como de la edad de nuestros papás. Kristin, sólo al verlos me dijo que aseguraba que ellos eran de donde se había criado,  Oklahoma  (Ahora vive en Colorado).  Después de un rato sin saber si preguntar o no, Kristin pregunta y resulta que eran de un estado cercano, por lo tanto era como si yo encontrara gente de Chile. Después de conversar un rato y contarles que estábamos voluntariando y que llevábamos más de dos meses en Nepal, ellos tomaron la decisión de que querían pagarnos la cuenta del restaurant. No queríamos aceptar, pero ellos insistieron. Así nos fuimos con la guatita llena y el corazón contento, gracias a nuestros amigos norteamericanos.
Llevo la mitad de mi voluntariado y pareciera que ya se habla de la partida. En la casa me han demostrado estos últimos días varias veces su cariño y sus ganas de que no me vaya. El sábado Shiva me dijo que todos acá decían adiós, pero yo no lo iba a decir porque no me iba a ir. Ayer, estaba conversando con Saila Dai y con su mal inglés me dice: “ You- come back to Chile- People no cry” (Tu- vuelves a Chile- la gente no llora). Pensé que me estaba molestando porque le encanta hacer bromas. Y luego dice: “All home cry” (Todo el hogar llora). Fue muy tierno y me emocionó bastante. Luego me dice “Bring camera- búfalo milk” Invitándome por primera vez a ordeñar a la mamá búfalo (El anterior pegaba cabezazos, y parece que este no). Fui un desastre. Terminé bañando a  Saila Dai en leche. Para volver con las frases bonitas, Sita hoy me dijo algo en nepalés que yo no entendí, pero luego Saila Dai me tradujo. Ella quería decirme que yo no me iba y que me tenía que quedar a vivir en la casa. Yo traté de explicarles que si yo me quedaba mi mamá lloraría mucho (como mi inglés no es perfecto, se me hace más fácil comunicarme con ellos, adoptando el inglés de Saila Dai). Ellos tienen la solución: Me tengo que traer a la mamá para acá.
Saila Dai se ha matado de la risa con mi anécdota del fin de semana. Resulta que en Thamel todo el mundo anda como desesperado tratando de venderte tus productos. En la calle siempre hay unos tipos tratando de venderte una pomada que al parecer cura todo y que se llama “Tiger balm”.  El asunto es que iba caminando por Thamel  cuando me torcí fuertemente el tobillo. En una fracción de segundo aparece de la nada un tipo que en vez de preguntarme cómo estaba o si necesitaba ayuda me grita “¡¡¡Tiger balm!!!” Yo lo quedé mirando con cara de condorito (plop!) y por primera vez fui poco amable y le conteste con un fuerte “¡NO!”.  Ahora en la casa cada vez que a alguien le pasa algo la respuesta es “¡¡Tiger balm!!”. Si no les causa risa mi historia les digo: deberían haber estado ahí.
Dos cositas antes de dormirme: 1.- ¡¡¡¡¡Oficialmente me voy al Tibet!!! Parto el 12 de noviembre con un tour que tuve que pagar.  Voy a cumplir un sueño. Estoy muy contenta.
2.- Jyotti perdió su guagüita, me da una pena terrible. Hoy en la tarde volvió a su casa del hospital, así que espero poder visitarla mañana.
Eso es todo por hoy. Shuba Ratri.

Miércoles 2 de Noviembre, transmitiendo desde el otro lado del mundo (No es broma, miren un globo terráqueo y ubiquen Nepal y Chile):
Aquí ando tocándome el arito de la nariz cada 5 segundos. Creo que se me ha infectado un poco pero no es tan terrible. Lo espantoso es el dolor cuando, sin darme cuenta me lo paso a llevar. No quiero ni pensar en eso.
Otra vez ando achacada después de una de esas conversaciónes con Saila Dai en las que te dice que su vida no ha sido buena. Le preguntamos si tenía algún sueño, esperando que me dijera algo como viajar, vacaciones, etc. Dijo que tenía dos sueños: Uno era tener un corazón bueno, y el otro era que Deepak pudiera ir al extranjero para  estudiar, y tener un buen trabajo para ayudarlo. También le gustaría poder darle plata a su papá, para que se pueda comprar medicina. Pero él cree que sus sueños son sólo eso: sueños sin solución. Nosotras tratamos de animarlo, diciéndole que nunca se deben perder las esperanzas, especialmente con el sueño de Deepak estudiando, pero definitivamente algo tan sencillo es muy difícil de conseguir. El trasplante de corazón vale entre 9 y 10 millones de rupias, que vendrían siendo 70 millones de pesos chilenos (¿Eso es lo que vale un trasplante en Chile?) Que ganas de poder ayudarlo más, pero es un exceso de plata. Por mientras se pone una inyección al mes que le sale 4000 rupias (CL$24.000). Tampoco creo que Deepak pueda estudiar en Chile. Necesitaría hablar español y una buena beca. Así que esa ayuda tendrá que venir de algun voluntario de otro país. Me encantaría hacer algo más.
Lo bueno, o los buenos, son mis papás. Sin que yo pidiera nada se pusieron las pilas para juntar la plata para pagar el colegio de Deepak y creo que lo lograron. Gracias a quienes creyeron en ellos y en mí. Les aseguro que van a hacer a una familia muy feliz. Hoy me moría de ganas de decirle que no se emocionara para hablar, porque tenía la plata del colegio; pero hasta que no la tenga en la mano no voy a hablar al respecto. No quiero matar ilusiones, es demasiado importante para ellos. Hoy me siento más comprometida con Saila Dai y Deepak, porque ahora son mis hermanos (¿Se acuerdan de la ceremonia del viernes pasado?).
Vamos a hablar de cosas más alegres: Yo ando de lo más feliz porque hace un par de días vino de visita un primo de Shyam (Esta casa está siempre llena de visitas), y yo sabía que el tocaba guitarra. Le pregunté si un día de estos podía traerla, me moría de ganas de tocar (Dos meses in tocar guitarra era como si me quitaran un pedacito del alma) y el me dijo que al día siguiente podía hacerlo, es decir ayer. El asunto es que llegó con la guitarra, y estuve tocando como unos 15 minutos. Fueron unos 15 minutos dichosos. Al terminar, le pasé la guitarra y le dije que me había hecho de mi día un día feliz. Para mi sorpresa, él tipo me dijo que la guardara, ¡Así es que tengo una guitarra en la casa! Soy excesivamente feliz con ella. Que increíble cómo una cosa tan sencilla puede hacerme tan feliz.
Ayer y hoy estuve yendo con Shyam y Babita a unas capacitaciones para jóvenes, sobre herramientas para la vida (¿Está bien mi traducción? “Life Skills”). Ayer me tocó hablar de la juventud chilena. Los dejé bien parados chiquillos. Dije, tratando de no adentrarme mucho en los conflictos actuales, que los jóvenes chilenos no esperaban que los cambios, o la ayuda, viniera de afuera, sino que eran ellos mismos los agentes de cambio y gracias a eso hoy estaban logrando muchas cosas. Les mostré la típica foto del tipo con la bandera después del terremoto y les dije que esa imagen nos representaba: Que a pesar de todo lo malo siempre nos íbamos a levantar. Hoy me tocó dar una clase sobre autoestima. Les dije, entre varias cosas, que si creían en ellos mismos podían lograr cualquier cosa, y les di como ejemplo el cómo logré en tan poco tiempo viajar a Nepal, con arduo trabajo extra y con la ayuda de varios de ustedes para pagar el voluntariado. Creo que vi un par de ojitos que creyeron en mí. En esos detalles es cuando siento que mi viaje definitivamente está valiendo la pena, aunque no sea en cosas grandes. Mañana voy a llevar a un grupo de niños a pintar al campo.
Mañana llega una nueva voluntaria. Vamos a ser 4 niñas. Dicen que se ve mayor que yo (En este momento yo soy la mayor). Mañana les cuento.
En este momento tengo la nariz congelada, así es que apenas apague el computador me hundo en mi saco nuevo que me compré para viajar al Tibet (Gracias al maravilloso mundo del regateo).  Los días, de un día para otro, se volvieron heladísimos, y tuvimos que cambiar las poleras por los polares y por los chales de lana de Yak (Que por cierto, todavía no he visto un yak, espero hacerlo en mi viaje al Tibet).
Bye bye.
Jueves 3 de septiembre de 2011:
En estos momentos el primer ciclo del Colegio Puerto Varas está terminando una clase y se está preparando para ir a almorzar. Si no hubiera tomado esta loca decisión, estaría con mi delantal rallado en medio del 2° básico B (Como solía hacerlo los jueves a esta hora). En la realidad, estoy en mi cama lista para irme a dormir, en una aldea hindú perdida al otro lado del mundo. Cuando hago esta comparación pienso nuevamente: “Definitivamente estoy loca”, ¡Pero estoy tan feliz de haber hecho esta locura! Me siento sumamente contenta en este lugar. La gente la aldea insiste en que me debo quedar a vivir aquí y casarme con un nepalés...pero definitivamente no lo creo. Tendrían que venderme a un nepalés de primera calidad y con una mentalidad un poquito más occidentalizada (Especialmente en las aldeas, los hombres son rarísimos).
Hoy: cositas breves para contar. Primero cuento que llevé a los niños a pintar. Fueron sólo 4 niños (los que ganaron el concurso en un colegio). Y estoy segura que disfrutaron pintando el paisaje. Sus dibujos estuvieron buenísimos. Por segundo día consecutivo siento que mi trabajo, aunque sea chiquitito, está valiendo la pena.  Tal vez la Antonia, Carola y Paty se morirían del espanto con mi clase de arte, pero para un niño que nunca ha tenido clases de arte en su vida, fue bien especial. Por lo mismo les digo a mis ex-alumnos: Valoren su colegio, porque lo tienen es un enorme privilegio.
Hoy fui a visitar a Jyotti. Está bien delicada y triste, claro, pero se puso muy contenta de verme. Me dijo que me echaba de menos y que llevaba esperando hace rato que la fuera a ver (esa es la parte cuando me siento terrible). Lo bueno es que la familia de Shyam se ha preocupado de ella y Shyam también ha sido muy tierno. Ella me dice que soy su esposa, jaja. Me imagino que se siente tan sola que siendo yo su única amiga me quiere como si lo fuera. Me da una pena horrible la pobre. Mañana le voy a comprar algunas cositas y se las voy a llevar.
Hoy llegó la nueva voluntaria. Se llama Nina y es de Suiza. Tiene 26 años y es bien simpática. Sólo se queda un mes. Llegó otra voluntaria más a la casa de Kristin (de Australia) y una tercera (Polaca)  que aún no conozco y que vive más lejos. El dato curioso de la tercera es que también se llama Natalia. Acá me dicen que no hay problema con diferenciarnos, porque yo soy “Chini Maya”-
tratando de ordeñar al búfalo

Shyam en la charla con los jóvenes

Cuando fuimos a pintar con los niños


Eso es todo por hoy. Mañana no quiero quedarme a dormir en Thamel, porque quiero ahorrar unas luquitas para el Tibet, pero me voy a arrancar un rato a publicar en el blog, y a despertar a mi familia en medio de la noche chilena.

sábado, 29 de octubre de 2011

Tihar


Lunes 23 de octubre:
Sobre lo que quiero y no quiero ser de hoy en adelante:
1.- No quiero ser indiferente al dolor ajeno.
2.- Quiero tomar conciencia de que ciertos “lujos” no son necesarios.
3.- Quiero disfrutar al máximo los “lujos” que realmente valen la pena.
4.- Quiero considerar “lujos” las cosas que antes no me parecieron tales.
5.- Quiero luchar por evitar aquellas cosas que me hacen ser una mala persona, pero considerando que soy humana.
6.- Quiero amarme tal cual soy, con lo bueno y lo malo. Sólo de esta manera puedo amar al resto.
7.- Quiero recordar siempre que soy chilena, latinoamericana y ciudadana del mundo.
8.-  Quiero que mi vida valga la pena, jugándomela por quienes no tuvieron mis mismos privilegios.
9.- Quiero ser artista, considerando que artista es quien, a través de su sensibilidad creativa, es una herramienta de apoyo para la comunidad.
10.- Quiero amar a Dios con toda mi alma y con todo mi ser, y amar a mi prójimo como a mi misma.
Martes 25 de octubre de 2011:
Aquí reporto desde mi cama, entre frazadas, chales en el cuello y mi guatero improvisado: Una botella de agua caliente. Mi botella es lo mejor, con ella duermo feliz en estos días que se vuelven más helados cada día. Además me cuida del resfrío que me está jugando una mala pasada con unos ataques de tos incontrolables. Me estoy riendo igual que el papá y la memé, espantoso. ¡Viva la contaminación de Katmandú!.
Me acompaña en estos momentos, como se está volviendo usual, Silvio Rodríguez. Es esa cosa con mi lengua madre, tan linda, que me hace tanta falta y que me acompaña cuando me toca estar sola. Ahora escucho una preciosa canción: Tu sonrisa ha cambiado. Tengo una canción especial que me encanta escuchar porque siento que me define un poco en este viaje. Se llama Locuras. Googléenla y me van a entender. (Cata Bravo, Silvio especialmente me recuerda a ti, porque sé que también tienes la discografía en tu computador).
Hoy empezó Tihar, la segunda gran celebración aquí en Nepal. Cada día pasa algo especial. Hoy día se les puso tika y un collar de flores a  los perros. (No comento al respecto, me considero una ignorante, pero es gracioso verlo).  Mañana es el turno de las vacas. Se supone que la celebración es para la Diosa Laximi, y llenan las casas de luces y de flores. Y  las hermanas ponen tika a los hermanos (Creo que yo tengo que ponerle a Deepak y a Saila Dai). Ayer tuvimos la celebración en la oficina de Vin y tuvimos tika, bailamos y comimos. Al terminar se nos había hecho tarde, Y Harry, Alanah y Kristin alcanzaron a tomar una micro, pero Isabel y yo no y tomamos la siguiente. Por lo tanto, en medio de una multitud de gente, como suele ser en estas micros, nos alejamos de Katmandú. Mientras nos distanciabamos, pudimos ver las luces de Tihar sobre las casas de la ciudad: miles de luces de colores que parpadeaban disparejamente. Un verdadero espectáculo.
Hoy Harry nos dejó para volver a Inglaterra. La vamos a echar de menos. Alanah la acompañó a Thamel y nos quedamos Isabel y yo con Kristin, que andaba de visita por la casa. Salimos a caminar y en la conversación nos acordamos de un restaurant muy gracioso que había en el camino entre Balajú (el barrio donde está la oficina) y Tinpiple (Donde vivimos) que se llamaba “Zorbas, The buddha”. Decidimos  ir a ver qué tal era y tomamos la micro. Allá, después de comer momos, bolitas de queso y panqueques con miel (¡Que cerdas!), nos fijamos que al lado había un cartel que decía: “centro de meditación de Osho”. Decidimos entrar. Resulta que era un producido centro de meditación, con gente de distintos lados que andaban de retiro ahí. El lugar era muy tranquilo y hasta había una linda cascada. (Que ciertas personas, en vez de usarla para meditar, la usaban para el romance). Quiero volver a ir. Si bien me dio la sensación de que Osho no va con lo que creo, me compré un libro para entenderlo un poco. Después les explico.
Sé que algunos han rezado por mí. Lo agradezco de corazón y yo también rezo por ustedes, a pesar de que suelo quedarme dormida cuando lo hago (que mal confesarlo). Aún así, siento que mi oración aparece en la comunión con esta experiencia. No me siento alejada de mi religión ni de Dios por no tener una iglesia donde ir, o por dormirme al rezar. Siento a Jesucristo en los niños, en el hinduismo, en mis nuevos amigos, en la transformación interna que estoy teniendo. El espíritu Santo me está dando un enorme regalo lejos de lo que podría ser el espacio común donde se supone que debería comprender el cristianismo. Jesús se manifiesta en mi ignorancia, en mis ganas de entender el mundo, en la fe de los otros  en sus propias convicciones, en el amor que, a pesar de los dolores, no ha desaparecido. 


Oficialmente 28 de octubre de 2011, exactamente dos meses desde que empecé mi viaje:
Rétenme si no soy lo suficientemente detallista contando mis aventuras acá, pero esta realidad tan, pero tan distinta cada vez me parece más cotidiana (¿Me estaré volviendo una nepalesa? Eso es lo que ellos quieren).
Los dejé el día martes, con la visita al centro de meditación.
El miércoles fue un día muy especial. Había estado hablando con mis amigas de que, cosa que en Chile nunca me había llamado la atención, pero que me daba vueltas. Eso era el hacerme un piercing en la nariz, como lo suelen hacer las mujeres nepalesas, en señal física de la importancia de este pueblo en mí. Unos días después de mi comentario Kristin me manda un mensaje de que su Aama la quiere llevar a hacerse un piercing en la nariz, y si me gustaría unirme. Así pensé rápidamente “Es ahora o nunca” y le contesté que sí. El miércoles, entonces, partimos con Kristin, su Aama e Isabel (Que nos acompañó) a Balaju para hacernos el famoso piercing. Balaju estaba lleno de gente comprando cosas para Tihar, entonces Aama nos tomó de la mano como si fuéramos pollos y partimos nuestro recorrido por las joyerías de Balaju, regateando precios y preguntando si perforaban también. Al final, encontramos nuestro aro (de oro) y procedimos a la perforación. Con Kristin nos tomábamos de la mano para apoyarnos mutuamente, mientras Aama (“la experta”) miraba hacia otro lado, aterrada. Nada de camillas ni de procedimientos previos. Simplemente, desde el otro lado del mostrador, el vendedor, preparó la pistola y la puso en la nariz y... clic! Listo. No fue tan terrible como pensé. En fin, ahora tengo mi arito nepalés, una argolla dorada con una piedra en la punta, que si estuviera en Chile Quizás no sería muy bonito, pero acá me encanta, y  me lo han celebrado bastante.
Después de Balaju la Aama de Kristin nos invitó a tomar té a su casa, y nos sirvió un rico plato de arroz seco y aplastado (“Beaten rice” no tengo idea de su significado en español). Ahí estuvimos riéndonos y practicando nuestro mal nepalés, porque ella no habla inglés.  Cuando con Isabel volvimos a la casa estaba totalmente decorada para Tihar, llena de banderas y de distintos tipos de luces, precioso.  Saila Dai pintó un camino desde la entrada de la casa hacia las piezas , y en el camino pusieron muchas velitas. La idea es que la Diosa Laximi viene en la noche a visitar si le haces el camino en la casa. Shiva trajo una especie de fuegos artificiales que pones en el suelo y explotan (no me gustaron nada, me parecen peligrosos) y en la noche vinieron grupos de personas a tocar los tambores y a bailar. Nosotras nos acostamos temprano, pero hubo tambores hasta bastante tarde.
El jueves fuimos con Alanah, Isabel y Kristin a comprar el regalo de Shivi, y a buscar a cuatro voluntarios que se trabajan en monasterios y que querían conocer las celebraciones de Tirhar. En la tarde fuimos a la casa de Kristin y luego a ver la puesta de sol en las escaleras que dan al templo.  En la noche me puse mi sari (Isabel se compró uno también) y después de comer nos fuimos a bailar. La costumbre dice que en grupo se va a las distintas casas a cantar y bailar y las familias dan plata. Al principio estuvo bastante entretenido, a pesar de que se me desarmaba el sari cuando bailaba, pero después de varias horas de baile y canto ininterrumpido, estábamos agotadísimos. En fin, fue una experiencia bastante chistosa.
Hoy en la mañana fue el día de la tika de siete colores. Las hermanas le ponen a los hermanos. Yo le puse tika a Saila Dai y a Deepak y recibí también tika de parte de ellos. Tu les das comida y regalos y ellos te dan plata (Recibir plata siempre es incómodo). Después de que se fueron los cuatro voluntarios con Isabel, y después de una siesta bastante reponedora (la noche anterior nos acostamos a las 1:00 que vendía siendo como acostarse a las 6:00 en otro país, considerando que siempre nos acostamos alrededor de las 9:00) celebramos el cumpleaños de Shivani. Una tortita y un plato con tika junto a la festejada y los invitados se acercaban uno a uno para poner tika en su frente y darle un regalo.
Y así hoy en la noche escribo apurada para publicar, pero me caigo del sueño. Espero que se hayan entretenido con las historias de esta semana. Muy buenas noches.

En la celebración de Vin, con Harriet (Inglaterra), Julia (Australia), Kristin (USA), Isabel (USA), Alanah (Canadá), Shivani 


Brownie

El día en que debían iluminar la casa para la diosa

Con Kristin, luciendo nuestro arito nepalés

Sanguita y yo

Chile, Australia, Canadá, USA, Nepal, USA, Suiza, Australia... las top models

Poniéndole la tika de 7 colores a nuestros nuevos hermanos

Recibiendo Tika de vuelta


sábado, 22 de octubre de 2011

Debido a los reclamos, desde hoy el panel de comentarios esta disponible para todo el mundo. Asi que no hay excusas dsde hoy (disculpas por las faltas ortograficas, estoy en un computador en ingles.)
*Misses de lenguaje: La palabra es "escusa" o "excusa"? en el sitio web de la RAE me salen ambos! que se usa mas?

jueves, 20 de octubre de 2011

BlancaTati y los 7 kilitos :)


Antes del copy-paste: Gracias por todos los saludos y los mensajes de ánimo!!! son unos bacanes!! 
Domingo 16 de noviembre de 2011:
Vamos a aplicar banda sonora para esta escena. La canción: Del sueño a la poesía, Artista: Silvio Rodríguez, Álbum: Rodríguez.  Soy buena divagando y hoy mientras iba caminando en la mañana imaginé la primera escena de mi película (la que habitará en la imaginación por los siglos de los siglos) y quería compartirla, aprovechando que mi vida se está volviendo algo así como un reality show, pero leído.  Pido disculpas si hay algún cineasta leyendo mi mala descripción, pero casi reprobé el ramo de Cine en la universidad.
¿Ya llegaron a la parte en que Silvio empieza a cantar? Ok. Escena 1. Close up a unos pies. (Los míos).  Unas hawaianas negras y unos pies sucios. Los pies caminan por una sucia calle, se pueden ver los papeles, la basura, las motocicletas que casi pasan a llevar a estos pies, el barro, etc. De a poco la imagen se empieza a expandir y puedes ver Katmandú, con sus humos, sus mujeres de trajes coloridos, los niños con mocos que te miran y te hacen un namasté, los perros sarnosos, el carrito de no-se-qué comida tóxica, etc. La cámara enfoca el paisaje como si fueran los ojos de la persona que va caminando (o sea yo). La siguiente toma es a mis anteojos y luego al rostro. La persona (yo) sonríe. Estoy vestida pinta de turista y una mochila al hombro. La idea es mostrar este caos y el contraste de esta otra persona, vestida distinta y sonriendo. ¿Por qué sonríe? Eso no lo dice la toma, el público tiene que imaginar a su pinta. Por ahora puedo adelantar algo: Porque sí. Porque la vida es linda a pesar de lo dramática. Hoy quiero pensar así.
La escena termina en que la muchacha se sube al temido microbús, sin cambiar la sonrisa y la canción se Silvio se acaba. Y empieza el guión, una voz en off contando la historia, que no se los voy a decir en caso de que Steven Spielberg (O mejor Michel Gondry, mi director favorito) esté leyendo mi blog.  
Miren todo lo que gasté en no contar nada más de lo que pasaba por mi cabeza  mientras iba caminando...
 Tengo más escenas cinematográficas hoy: En una de las escuelas, en la que me tocó trabajar hoy, estaba con el concurso de pintura. Y les puse de mi computador música clásica. La verdad es que tengo bien poco de música, y lo único que tenía eran las bandas sonoras de las películas The Piano, y Jane Eyre. Bueno, entre esa música, el sol golpeando las ventanas sin vidrio, los niños concentrados dibujando y yo paseándome entre los puestos comentando “Very good” o “Dherai Ramro” (ídem), me empecé a sentir como en esas típicas películas gringas en que la heroína se va a  una aldea lejana a ayudar a unos niños en extremo social a través del arte. Tengo que decir “película gringa”, porque la música era clásica, porque de ser Bolywood la música sería bailable y los niños se pondrían a hacer una coreografía en medio de los lápices y las hojas. Ya estoy divagando de nuevo. Perdón. Bueno, yo en ese momento era definitivamente una “maestra Ximena” (Por favor que mis co-temporáneos entiendan el concepto).  Creo que me sentí un poco más útil hoy. Los niños se están copiando menos.
La siguiente escena cinematográfica fue en la casa de Jyoti (la esposa de Shyam). En una piezucha, porque esa es su casa, ella puso música nepalesa en su celular y bailamos sin parar. Me dio gusto verla contenta y bailando. Jyoti no es una mujer feliz. Y tiene mi edad. La buena noticia (espero), ¡Es que está esperando guagua! Aún no sé si eso la hará más feliz, ojalá. Hoy estábamos conversando y me dijo que ella creía que eran mucho mejor los matrimonios arreglados que los por amor. Yo quedé plop. “aqui en Nepal- dijo ella- las familias te apoyan y te ayudan si tienes un problema en tu matrimonio, mal que mal tus papás son los que elijen el matrimonio. En cambio, si te casas por amor y tienes problemas, las familias no te ayudan, porque tú decidiste casarte entonces el problema es tuyo”. Tiene toda la razón. Pero qué pena pensar así tan joven. Y yo pensando y pensando que cuántas cosas miles quiero hacer en el futuro.  Espero, si alguna vez me enamoro, que no me corten las alas y que me permitan seguir soñando y peleando por esos sueños. Forman parte de mi esencia. Es por lo mismo que me cuesta tanto entender a esta gente sin sueños ni aspiraciones. Ella está tan sola en esa pieza chiquitita, con un marido que no está nunca y que se muestra enojado con ella todo el tiempo. Hoy estaba feliz porque yo la había ido a visitar. Si no me siento tan útil con los niños, espero poder ser una buena compañía para Jyoti.
Hoy conocí a Ramesh. Es un nepalés que lleva viviendo 11 años en Alemania. Trabaja en el aeropuerto de Frankfurt, muy choro el tipo. Habla como 5 idiomas y ha viajado por muchos países. Pero siempre que puede vuelve a Jitpur, donde tiene unas tierras y animales. Además en Katmandú viven sus papás. Yo no pude evitar preguntarle por su perspectiva de la situación de Nepal desde afuera. No le entendí todo lo que me dijo, pero al parecer no le gusta mucho el primer ministro. En fin, lo importante va en una sencilla frase que me dijo totalmente digna de “copy-paste” y que me consoló un poco de mi depresión/aterrizaje forzoso en la realidad de Nepal. Me dijo “La gente de Nepal es pobre, pero al mismo tiempo son muy ricos: son ricos del corazón”. Me dijo que el viviendo en Europa tantos años, no había visto gente con tan buen corazón como los nepaleses. Y tiene razón. En el último tiempo me ha tocado conocer pura gente amable. Hasta en la micro te meten conversa. Ayer me caí en medio de la calle (me pelé la rodilla) y una niña se acercó a ofrecerme ayuda y despúes se quedó conversando conmigo mientras caminábamos, hasta que ella tuvo que doblar en una esquina, se despidió y desapareció. Si eso pasara en Santiago de Chile tú piensas que es un complot y que te van a asaltar.
¿Qué más cuento? Voluntarios van y voluntarios vienen. Fui a Katmandú a despedirme oficialmente de Kier, que se va el miércoles. Alanah y Harriet volvieron a la casa. Mañana llega una voluntaria nueva y al fin conocí a mi amigo Felipe, que de paso, si me estás leyendo, te digo que también podrías compartir con la masa que tal es la vida en los monasterios budistas.
Nada más por hoy. Puro divagueo. Hartas escenas para mi película. Un rojo sol escondiéndose entre las nubes y una naranja y gran luna cubriendo los valles de arroz. Y una loca imaginando cosas todo el día, con Silvio y Jane Eyre de banda sonora.
Jueves 20 de Octubre de 2011:
No puedo empezar sin antes decirle a la Francisca Guzmán que me he acordado todo el día de ella, y que no se me pasó en absoluto su cumpleaños, espero que lea mi saludiño a tiempo. También me acordé del cumpleaños de la Pame Ruiz, pero no sé si me leerá. En fin, un abrazote grande desde este país tan mágico y extraño.
Hace poco terminamos de ver “Breakfast in Tiffany´s” con Alanah, Harry e Isabel, desde su computador. Isabel es la nueva voluntaria que les había contado. Ella es de Vermont, Estados Unidos, y tiene 18. Muy amorosa. La película ya la había visto, pero no puedo dejar de amar a Audrey Hepburn y su estilo en esta película. Además el guión me parece espectacular, algo que hoy en día no sucede mucho en el cine. Es gracioso imaginar el contraste de ver esa película tan glamorosa en una casucha perdida en Nepal.
Me he des-deprimido un poco. Me he dado cuenta, que a pesar de claro que hay dolor, la gente está acostumbrada a este estilo de vida (no todos, obvio).  A Sanguita le encanta ir a ayudar a cortar pasto y ayer conocí a un Nepalés que vive en Estados Unidos, se va a casar con una inglesa, y aún así cree que las nepalesas son mejores y que es mucho mejor un matrimonio arreglado. Su argumento era que un matrimonio por amor es más propenso a un futuro divorcio. La gente opina tan convencida que me hacen dudar del valor del matrimonio, que yo daba por hecho que el fin era unir a dos personas enamoradas. (Que ingenua, la pobre).
Jitpur está lleno de voluntarios nuevos, pero todos en distintos sectores. Aún así, de repente uno los va encontrando. Es entretenido. La conclusión es que se van a encontrar varios nombres que no habían escuchado anteriormente y que van a aparecer como si nada. Mañana nos vamos un grupo grande a Nagarkot, a hacer un trekking durante el sábado y así ver un pedacito del Everest (Al parecer se ve a lo muy lejos). Hoy ando con un resfriado del terror, así que espero que se me pase para mañana.
Para concluir, porque no hay mucho que contar por estos días, les cuento la anécdota de la semana: Resulta que me he aprendido tan bien mis pocas frases en nepalés, ¡que todos creen que hablo mucho nepalés! Entonces empiezan a hablarme de corrido. Yo tengo que explicar que  “Ma ALI-ALI nepali boltshu” (“Yo hablo UN POCO de nepalés). Es gracioso.
La otra semana se viene buena. Se viene otro festival (Me la he pasado en vacaciones) Y hay dos noches en que se baila al amanecer, y se les pone tika a los perros y a las vacas y hay luces de colores en todos lados.
Buenas noches. Shuba Ratri. 





sábado, 15 de octubre de 2011

Sobre-vivir


Miércoles 12 de octubre de 2011.
Llevo un mes y medio en esta vida que parece sacada de un libro de ciencia ficción. Digo ciencia ficción porque por más que uno sepa que existe gente distinta a uno, el vivir con ellos es una cosa muy distinta. Debo reconocer que me estoy cansando, y digo esto porque me interesa que conozcan el blanco y negro de este viaje. Al principio todo era pintoresco y amoroso, y a uno le parecen increíbles los colores y los distintos estilos de vida. Después te empieza a dar pena, al descubrir la verdadera realidad, y a veces te da rabia. Estoy en esa etapa en que me gustaría ser el ser más egoísta del mundo, mandarme a cambiar y gastar mi plata en lujos. En dejar de pensar y olvidarme que existe una realidad tan distinta a la mía. En querer contratar un guía que me lleve a caminar entre las infinitas montañas y perderme. Estoy pasando por ese momento en que no quiero comer más arroz, por más rico que lo cocinen, y pedir más y más leche de búfalo sin pensar en todo el esfuerzo que hay por detrás. Quiero tomar un taxi en vez de subirme a esa micro en la que cada segundo crees que vas a sufrir un accidente. Quiero infinitas duchas de agua caliente. Quiero mi ropa limpia, sin hoyos y ordenada en un closet. No quiero que me pidan regalos (lo hacen). Quiero estar sola (Ahora lo estoy y es un placer, hoy me dijeron que cerrara con pestillo la puerta de la tele y como comimos temprano me acosté como a las 7:30.). No quiero sentir que engordo día a día y no puedo hacer nada al respecto. No quiero ver a los hombres abrazados en las calles y las falsas películas romántcas nepalesas. No quiero ver que mi padre adoptivo está mal del corazón. No quiero ver a las mujeres trabajando todo el día y sin recibir ni un “gracias”. No quiero ver a los hombres jugar cartas todo el tiempo. No quiero ver la falta de organización de los nepaleses. No quiero que me ofrezcan artesanías y que me miren con cara de fundación benéfica. No quiero escuchar a los niños diciendo “Gimme sweet”. No quiero... no quiero... no quiero...
Quiero imaginar que esto es como cuando haces ejercicio. En un momento te estás muriendo de cansancio, pero llega un punto en que cruzas la barrera del dolor y el panorama cambia. Y es que no es que sienta dolor; si bien siento incomodidad porque no estoy en mi hábitat natural, ellos se sacan más la mugre que uno. Y mi pega acá es bien sencillita. Creo que les sirve más mi plata que mi trabajo.  Y no está mal, si de todas maneras producen cambios, pero a veces me da la sensación de que las cosas aquí no van a cambiar, por lo menos no para la mayoría. Gracias al turismo algunos jóvenes están saliendo adelante, y eso me gusta. Pero son los que tienen una mentalidad más globalizada y occidental.
Si algún alumno me está leyendo ahora, mi consejo es: conozcan, conozcan y conozcan, y no se queden en lo fácil, lo cómodo. A pesar de lo triste que es la realidad para algunos, es bueno saberlo, conocerlo y aprehenderlo (que no es lo mismo que “aprender”)  para valorar aún más lo que  tenemos.  Nuestra suerte es un beneficio y una herramienta que debemos saber utilizar. Como la parábola de los talentos. No se trata de dejarlo todo y hacernos todos pobres. Se trata de darles lo mejor de nosotros, porque se lo merecen, porque algunos se han sacado la mugre para merecerlo. Es cosa de ver el conflicto en la educación. La mayoría de los que me están leyendo han tenido una educación más privilegiada que el resto ¿Y qué hacemos con ella? Tenemos las capacidades intelectuales para construir un mundo mejor. Y si no todos tienen nuestra suerte, hagámoslos sentir más felices, más seguros. Con poco material estoy segura que si se puede ser feliz, pero para ello se necesita cambiar ciertas estructuras sociales. Todo esto lo digo de guata, la verdad es que se bien poco de política. Espero, al final de este viaje, tener la película más clara.
Jueves 13 de octubre de 2011:
Hoy amanecí de mejor ánimo que ayer. Y ahora me siento mucho mejor después de las palabras mágicas de Sanguita: “today-close-tv room”. Sé que soy una mañosa y una ermitaña, pero cada día valoro más mi privacidad.
El clima en este país cuando se despide el monzón es maravilloso: días soleados y tibios, con una fresca brisa  que peina los campos de arroz, los que están cambiando su verde color a un amarillo trigo. Así fue como hoy disfruté la caminata al primer colegio donde realizamos mi nuevo proyecto: un concurso de pintura en el cual deben pintar el lugar donde viven. Por más que les expliqué diversas maneras de pintar, les mostré ejemplos de diversos pintores famosos y les di al menos 20 distintas ideas de cómo pintar el lugar donde viven, todos se copiaron. Lo que es peor, ninguno terminó la pintura. Cada día me siento más inútil en esta pega. Además siento que no trabajo bien con Shyam. El es muy simpatico, pero para trabajar siento que es un despelote. En él se ve perfectamente la falta de organización nepalesa. En ese sentido echo de menos a la Xime y a Tomás, que espero que me estén leyendo. Ustedes sí que fueron unos buenos jefes. En este caso en concepto de “feedback” no existe, y cuando propongo cosas no recibo ni un si ni un no.  Ayer, si no se me ocurre preguntar no compran los materiales que necesitaba para hoy y que había pedido hace una semana. Hoy no teníamos los premios para el concurso... un desastre.
Mientras los niños pintaban, me encontré que en la biblioteca había una pesa. No pude evitar la tentación y mientras nadie me miraba la tomé y me paré sobre ella. ¡HORROR! Quisiera pensar que la pesa estaba mala, pero sospecho que tiene toda la razón, porque lo siento en el cuerpo. ¡He subido 7 kilos! 7 Kilos en un mes y medio. Un mes y medio de arroz, papas y porotos mañana y tarde. Espero, por favor, que así como fácilmente subí de peso, fácilmente los baje después. Comenté esta situación en la casa y todos rieron. Para aumentar mi depresión, Saila Dai me contó que una antigua voluntaria había llegado flaca a la casa y se había ido gorda. Así que prepárense porque al parecer van a presenciar lo que parecía imposible: Una Natalia gorda.
Hoy tuve la instancia de conversar con Saila Dai un poco, me preguntó si andaba bien porque los últimos días había estado muy callada. La verdad es que he estado callada porque nadie me habla en inglés, pero no tengo cómo explicarle eso. Además andan todos con la cara larga, hay varios enfermos en la casa. Y esta situación que a veces me desespera. Me estuvo hablando de su situación, me contó en secreto cuánto le pagaba la organización por tenerme ahí (bastante poco) Me contó lo que tenía que pagar por su inyección todos los meses ($4000 rupias, $28.000 chilenos), la única manera de mantenerse vivo; y del colegio de Deepak. Por vivir en el colegio deben pagar $7500 rupias, que vendrían siendo unas 50 lucas mensuales. Un exceso para alguien que apenas recibe plata. Me contó de los gastos en la casa y la plata que recibe por mí apenas le alcanza para comprar comida. Me siento pésimo cuando me cuenta eso. Me dan ganas de darle toda mi plata y devolverme a Chile, pero siento que esa no es la manera de ayudar. Al rato se va a quedar sin plata de nuevo. Es doloroso escuchar que no ha sido feliz, y que su vida no ha sido buena. Su problema al corazón es debido a que cuando niño no tuvo una buena alimentación. Saila Dai está pensando en vender el búfalo guagua. Ese búfalo vale $10.000 rupias, y eso no cubre un mes de gastos. No sé cómo ayudar. No sé cómo hacer que esa gente sea feliz. Y siento que tampoco corresponde que gaste toda mi plata destinada al viaje en ellos. Pagué mucho por el voluntariado (debo decir que gracias a las donaciones). Hoy por primera vez vi a Sanguita cargando pasto en la espalda, como las otras mujeres. Sanguita tiene 12 años, y un futuro algo desesperanzador.  ¿Por qué debe ser la plata lo que nos mueve día a día? ¿Por qué la vida es tan injusta con algunos?
Voy a hacer un último comentario, algo cómico para alivianar la carga de mis pensamientos, y no contagiarlos con el bajoneo. Una cosa extraña que me llama la atención de esta cultura es que es mal visto mostrar las piernas sobre las rodillas y los hombros. ¡Pero estas mujeres sueltan las pechugas cuando quieren!  Hoy en la casa había una mujer amamantando a un niño mientras conversaba con toda la gente de la casa. Y el resto del cuerpo bien tapado ¡plop! 
Viernes 14 de octubre:
No muchas novedades hoy. Realizamos el concurso de pintura en otro colegio, Cero creatividad, todos pintan lo mismo, es decir, se copian. Los colegios no tienen  asignaturas artísticas y la metodología para estudiar en la clase es en base a la repetición. Creo que una manera para salir en algún futuro de la pobreza es potenciando las capacidades creativas. Pero un concursillo de 40 minutos una mañana de octubre no cambia las cosas. Y no puedo conversar con Shyam al respecto.  Hoy le pregunté que le parecía el concurso, buscando una opinión profunda al respecto. La respuesta fue simplemente “bien”, y luego agregó “Mañana podemos trabajar con menos niños”. Trate de fomentar la conversación comentando que era importante que todos participaran, pero no tuve respuesta. Me encantaría que me dijera que encuentra pésimo mi trabajo, que cree que es mejor otra metodología, etc; pero sólo recibo respuestas vagas. Si yo no corro detrás de él no pasa nada. Esto es pelambre puro, pero insisto, es porque me interesa que conozcan íntegramente mi experiencia en este lugar. En todo caso, Syam es un buen tipo, no piensen tan mal del pobre hombre.
Traté de ayudar hoy desgranando choclo (el mismo que usas de adorno en el comedor, mamá, y ahora es fundamental para los búfalos) y apilando paja, pero con el  choclo terminé con ampollas en los dedos y con la paja terminé con rasguños en los brazos. Y estaba ayudando en lo más fácil que ellos hacen.  La vida es difícil acá. Hoy aama recibió un cabezazo de uno de los búfalos en el brazo. Es algo de todos los días. Y su bracito es flaquísimo.
Nada más. Mañana publico. Espero no deprimirlos con mis relatos de esta semana.
Un beso

martes, 11 de octubre de 2011

DE TODO UN POCO


Lunes 3 de Octubre de 2011
Han pasado hartas cosas. Pero no seré bien breve. El jueves fue la celebración en la oficina de VIN. Ha sido, definitivamente, la fiesta más chistosa en la que me ha tocado estar. Música nepalesa y todos bailando, con comida casera típica de acá como picoteo. (Olvídense de las clásicas papas fritas).
El viernes partí a Chitwan. Si ya les había comentado lo terrible de las micros y las motos, no me había tocado comentar sobre lo espantosos de los buses. Partiendo con que la distancia entre Katmandú y Chitwan es de algo así como 250 kilómetros, ¡Y nos demoramos 7 horas y media!. Un camino lleno de curvas, con un tráfico espantoso, con la gente del bus vomitando todo el viaje, con camiones sin chofer a la mitad del camino, con un calor espantoso... uf... algo para no recordar.
El día que tuve exclusivamente para Chitwan ha sido yo creo que de los mejores de mi vida. No me quiero alargar porque a pesar de lo increíble, forma parte del turisteo y no de la vida nepalesa, que creo que es lo que más me interesa contar. Pero resumo con que partimos temprano en un paseo en canoa, sacándole fotos a cocodrilos, rinocerontes y diversas aves (Vimos tres rinocerontes!!!) luego nos internamos en la selva, donde encontramos castillos construidos por las termitas, y con huellas frescas de tigre (Es muy difícil encontrarlos, pero eso significa que estuvimos cerca). Luego nos tocaba, según el programa “Elephant bathing”, lo que todos pensamos que significaba que íbamos a tener que bañar al elefante. ¡Resulta que el elefante nos bañó a nosotros! Me hicieron subirme al elefante y el con su trompa nos tiraba agua y luego nos tiraba al río. Eso fue lo mejor del día. Bañarte con un elefante es algo si tienen la oportunidad, háganlo.
 Después de almorzar nos fuimos al paseo en elefante. Ahí los elefantes tenían unos asientos en su lomo en el que cabían cuatro personas y nos internamos en la selva. Ahí encontramos venados. Si alguien del colegio me está leyendo, por favor díganle al 3°B que me acordé mucho de ellos, porque era como estar en “El Libro de la Selva “. El paseo terminó viendo una increíble puesta de sol, con un gran sol naranjo que se despedía en medio del bosque, igual a las películas africanas (pero en  Asia). Se me olvidaba comentar nuestro team de múltiples países: Josh, de Nueva Zelanda; Danielle, brasilera; Kristin,  de Estados Unidos; Kier, de Australia (A ella la conocí cuando llegué, ya les había hablado de ella), y la chilenita aquí presente. Buen grupo. Lo pasamos bastante bien. Aparte de nosotros en el hotel estaba lleno de chinos. Definitivamente como turistas, son bastante graciosos.
Ahora volví a la casa. Y eso también es bueno, este lugar ya es mi hogar en Nepal. Es bueno sentir un lugar como propio y no como la invitada. Pasé a buscar mi Kurta, y creo que me queda bastante bonito, pero me aprieta un poco así que voy a ver si mañana voy a pedir que me lo arreglen.  Hoy trajeron dos cabras a la casa y mañana en la mañana las van a sacrificar. Hoy todo el mundo andaba comprando cabras (me tocó venirme con unas cuantas en la micro, una pena.) Mañana voy a escribir más, porque  van a pasar cosas y, además, necesito realizar algunas reflexiones que ahora me cuesta definir porque me estoy quedando dormida. Buenas noches.
Martes 4 de octubre de 2011. Jitpurphedi, Nepal.
Sobre el amor, sexualidad y otros similares.
Hace varios días que quiero comentar sobre este aspecto, que me tiene bastante intrigada y ha sido fruto de varias conversaciones con otros voluntarios. Llama la atención lo románticas que son las canciones nepalesas, bastante respetuosas e inocentes (No digamos que las latinoamericanas son así). Las películas (Tanto las nepalesas, que son bien malas, como las de Bolywood, que son geniales) tienen la misma tónica: Puro romance, flores y mariposas.
A pesar de ese panorama, siento que no me ha tocado ver amor entre las personas que he conocido. En mi familia, por ejemplo, el matrimonio principal no se habla. Se casaron a los 13 años (me imagino que por arreglo entre las familias) y si no nos dicen que son matrimonio, no lo creo. El otro matrimonio es el segundo matrimonio de él, y no tengo claro tampoco si hay amor. Lo que sí, ellos hablan más y ella lo atiende cual geisha. Ninguno de los matrimonios duermen en la misma pieza. Hay otro matrimonio amigo, jóvenes, pocos meses de casados, y él es bastante raro con ella. A veces él duerme en mi casa (En la pieza de los hombres) y ella pasa sola en su casa. Y viven al lado de nosotros.
Además, lo más raro de todo es la relación hombre- mujer y entre personas del mismo sexo. Culturalmente es mal visto las muestras de amor entre hombre y mujer en público, pero está totalmente aprobado las muestras de afecto entre personas del mismo sexo. Si vienes por primera vez a Nepal y no sabes nada de su cultura, jurarías que son todos homosexuales. (Con todo respeto, nada en contra de quienes de verdad lo son). Todos tomados de la mano en la calle, abrazados... para alguien que viene de occidente es bastante, como decirlo, distinto. ¿Qué pasa con las mujeres de este país, que crecen con el imaginario de las películas y las canciones, y resulta que se casan con un tipo, muchas veces por matrimonio arreglado, que no las mira pero que pasa abrazando al vecino? Perdón María José, pero no estoy segura de tener interés en salir con un nepalés.
Cambiando un poco el tema, ayer me tocó el sacrificio de las cabras. Atroz. Una ceremonia en que creo que bendecían a la cabra, y luego... corte de cabeza. Esa parte no fui capaz de verla, pero aún así después se cruzó la cabeza por mi camino. Al final, en buen chileno uno tiene que ser “cuero de chancho” para estas cosas. La cabeza estuvo casi de adorno todo el día. Y al final me comí a la cabra, tratando de no pensar en el sacrificio de la mañana.
Hoy llegó Dani, mi amiga brasilera, a quedarse una noche a Jitpur.  Genial, porque habla español  así que ando feliz hablando nuevamente en mi idioma. El día terminó con una buena puesta de sol, y múltiples bailes nepaleses. Creo que de a poco mejoro con el ritmo de esos lados.
Ok todo por ahora.
Miércoles 5 de octubre:
Qué increíble cómo pasa de rápido el tiempo. A veces no puedo creer que llevo 5 semanas viviendo en Nepal.
Hoy salimos a caminar con Kristin y Dani. (Kristin vive en la casa de Shiva Dai, su verdadera casa, aunque vive acá). Subimos por unas largas escaleras que llegaban a un increíble templo en construcción, que parece como si llegaras a las construcciones griegas. Increíble encontrar algo así en medio de la nada. Cuando estábamos en la cima, contemplando el paisaje, Dani se mandó un comentario que quiero repetir, porque creo que refleja la impresión de todos aquí: “Que tristemente lindo es este lugar”. Porque esta gente vive en un lugar realmente maravilloso, se mueren lo lindo que es. Pero sabes que detrás está la tristeza, la falta de esperanza, las mujeres trabajando todo el día, la rutina, la enfermedad, la suciedad, etc. Yo antes de venir pensaba en la importancia de preservar las costumbres de los pueblos, y de cierta manera lo sigo pensando, pero a veces pienso ¿Vale la pena preservar una cultura a costa del bienestar de la gente? Me cuesta entender como un país no produce nada. Estas gentes son agricultores y lo que cosechan es para ellos y a lo mejor venden un poco a otros. Nada más.  En esta casa lo poco que tienen ni siquiera es para ellos mismos. Mi aama todo el día está cortando pasto para alimentar a sus búfalos, cuya única función es darnos leche. Hoy me enteré que el maíz que cosechan es para alimentar a los búfalos. Te aseguro que a pesar de ser gratis, es la leche más cara que me ha tocado probar. Detrás de ese delicioso sabor, sabes que detrás está una mujer con la espalda y la vida destruida.  Aama debe tener unos 38 años, y se ve 20 años mayor que mi mamá de verdad (¿Puedo decir tu edad?).
Para seguir con la historia, después de contemplar la vista desde el templo, bajamos al pueblo (Llamo “el pueblo” tres almacenes, no es mucho más). En todos lados hay columpios en esta época. Lo pasamos muy bien columpiándonos al pie de un gran árbol, con un grupo de niños riendo y preguntándonos todo el tiempo “What is your name?” . Lo divertido es que cuando preguntamos de vuelta nunca entendemos sus nombres.
Así es . Jitpur es tristemente maravilloso. Con ese rojo sol golpeando en los verdes campos de arroz, con sus perfectas terrazas cayendo en los cerros, con las risas de los niños, pero ocultando todo el dolor de un pueblo que espero que con los años pueda surgir.
Martes 11 de octubre
Vengo llegando de Pokhara. Después de los tres principales días de Dashain, tomé mi mochila y junto  a Kier, mi amiga australiana, partimos a pasar unos días a ese paraíso terrenal. Kier ya había ido antes, pero le habían tocado días nublados y no había podido ver las montañas. Además estaba enferma. Yo sólo tenía tres días para estar ahí y Kier prefirió hacer un trekking corto conmigo en vez de hacer uno largo sola. Querida familia, sólo quiero decirles que tienen que venir conmigo a Nepal para una próxima vez y hacemos el trekking al campamento base del Anapurna. Dicen que es maravilloso.
Con decirles que mi diminuto trekking de dos días fue sacado de película. Partimos a las 5 de la mañana a un cerro llamado Sarangkot a ver el amanecer en las montañas. Contratamos a un guía que resulto ser muy simpático y una muy buena ayuda para no perdernos (Dos mujeres solas en medio de los bosques podía ser medio peligrosón).
 ¿Cómo explico ese amanecer en Sarangkot? Dos veces en mi vida he estado a punto de ponerme a llorar ante la emoción de un espectáculo de la naturaleza: La primera fue cuando llegué a la base de las Torres del Paine, en Chile, y la segunda, cuando vi los primeros rayos del sol golpeando las majestuosas e imponentes montañas del Himalayas.  Por supuesto, fue el festival de la fotografía.  Después de tomar desayuno en unos de los cafecitos en Sarankot, partimos a caminar a través de cerros y aldeas bien similares a Jitpur: Con cabritas cruzando las calles, con las mujeres cortando pasto, con unos increíbles verdes campos de arroz, y con niños saliendo a nuestro encuentro. Cada vez que se nos cruzaban niños, las frases eran las mismas: “¡Jaló!” (“Hello”), “Give me sweet” “Give me school pen” “Give me money” o “Take me a photo”. Nos volvimos expertos en contestar “Chaina” (No tengo) y varias veces algunos niños malvados nos gritaron cosas que menos mal que no entendimos. 
Después de bajar un enorme cerro, nos tocó subir uno muchísimo más alto. La mala salud de Kier y mi mal estado físico nos obligó a detenernos varias veces en el camino. Pero valió la pena. El detenerse y mirar hacia abajo para ver el valle era realmente impactante. Como a las 11 de la mañana las nubes se ubican exactamente EN las grandes montañas escondiéndolas. Entonces parece que las montañas nunca hubieran existido. Se volvió un juego el quién era el primero que descubría un pedacito de nieve entre las nubes.
Hasta que llegamos a Damphus, nuestra meta. Ahí  nos instalamos en una hostal  que según contaban (no podíamos comprobarlo porque estaba nublado) su vista era la típica postal de la cordillera del  Anapurna. Totalmente comprobado a la mañana siguiente. Nos levantamos nuevamente al alba para contemplar cómo,  después de observar los distintos colores del cielo, las imponentes montañas se iban iluminando con la llegada del sol. Festival de fotos nuevamente y después la última caminata para terminar como a las 13:00 horas. La experiencia fue increíble.
Pokhara es muy distinto al sucio y ruidoso Katmandú, con un precioso lago que me recordaba al sur, pero con templos espectaculares y montañas de un tamaño nunca antes visto. Cabe también mencionar que el día anterior a nuestro trekking nos fuimos en botecito a visitar una stupa con un Buddha dorado muy lindo (Sigo pensando cómo con tanta pobreza se gasta tanto en templos), y después en la tarde nos fuimos a visitar una comunidad tibetana, y escuchamos sus rezos adentro de un precioso lugar de oración. Definitivamente Dios no le pertenece a ninguna religión.
Entre tanta caminata y bosques, y praderas y tanta cosa, he tenido harto tiempo para pensar: Para analizar qué pasa con el mundo, con nuestra sociedad, con mi manera de ver la vida y como quiero vivirla de aquí en adelante. Se me ocurren muchas cosas, demasiadas, quizás.  En mi “Volada”  analítica, me compré un libro sobre el Che Guevara.  Más allá de su postura política, me llama la atención que sus grandes decisiones fueron tomadas después de un viaje a los 25 años. Dentro del libro están los “Diarios de motocicleta” donde cuenta su experiencia. Qué increíble que él vio lo mismo que estoy viendo yo a miles de kilómetros de Chile, pero en mi propio país. Más allá del que si estoy de acuerdo o no,  es muy interesante el cómo una persona decide observar la realidad del mundo para luego decidir buscar una solución con sus propias manos, sin esperar que sean otros los que actúen.  Definitivamente el Che era un tipo bastante inteligente y sensible.  Y aunque no comparto algunas de sus ideas, comprendo que tenga tantos seguidores.
Como conclusión, es mucho más fácil ser turista que vivir el día a día de estas personas. El estar aquí, a pesar de todo lo que me ha pasado, me provoca cada vez más angustia e impotencia. Cuando estoy en la casa y veo a la gente enferma, sacándose la mugre, sin recibir un peso, me dan ganas de tomar de nuevo la mochila y gastar mi plata en trekkings o en souvenirs en Thamel. Pero si mandara todo a la punta del cerro todo este viaje no tendría sentido.
PD: Se me olvidó contar que me regalaron un sari! Ya encontraba yo que era demasiado el regalo del la kurta, cuando aparecen el día jueves con un sari de regalo. Me dejaron muy arreglada y partimos a recibir tika de los familiares de Saila Dai, como si fuera una hija más. Les juro que me sentía como una princesa, como esas películas gringas cuando al final aparece la niña con un vestido espectacular. Al final, ellos te dan mucho más de lo que uno da. 

jueves, 29 de septiembre de 2011

HAPPY DASHAIN

Shivani y yo

Martes 27 de septiembre de 2011. 20:45 en Nepal, 12:00 en Chile.
Decidí escribir un poco antes de acostarme. Ustedes se preguntarán ¿Por qué tan temprano? Porque después de comer no tienes nada más que hacer. El día es largo y tranquilo, y al final el cansancio te gana.
Mi pieza está unida a otra más pequeña, para entrar a mi pieza tienes que pasar por la otra. Entre ambos dormitorios hay una ventana, la que no tiene vidrio. La pieza chiquitita tiene una tele. Lamentablemente, todo el mundo viene a ver tele aquí, así que en estos momentos no hay posibilidad de quedarme dormida porque a alguien se le ocurrió venir a ver tele. Si antes eso me torturaba y aparecían todas mis mañas y andaba con el ceño fruncido todo el día, hoy estoy más adaptada al nepali style. Ya voy entendiendo el lema “Go with the flow” y no me enojo si las cosas no salen como yo quisiera. Creo que ya lo comenté antes, pero el molestarse aquí es una ofensa, por lo tanto una tiene que hacer terapia para que no le molesten las cosas. Al parecer, está funcionando. Creo que ya puedo decir que me estoy relajando y que voy entendiendo el estilo nepalés (A ritmo de tortuga, nunca puntual, nada organizado, cambios repentinos de planes, etc, etc).
Hoy fue el último día de clases para la mayoría de los colegios antes del Dashain. Mañana es feriado y va a ser el primer día full con toda la familia (Los sábados, que es el día libre, me he ido siempre a Katmandú).  Hoy nos invitaron a la celebración de Dashain del Jitpur School. Yo estaba entre los invitados especiales y me hicieron sentarme en el escenario. ¿Cómo evaluar la celebración? Bonita-terrible. ¿Por qué bonita? Porque todos participaron cantando, bailando, con lo que se les ocurriera. Las niñas con lindos vestidos nepaleses realizaron preciosas coreografías, y hubieron hasta algunos números de Hip Hop nepalés (Genial) ¿Lo malo? Es que TODOS participaron. El show duró más de tres horas y yo no podía ni bostezar porque estaba sentada en el escenario. Más encima tenía ganas de ir al baño. Mal. ¿Lo chistoso? Que me hicieron bailar, jajaja, yo tratando de excusarme diciendo que no sabía bailar nepalés (lo que es cierto), pero los niños insitieron y me metieron al baile. Todos querían bailar conmigo y se peleaban por 5 segundos de baile con “la voluntaria”. Hasta los hombres me bailaron, jajaja, cómico.
Cuando volví a la casa me encontré que estaba Deepak. Deepak es el hijo de Saila Dai y que estaba viviendo en el colegio. Al parecer cuando terminas el colegio (a los 16) te vas unos meses a vivir allá. Todavía le quedan 5 meses más, pero como mañana es feriado se queda a dormir. Conversamos un rato y me dijo que estaba más negra (jajaj, ojalá). También me dijo que yo era su hermana nepalesa. Me encanta cuando en esta familia me tratan como una más.
Hoy fui a visitar a Loli. No voy a dar más explicaciones de quién es exactamente (Hasta le cambié el nombre), porque lo que me contó fue un secreto y si lo estoy publicando es porque me interesa que conozcan la diferencia cultural en este país y lo complicada que es la vida de algunas personas.  Por ahora digamos que Loli es mi amiga. Ella vive en una pieza muy chiquitita y oscura, en la casa de sus suegros. Está casada hace 10 meses. Tiene 24 años. Ella antes de casarse vivía en otra región, lejos de acá. Cuando se casó se fue a vivir a la casa de sus suegros. Ella es enfermera y le encanta serlo. He ahí el problema. Sus suegros quieren que ella trabaje en el campo, cargando verduras y trabajando la tierra (Por lo general las mujeres aquí hacen la pega de las mulas, pasan todo el día cargando cosas). Loli no quiere cargar , dice que no puede, entonces se puso hace unos meses a trabajar en un policlínico. Desde ese día que la familia de su marido no le habla. Después de trabajar, se va a encerrar a su pieza y no sale en toda la tarde. No saca verduras de la huerta de la casa porque pertenecen a sus suegros. Su marido pasa muy poco tiempo en la casa. A veces ni llega a dormir. Loli se siente sola y a veces no sabe con quien hablar. Como es nueva en el pueblo, no tiene amigas. Su entretención es decorar su piecita con posters cebollas y cocinar. Hoy me cocino unas ricas pastas, se esmeró mucho. Le prometí que la iba a volver a visitar. Para colmo, apenas le pagan en su trabajo como enfermera. En mi mente occidental, pienso que lo que le pasa es super injusto. Pero no puedo juzgar a la gente de acá, que ha vivido toda su vida cargando verduras en el lomo. Mañana le quiero comprar pilas para el reloj que tiene en su pieza, que no anda.
Ok. Me voy a dormir. Tengo que contarles también sobre la enfermedad de Saila Dai, que es otra cosa que me tiene atravesada. No todo es color de rosa aquí. Si bien yo me siento una persona feliz, y estoy disfrutando de este viaje al máximo, es muy triste ver situaciones tan delicadas. Si bien en Chile también hay gente con una precaria situación, acá causa impotencia el factor cultura, porque detrás de toda la música, el color, el baile, los trajes preciosos, hay una sociedad que se niega a surgir debido a sus costumbres y malos hábitos.
Miércoles 28 de septiembre:
Estoy a punto de caer rendida en los brazos de Morfeo, pero de todas maneras quiero comentar cosas notables del día de hoy. (Nuevamente hay gente viendo tele al lado, por lo general películas antiguas de Bolywood o nepalesas).
Parto contando con que soñé que vivía en una aldea Hindú, y el sueño me pareció lo más loco y colorinche de mundo. Lo gracioso fue que cuando me desperté ¡Estaba efectivamente viviendo con una familia Hindú! Comento esto solo para mostrarles que aún no creo que voy a cumplir un mes acá y que esta experiencia me parece de lo más anormal que hay (Hace exactamente un mes estaba volando hacia Nepal).
Hoy tengo una historia importante que contar. Ya les he comentado que se viene el Dashain, la fiesta más importante del año para la religión hindú. Hoy empieza oficialmente y fue feriado, así que no me tocó trabajar. Alanah y Harriet se fueron de trekking al Everest, así que ando de única voluntaria (Yo no fui porque era muy caro, y de todas maneras no me quería perder el compartir con la familia en las celebraciones).  Resulta que en Dashain la gente viste ropas nuevas, pero Saila Dai me había contado que este año no le va a poder comprar ropa a su familia, porque no tiene paisa/ plata. La única entrada que tiene es por los voluntarios que recibe. Él no puede trabajar porque está enfermo del corazón y las mujeres trabajan la tierra para tener choclo y arroz, pero no lo venden, es para la casa. Shiva, su hermano, supongo que algo podrá, pero mantiene también a su otra familia (acuérdense que tiene 2 esposas y ahora vive en esta casa con la segunda).
 Obviamente que una se siente con la obligación de comprarles algo (Igual quería hacerlo, aunque sea algo sencillo, para ellos es muy importante la ropa nueva, así como para nosotros los regalos en navidad). El asunto es que hoy estaba buscando el pretexto para ir a Katmandú, y le digo a Saila Dai que necesito “mandar unos emails” urgentemente. En eso me dice que por favor espere 5 minutos y desaparece... A los 5 minutos vuelve con una bolsa:  “Happy Dashain” me dice. Dentro de la bolsa, habían unos géneros muy bonitos. Me estaban regalando una Kurta (Especie de camisa con pantalón hindú) pero como no tenían plata, me compró los géneros de regalo y me mandó  a que fuera a un lugar para hacerme el traje y usarlo la próxima semana. Se me encogió el corazón. La poca plata que tenía la estaba gastando en un regalo para alguien que no pertenecía a su familia y que ni siquiera entiende su religión (Y que, claro está, tiene más medios que él para comprarse su propia ropa). Sigo sorprendida por tan gran gesto. Así que después de que Sanguita, Barsha y su mamá me acompañaron a hacerme las medidas y dejarlo en la tienda, me separé de ellas y me fui a comprarles algo de ropa: Poleras para los niños (A Sanguita y Deepak)y un vestido sencillo para la mamá y un bolero para el papá- (se llama bolero ¿Cierto?). a Barsha también le compré un vestidito, aunque después supe que su mamá sí le había comprado algo. A Shivani no, porque su papá la llevó de shopping ayer.  cada cosa que compré no me salió más de 3000 pesos chilenos, gracias al obligatorio regateo, deporte oficial en este país. (Comentario aparte, ahora que se disparó el dólar, la próxima vez que saque plata, ya no me va a salir 3000 si quiero comprar ropa).
Y llegas con tus regalos con la cola entre las piernas, con algo de vergüenza, porque sabes que su pedazo de género vale más que todas las ropas que compré yo. Y pienso que me quejo cada vez que gasto plata, porque quiero que me dure todo el viaje, pero ellos me reciben en su casa y con suerte tienen para el día a día. Pero al ver a Sanguita saltando por la casa con su polera nueva, sabes que haber dedicado el tiempo y las lucas valió la pena. Como diría el comercial de la tarjeta VISA:  “ Ver la cara de felicidad de la familia en Dashain, no tiene precio”, (y la competencia “Para todo lo demás, existe Mastercard”). Y que de verdad esta se ha vuelto mi familia nepalesa. Tan enredosa, con costumbres tan distintas, con sus dramas, pero conmigo se han comportado como lo harían mis papás. (Por eso les digo, papá y mamá, que no deben estar preocupados por mí). Hoy estábamos conversando con Saila Dai de Katmandú. De lo que me agota esa ciudad:  “Un día yo te voy a llevar de paseo a Katmandú”- me dice- “Babu y chori” (Papá e hija).
Jueves 29 de Septiembre:
Me he embalado escribiendo. Es que esta aventura es necesaria ser compartida. Además, hoy me voy a Thamel (El barrio turístico, donde queda el hotel) y mañana parto a Chitwan, así que no habrá minuto para escribir (Voy a estar ocupada andando en elefante).
Sólo quería contar mi orgullo (Por fa cuéntenle a la Alicia): ¡Estoy mejorando mi lavado a mano! Si bien podría dejar mi ropa lavando en Thamel por la módica suma de 50 rupias (Como 300 pesos el kilo), siento que forma parte de la experiencia dejar de ser una princesita y lavar la ropa como corresponde. El primer día se rieron de mí. Ayer me felicitaron. Lo malo es que no toda la ropa se secó, gracias a mi querido monsón que todavía no se va. Lluvias torrenciales estropearon mi secado. Además a alguien se le cayó mi pantalón al suelo y lo volvió a colgar. Ahora está lleno de tierra. Y me lo quería llevar  a Chitwan. Parece que allá es terriblemente caluroso, y lo que añoraba (Usar bikini) ahora es un problema, porque de verdad me estoy poniendo más gordita con tanto arroz y papas.
Hablando de comidas, ayer sufrí una descilución (jaja). Pensé que estaba mejorando el paladar con la comida picante, pero resulta que descubrí que Saila Dai hace un picante suave, especialmente para mí, mientras el resto de la familia come “the real one”.
Estoy haciendo hora en estos momentos, flojeando en la cama (son 10 para las 8:00). Me levanté a las 6:30 y la primera comida es como a las 9:30 (¡¡Prendieron la tele de nuevo!!! ¡¡Pesadilla!!). Figúrense el hambre que tengo. Y a las 9:30 es Dalbat, no otra cosa. Es rica la comida acá, y me parece bien el comer con hambre, o si no estaría atacada con la comida, pero hoy desperté añorando unos cereales y un café con unas tostadas con mantequilla....uuuhhh.... mejor no hablo más, esto es sufrimiento. Hoy en Thamel deberé gastar unas lucas extra en comida occidental (Prometo no gastar plata todas las semanas, porque Thamel es caro, pero no puedo evitarlo, mi cuerpo lo pide).
La próxima vez que publique voy a haber vuelto de Chitwan y a lo mejor ya voy a haber celebrado Dashain, así que voy a tener harto para contar.
                                               ¡ Vijaja Dashami! (¡Feliz Dashain!).
Preawntación en Jitpur School

Ella de verdad se llama Chiny Maya

Abuelita deliciosa y Sita

Shivi y yo