miércoles, 30 de noviembre de 2011

Al fin, TIBET!! + Bonus track



14 de noviembre de 2011.
Queridísima Cati:
     Este capítulo es una carta pública para ti. Si bien tengo que reportearme con el resto del universo y no tengo tiempo para escribir dos veces, está publicación esta única y exclusivamente en tu nombre. Has tomado parte de cada segundo de este viaje y te juro que no he dejado de acordarme en ti. Espero que sientas las vibras que te envío  y que, a pesar de la distancia, te sientas parte de este viaje. Yo no estoy sola acá, este sueño era de las dos y aunque no estás físicamente, no quiero que sientas que este lugar es sólo para mí. Espero que cuando puedas presenciarlo de verdad (que sé que así será) también me tengas en mente, y así yo me pueda repetir el plato espiritualmente, tal como espero que lo estés haciendo tu ahora.
Voy  a tratar de anotar algunos detallitos aquí. Definitivamente no me acomoda el cuaderno y prefiero el computador, pero este par de días ha sido intenso y no quiero perderme detalles:
A ver...
Ayer domingo 13 de noviembre (Que me demoro un montón en acordarme de la fecha, ando perdidísima en el tiempo):
-Ayer pasamos en el bus todo el día (Alrededor de 11 horas) pero con un paisaje maravilloso.  Es increíble ver cómo cambia tanto el paisaje de Nepal al meterte en las montañas del Tíbet. Desaparece el ruido, y después de unas quebradas con cascadas majestuosas te metes en medio de un desierto que me podría recordar mucho al altiplano.
-La diferencia entre Nepal y China, cuando cruzas el puente que los divide, es asombroso. Lo único que marca que estás en Nepal es una banderita sobre una casa. Cuando te topas con el puente (No se pueden sacar fotos ahí) te encuentras con una construcción gigante con letras doradas que dice BIENVENIDO A CHINA, o algo por el estilo, en chino por supuesto, (Retrocedí un día en el tiempo para explicar el contraste) como queriendo mostrar su poderío. Luego, en el camino te encuentras con unas carreteras asombrosas, nada que ver con Nepal.
-Aquí fue la primera vez que vi verdaderos vestigios del pasado terremoto, en especial por las grietas en la carretera.
- Otra cosa que me llamó la atención es que todos los animales son muy peludos. Hasta los gatos y los perros son de pelo largo, e incluyo a las vacas y ovejas, que aquí son muy distintas. Además ¡Vi yaks! Muy bien decorados.
- Ayer vi el Everest desde el lado tibetano. Es maravilloso. Me acordé de todos muchísimo (Cuando digo todos es TODOS: Familia, amigos, alumnos, compañeros de trabajo, etc, etc, etc), en especial de Nicolás Miquel,  que me acuerdo que me dijo que uno de sus sueños era estar acá.
-  Las casas son preciosas. Blancas con las ventanas pintadas de colores y con vuelitos.  Está demás decir lo increíble de las banderitas de colores y la gente ¡¡Que raza más linda!! Con unos ojos preciosos y una mágica sonrisa, por lo general sin dientes. La pobreza aquí es enorme  y puedes ver cómo los niños están llenos de tierra.  Un par me rogó desesperado que les diera un chocolate (Siempre recomiendan no dar), pero los chantajeé por una foto. Me encanta la carita de malvados con que salen.
- Anoche llegamos a Sigatze. El hotel es más decente pero congeladísimo. Compartí la pieza con Teresa. Ella es genial, tiene más de 60 y se conserva increíble. Dice que “todavía está en el mercado”, es muy intensa y me río mucho con ella. Aquí va la enseñanza: Que al principio yo quería compartir con los jóvenes, pero terminé pasándolo increíble con ella.  A veces lo que uno cree que podría ser mejor, termina siendo bastante bueno de por sí.
Hoy en la mañana fuimos a un monasterio (Tahilompu) y ahí vimos unas construcciones maravillosas y antiquísimas. Había, entre un montón de templos, un buda gigante que me quitó el aliento. Lamentablemente no se podían sacar fotos, pero ¡Qué ganas de mostrarlo! En fin, me llama la atención cuando se critica a la Iglesia Católica por sus grandes monumentos y propiedades cuando aquí es mucho peor. Exceso de oro y exceso de gente pobrísima dando su poca plata. ¿Qué pasa con el verdadero fin de las religiones? ¿No consiste en la sencillez y el amor? ¿Qué tiene que ver el oro con los valores, el respeto y la paz?   Al final la religión se vuelve poder. No me gusta. Prefiero al monje sencillo que reza en silencio, o al sacerdote que ayuda a una comunidad con problemas sociales.
La tarde la tuvimos libre, algo no tan bueno para una ciudad que, para buscarle una comparación, podría ser la versión china de Calama. Una lata. Por suerte, con Teresa nos las ingeniamos para que pareciera una aventura. Después de caminar por el mercado (Una feria común y corriente) me compi una pizza de carne de Yak exquisita, y como se nos acabaron los panoramas salimos  a caminar a ver si encontrábamos algo interesante. En fin, nos encontramos con otro templo muy bonito y éramos sólo las dos ahí. Cuando en la noche le conté al guía, me miró con cara fea, pero no me quiso decir por qué. Aquí los guías tienen prohibido hablar de política, así es que no pude averiguar la relación de ese templo con los chinos. Definitivamente me voy a leer un libro después de este viaje al Tíbet para saber la verdad.
Después de estar solas en ese lindo monasterio con unas pinturas preciosas, quisimos buscar un lugar donde tomar un té y escribir esto. Lo divertido fue que nos metimos a un lugar pensando que era un café y resulta que era una casa donde había un grupo de mujeres tibetanas. Les preguntamos con señas si tenían té y nos dijeron que sí, así es que nos sentamos a tomar el té con ellas, que no hablaban ni jota de inglés y nosotras menos de tibetano o chino (Hablan ambos idiomas). Con gestos locos nos pusimos a tratar de conversar y quedamos íntimas amigas con las tibetanas.  Hasta nos sacamos una foto y ellas se mataban de la risa. Eso te hace ver que a pesar de las diferencias culturales había una gran cosa que nos unía: Somos mujeres.
Eso es todo por hoy.



17 de noviembre de 2011- Lhasa,  capital del Tibet.
¡Tashidele! (Saludo tibetano)
Ahora me estoy tomando un té de jazmín en este hotel que es precioso. Resulta que fue una antigua casa tibetana que creo que hospedaba a monjes, no estoy segura (Voy a tener que estudiar más sobre el Tíbet más tarde, porque no retengo toda la información). La decoración es maravillosa y lo mejor es que tenemos frazada eléctrica. Lo de la felicitad por la frazada eléctrica es porque  los días pasados los pasé muy mal por el frío, pero voy a tratar de ir en orden, así no te enredas con la info.
El día martes nos fuimos a Gyantse. Gyantse es otra ciudad en el Tibet, algo intoxicada por la cultura China, pero con un precioso palacio. Los templos son bastantes similares entre ellos, pero no te cansas de sorprenderte con todas las reliquias que tienen. Es encantador y triste a la vez, porque vez a toda la gente pobre dando su poca plata a los templos. De todas maneras, las estatuas son increíbles. En ese templo decidí pagar y sacar algunas fotos al interior, para que se hagan una idea (Tremendo negocio el de sacar fotos, por cada pieza que entras tienes que pagar si quieres utilizar tu cámara). Es divertido ver como la gente te mira como si fueras algo nunca antes visto, a los tibetanos les encanta mi aro nepalés y  unos monjes estuvieron agarrándome las orejas y analizando unos aros de madera que llevaba ese día.
Junto al templo había una stupa en la que habían 77 capillas, cada una con distintas imágenes. También saqué fotos ahí.  Como teníamos la tarde libre para recorrer,  no me di cuenta que el grupo había desaparecido en la entretención de mirar el templo (Cada uno se tomó su tiempo) Así que decidí irme solita al hotel, caminando por el barrio auténtico tibetano (Repito: especialmente en las ciudades todo es una mezcla de tibetano antiguo con la modernidad china). El barrio es precioso, lleno de casitas blancas y vaquitas peludas (Todo ser viviente es peludo acá). Si pudiera me llevaría una de esas vaquitas a mi casa, jaja.  Un tibetano me vio y me quiso invitar a su casa. A pesar de que estoy segura de que no tenía malas intenciones, preferí decir que no. Así que por prudente me perdí conocer una casa típica tibetana.
La noche fue espantosa. Aún no sé qué fue lo que realmente me pasó. A las dos de la mañana empecé a sentir frío y calor al mismo tiempo, un dolor fuerte al estómago y a los músculos. De pronto me puse a tiritar muy fuerte. A duras penas pude despertar a Teresa y ella me cuidó como si fuera mi mamá. Así como llegó, se me pasó y me pude quedar dormida.  El terror de que me pasara algo grave no me lo quitó nadie, eso sí. Imagínate que me diera un ataque de algo raro en medio del Himalaya.
Al otro día anduve algo mejor, a pesar de que aún sentía el dolor de estómago y a los músculos. Me moría del sueño, pero no podía perderme la espectacular vista desde el bus. Ese día era el viaje hacia Lhasa, la capital del Tíbet.  Preciosos lagos en medio de las espectaculares montañas que me hacían recordar un poco al altiplano chileno (Después alguien me contó que “Siete años en el Tíbet” había sido grabada en parte en Chile, no tenía idea). Hablando de Chile, yo creo que la mitad de la gente que viaja conmigo ha estado en nuestro país, y unos cuantos en Puerto Varas. Genial.
Si antes me estaba tomando el té de jazmín en el pasillo del hotel con vista a las casitas tibetanas, me bajó el frío supremo y me tuve que cambiar de sitio. Ahora escribo en el baño de mi pieza, que tiene unas luces que lo calientan. (¡Top!)
Al acercarnos a Lhasa el paisaje comienza a cambiar drásticamente. No por la naturaleza, sino por los chinos. Entre las espectaculares montañas, aparece de la nada una carretera 10 veces mejor que la costanera norte (Lo siento, es mi único referente). Pareciera que han invertido un montón de plata en mostrar su poderío sobre esta cultura. Cuando miras esto te queda más que claro: El Tíbet es chino. Ya no va a ser libre. Y no sé tampoco que quieren los tibetanos hoy. Habrá que  estudiarlo más tarde. Aquí estamos obligados a la ignorancia, no podemos tener libros y no podemos preguntar nada político al guía.
Lhasa tiene 2 millones y medio de habitantes, para que se imaginen lo grande que es. Se nota que es una ciudad muy nueva  (Excepto por el barrio tibetano, que es antiquísimo). Llena de carteles chinos, luces y construcciones gigantescas. Yo nunca había visto en mi vida una ciudad tan moderna, y a la vez, una ciudad tan antigua. Nos vinimos a alojar en el barrio tibetano que te quita el aliento. Llena de calles en las que te puedes perder fácilmente y llena de tibetanos que oran frente a una stupa que queda cerca de nosotros.  La stupa es un problema, porque hay que caminar en sentido del reloj al rededor de esta y si quieres ir hacia el otro lado tienen que dar toda la vuelta al barrio.
Ahora me tengo que ir a comer!!! Sigo contando más adelante!

Domingo, 20 de noviembre de 2011. 6:56 AM. Jitpurphedi, Nepal.
Así es, volví y con el cambio de hora me desperté bien tempranito (Ahora en Lhasa son las 9:12 de la mañana). Como está bien helado (No tanto como en el Tíbet, eso sí) Decidí, después de salir al baño (Es una lata eso, cuando tienes frío y te mojas inevitablemente las patas yendo allá)*. Me volví a meter a la cama, me comí una especie de Super 8 chino y me puse a escribir. Hoy voy a la oficina de VIN, y quisiera ver si puedo publicar, pero para eso tengo que contar todo el viaje al Tíbet y me queda muchísimo trabajo. (Aparte de terminar lo de los días en Lhasa, tengo que traspasar lo de los primeros días, que lo escribí en un cuaderno).
Entonces me pongo las pilas nuevamente: Quedé en la llegada a Lhasa. Esta ciudad fue una seguidilla de visitas a templos y no mucho más. Obviamente tiene un atractivo especial porque es la capital del Tíbet. A estas alturas ya nos estábamos aburriendo un poco de los monasterios, que a pesar de que son muy bonitos, se vuelven más de lo mismo. Además, creo que lo repito, es terrible ver  gente tan pobre dando lo poco que tienen a estos grandes monasterios y ver a los monjes recolectando el dinero en grandes bolsas. Para remate, tienen que lidiar con un grupo de turistas que tienen la preferencia al pasar y mientras unos rezan, los otros quieren sacar fotos.
Del único lugar que les hablaré (visité 4 distintos lugares en Lhasa) Es del Potala, que es el palacio donde vivía el Dalai Lama (Para los que no saben, después de la ocupación china tuvo que irse fuera del Tíbet y ahora vive en India). El palacio es increíble, monstruoso y majestuoso, y ni toda la parafernalia puesta al rededor por los chinos le resta brillo. Me emocionó hasta los huesos el verlo, y me acordé, una vez más, de ti Cati. “Lo logré”, pensaba mientras contemplaba esa mole de cientos de años.  Antes de visitarla oficialmente con el grupo, fui en la noche con 3 amigas del viaje a sacar unas fotos a la fachada del edificio. Simplemente impactante. Lo también impactante, pero triste, era escuchar la música china de fondo, coordinada con unos juegos de agua en la plaza frontal al palacio, como queriendo decir “Viva China, salvadora del Tíbet”.   
Al día siguiente lo visitamos oficialmente. Hoy es sólo un museo que tienes que visitar rápidamente en una hora. En todo caso, increíble ver las habitaciones donde estuvieron los Dalai Lamas.
Se le acaba la batería al computador y hay corte de luz (Nada raro en este país). Espero terminar de escribir mañana. Tengo que ir a renovar mi visa, que se acaba el 27 y no quiero ser una ilegal en ese país :)
*Por favor comparen mi baño nepalés, en el que me tengo que mojar para entrar, con el baño de Lhasa, que tenía unas super luces que lo calentaban. :S
Miércoles 23 de noviembre de 2011
He decidido terminar abruptamente con mi descripción del viaje al Tíbet. Esto es debido a que, debido al tiempo que ha pasado y luego de un exhaustivo análisis, creo que no queda mucho más que contar. Por lo general las primeras impresiones son las que valen, y no los finales de viaje. Mi conclusión es que el Tíbet es un lugar maravilloso, con una naturaleza impactante y con una cultura totalmente distinta a la nuestra. La cultura China es totalmente distinta a la tibetana y sus aires de  imperio  me desesperan (Esto lo digo sólo por lo visto, no tengo un conocimiento profundo de la política). Hubiese querido ir sin tour, pero China te obliga. Las reliquias son increíbles, pero después del tercer templo ya te vas aburriendo un poco. De todas maneras hice muy buenos amigos.
De lo que no me puedo olvidar de mencionar es el viaje en avión de vuelta a Katmandú. En el viaje me tocó ver los Himalayas desde el aire y la majestuosidad del Everest. Es una imagen que  no podré olvidar en mi vida. Me hace recordar una vez más en esa fuerza maravillosa llamada Dios (O también “amor”). Dios existe, definitivamente.
Al volver a Katmandú, el resto del grupo en el que iba empezó a comentar que ya se les había olvidado lo sucia y fea de esta ciudad. A mí me pareció que estaba volviendo a mi hogar. En el último tiempo este país se me ha vuelto propio y así lo hace ver mi familia nepalesa, que me recibieron con mucha alegría. El día anterior había sido el cumpleaños de Deepak, y todos comentaron que había hecho falta mi baile, jaja.
Todos han empezado a comentar sobre mi partida, como si no me quedara un mes. Me está dando la sensación que se va a volver dolorosa. Saila Dai no me deja de repetir que soy su hermana, que no me vaya, que va a llorar mucho. Hoy me dijo que yo SOY nepalesa. Yo siento lo mismo por ellos, pero me da un poco de vergüenza porque el favoritismo del resto de las voluntarias es notorio. Aún no sé qué es lo tan especial que tengo que me quieren tanto. Tal vez he pasado mucho tiempo con ellos.
(Viernes 25) En cuanto al voluntariado, ya retomé las actividades. Estoy enseñando a los niños de los cursos más grandes (clases 6-10) sobre cómo escribir una noticia. Con los colegios particulares es más fácil porque saben inglés y me entienden lo que trato de explicar, a pesar de lo que les cuesta redactar en inglés (Cuando hablo de colegio particular debo recalcar que continúan siendo colegios pobres, sólo que los papás invierten algo de plata en un colegio más “decente”). Mi problema va con los municipales, que no hablan ni jota de inglés y los profesores no son muy colaboradores (Estoy trabajando sin Shyam, por lo tanto no tengo traductor oficial). Ayer me tocó ir a uno de los colegios privados y me tocó llevar a Beth, que no vive en mi casa pero va a trabajar conmigo en los Children´s clubs. Como no estaba Shyam, me tocó introducirla a los profesores y a los niños. Muy amorosa la chiquilla.
La otra cosa cómica fue que cuando la clase terminó se me acercó un grupo de niñas que me preguntó si de verdad yo era profesora de teatro. Les dije que sí. Me pidieron que por favor les hiciera alguna actividad, que ellas se morían de ganas de actuar. Así que les hice una de las actividades que solía hacer con mis talleres en Puerto Varas. Estaban feliz preparando su mini-obra cuando les tocó el timbre para volver a la clase. Así que les prometí que iba volver con más actividades. Hablé con Shyam en la tarde y me dijo que le parecía muy bien.
Ayer fue el cumpleaños de Sanguita. Bailamos, comimos, celebramos y llegó mucha gente. También vino Deepak (Que vive en el colegio). Se llenó de voluntarias (En la casa somos 5: Alanah, Isabel, Nina, Annette- de Suiza también- , y yo), además de Sigrid, que vive en la casa donde estaba Kristin, y Beth, que vive en la casa de Shyam y Jyotti. Bastante entretenido.
Hace un par de días tuvimos una comida suiza (¡No Dal Bat!) gracias a las dotes culinarias de Nina y Anette. Estuvieron toda la tarde cocinando y todos observándolas. No sé cómo se escribe, pero era una especie de macarroni con queso y son una salsa de manzana. Super rico. La otra semana Alanah e Isabel harán algo típico de Norteamérica (Repito información: Alanah es de Canadá e Isabel de Estados Unidos). No tengo idea que haré yo cuando me toque el turno. Creo que me simplificaré la vida y haré sopaipillas con pebre, que es bien parecido al roti nepalés y al pickle que hacen para todas las comidas. También pensaba en hacer manjar casero ¿Qué les parece? Hablando de comida,  hoy tenemos viernes en Thamel, y vamos a celebrar Thanks Giving´s day con los voluntarios. Chori.
Me voy a tomar mi té con leche de la mañana. Estoy muerta de hambre y me queda una hora y media para el Dalbat (Tipín 9:30 desayunamos).
Por favor, no me pelen por mi subida de peso. No es mi culpa, es la comida nepalesa que no puedo evitar y que, además, es deliciosa.
Buenos días. Cambio y fuera.
 Domingo 27 de noviembre de 2011
Mientras Alanah e Isabel cocinan en medio de la oscuridad (Nuevamente hay corte de luz), voy a escribir sobre un hecho en especial que me marcó hoy.
Resulta que me tocó ir a hacer clases a uno de los colegios públicos (Un 7° básico) y había un grupo de niños bastante desordenado (Como suele ocurrir en todos los colegios del mundo, al parecer). El tema fue que al terminar la clase los niños salieron y quedó en la sala una niña que lloraba. Le pregunté que le pasaba y me mostró el labio que le sangraba y me dijo, medio inglés- medio nepalés, que un niño le había pegado. Como yo no hablo nepalés (Algo hablo, pero es poco) no se me ocurrió mejor solución que comentárselo a otros profesores (Espero, queridos colegas, que me digan que la decisión tomada fue la correcta). El problema ocurrió cuando llamaron al niño y luego de hablar con él, tomaron una varilla y le pegaron en los brazos y las piernas. Yo tuve que presenciar todo, sin poder evitarlo. Aquí el que un profesor golpee es respetable, e incluso los papás lo agradecen. Yo, con mi mentalidad occidental, pienso que es horrible y me siento muy culpable. Estas son las cosas difíciles de lidiar con una cultura distinta a la nuestra.


viernes, 25 de noviembre de 2011

LO SIENTO!!!


Debo hacer un mea culpa. Para que vean que me preocupo de mantenerlos al tanto. Resulta que pensaba publicar hoy, pero tenía que traspasar unas cosas de mi cuaderno y ¡se me quedó en la aldea! Por lo tanto la historia del Tíbet queda media cortada y no puedo publicar.
Como premio de consuelo, los dejo con algunas fotos del viaje.
¡¡¡¡lo siento otra vez!!!!

EVEREST




domingo, 20 de noviembre de 2011

Por ahora, sólo Bandipur y el principio del Tibet


Sábado 12 de Noviembre de 2011, en un pueblo que no recuerdo el nombre en el Tibet:
Prometí escribir al día siguiente pero no lo hice porque no tuve minuto. Lo primero que apunto es un enorme y gordo ¡¡¡¡Feliz cumpleaños!!! a mi querida Margarita Meledandri. Espero que lo pases increíble en este día y me da una pena horrible no acompañarte.
Hoy, como gran cosa escribo dentro de territorio Chino (Por desgracia, porque desde mi blog puedo libremente expresar mi apoyo  a la liberación del Tíbet como nación independiente).  Pero antes de comenzar contando el día de hoy, debería  contar lo que hice la semana pasada (estoy bastante atrasadita). Puede que sea breve porque la información ya no está tan fresquita.
El lunes partimos con Kristin y Alanah a Bandipur. Bandipur es un pueblito que queda a la mitad entre Katmandú y Pokhara (unas 4 horas desde Katmandú). Si alguno de ustedes viaja a estos lados es absolutamente recomendado. Es turístico, pero no  contaminado por los extranjeros, es decir, se mantiene como un típico pueblito nepalés en medio de los cerros, y con una increíble vista de los himalayas. Pasamos ahí dos días tomando te nepalés y jugando cartas. Planeábamos ir al segundo día a Pokhara, pero cambiamos planes porque al desayuno conocimos a un guía de paragliding que nos hacía una buena oferta por tirarnos. Así fue como la curiosidad nos mató y terminamos aceptando.
Si tienes la oportunidad de hacer paragiding o en castellano, parapente, hazlo. La sensación de sentirte como si fueras un pájaro planeando es muy especial. El único problema que tuve fue que el viento emezó a acabarse mientras estaba en el aire y tuvimos que aterrizar bajo el cerro. Por la misma razón, mi paragliding duró sólo 15 minutos. Alanah no pudo volar. Sé  que lo voy a tener que hacer otra vez de nuevo.
El miércoles nos fuimos a Pokhara y realizamos nuestra despedida con un paseo en bote en medio del lago y con una vista espectacular del Anapurna, en especial del Machupuchhere (o como se escriba), que es una montaña maravillosa.
El jueves en la mañana me despedí de Kristin y luego un largo viaje a casa. El resto ya se los conté.
Estoy tratando de resumir al máximo porque el sueño me consume y mañana tenemos que estar a las 6:30 levantados.
El viernes reunión en la oficina de VIN, comida en un rico restaurant en Thamel con otros voluntarios y noche de ponerme al día con familiares y amigos. Es por esta razón que el sueño me consume. Sólo dormí 4 horas.
Hoy tomé el bus con un gran grupo que iba al Tibet. Me tocó sentarme con una señora muy simpática que resultó ser de Barcelona y nos hemos ido conversando todo el viaje. Además hay una sueca y un inglés que hablan castellano (Este último anduvo hace poco en Osorno) y otro norteamericano que también estuvo hace un par de meses en Chile.
El viaje fue larguísimo pero maravilloso. Metidos entre unos ríos y unas cascadas preciosas, con las casitas de los nepaleses y las banderitas en el aire. La cruzada de Nepal a China fue un poco chocante. De pasar de este país tan pobre y sencillo, a cruzar un puente con unas murallas gigantes y forrado en color dorado. Adentro de la aduana, los chinos, con unos super uniformes le gritaban a todo el mundo enfundando temor y revisando todas las mochilas para que no hubiera nada relativo al Tíbet (Hasta los libros de viajes te los quitan). Por suerte yo estaba prevenida y no me quitaron nada.  Como se nos hizo un poco tarde cruzando la frontera, no dormimos en el lugar que estaba programado. Ahora estoy en una pieza con 4 personas más: La catalana y tres ingleses.  Este hotel es heladísimo y espantoso, espero poder pasar bien la noche en mi saco. Por lo que alcancé a ver, la ciudad en la que estamos se ve bien bonita y está construida sobre un acantilado. A ver si logro sacar un par de fotos mañana. En todo caso, nos vamos bien temprano.
Buenas noches los pastores.

Alanah y Kristin en nuestra pieza de la hostal




Templos, templos y más templos

Antes de volar

Kristin en el aire

¡¡¡Mi turno de volar!!! ¡¡¡AAAAAHHHH!!!


viernes, 11 de noviembre de 2011

Ma timilaii maya garchu (Yo te amo)


Jueves 10 de noviembre de 2011
Como que tengo la sensación de que no he escrito en un buen rato... a ver... déjenme chequear... ¡Una semana! ¡Que espanto! Es que han pasado hartas cosillas, y no he tenido tiempo de instalarme a copuchar. El tema es que quiero empezar por el final, porque es lo más fresquito y lo tengo como listo para “hornearse” (Que mal ejemplo... se mueren lo que echo de menos una buena marraqueta con queso, o una hallulla de La Bodega).
Estuve hoy 8 horas en un bus apretujadísima y sin poder dormir (Excepto cuando cabeceé y me di un cabezazo con la tipa que iba sentada al lado mío, que creo que cabeceó al mismo tiempo). El asunto es que estaba pensando en todos los correos, mensajes, comentarios a través de mi mamá, etc, etc, etc que he recibido, y me llama la atención la admiración que muchos tienen hacia lo que estoy haciendo acá. Necesito decirlo: No soy la Madre Teresa de Calcuta, que quede super claro. No estoy sacrificando nada, es más, lo estoy pasando increíble.  Me encanta comer arroz todo el día, el hacer mis necesidades en el WC sin sentarme no me complica en absoluto y cuando quiero me mando a cambiar (avisando antes). Me encanta, así como vivir en la aldea, irme a Thamel y caminar entre los turistas y comer pizza y tomarme un traguito con mis amigos (Que es algo totalmente normal, queridos menores de edad, entre los adultos).  Soy tan turista como voluntaria y me equivoco y hago tonteras como cualquier ser humano.  Tal vez es parte del aprendizaje: Que no necesitas “sufrir la vida” para compartirla con quienes son menos felices. Hoy en día me siento una mujer plenamente feliz, agradecida de las cosas buenas que me están pasando y confiada de que lo que venga en el futuro va a ser mejor, siempre y cuando me lo proponga (Sabemos que hay cosas, obviamente, que se nos escapan de las manos).
El tema es que hoy llegué a la casa pensando en estas cosas y ¡toda la familia se puso tan feliz de mi llegada! Todos celebrando que había llegado  diciendo que me habían echado de menos. Hasta Isabel y Nina me contaron que Jyotti había estado preguntando por mí, y que en el colegio algunos profesores también (Y que me arranqué de paseo 4 días no más). Saila Dai me dijo que hasta había llegado a soñar con que yo volvía a la casa, que cuando no estaba la casa era muy silenciosa y la gente estaba triste (¿Tan escandalosa soy?). En fin, hoy todos estuvieron muy felices y nos reímos hasta tarde (Nótese “tarde” como hasta las 9:15). Saila Dai comentó también que él se iba a sentir muy triste cuando yo me fuera. Yo le dije que yo quería a volver a Nepal, que ahora tenía una segunda familia acá. Luego me preguntó si iba a venir con mi marido. Le contesté que primero necesitaba un pololo, claro. Ahí se puso a soñar, jaja, y me dijo que él quería para mí un hombre alto y guapo, jajaja, y ahí empezó la chacotera con que si le poníamos bigote al pololo o no, igualito al bigote de Shiva, jajaja. Me gusta ver a Saila Dai riendo. Siempre está tan triste y es tan buena persona...
La moraleja del asunto, porque el relato no es para subirme el autoestima, es para mostrarles que uno a veces espera hacer grandiosas cosas en la vida, como por ejemplo cambiarle la vida a los niños pobres de Nepal, pero a lo mejor la vida te pide solo ser tu misma. Sólo estoy siendo yo con ellos, y ellos lo reciben como si les hubiera construido un edificio. A lo mejor no puedo darle un corazón nuevo a Saila Dai, pero si puedo hacerlo reír, al menos lo hice olvidarse de sus problemas y eso me hace sentir bien (Que no significa que voy a dejar de hacer cosas por la vida). ¿Se entiende el concepto? No me creo la muerte, porque no soy nada especial, pero a lo mejor lo especial en mi es ser yo misma y nada más. A lo mejor no necesito ser super culta (Siempre he querido serlo), o ser una experta en nepalés avanzado o en políticas públicas. A lo mejor sólo necesito aceptarme tal cual soy, con mi simpleza, con mis tallas tontas, con mis reflexiones lateras. A lo mejor tú debes aceptarte tal cual eres y sentirte feliz con lo que eres hoy, para así poder entregar lo mejor de ti a otros. A lo mejor necesitas sonreír más, para que otros sonrían contigo. A lo mejor te cuestionas de más lo que opinan los demás de ti, cuando ellos admiran lo que eres cuando no piensas en eso y solo “eres”  . ¿Se entiende?  Al cerrar la puerta, mi aama, con su casi nulo inglés me dice: “I love you” y yo le respondo “Ma timilaai maya garchu” (ídem en nepalés). Me gusta mi rara familia nepalesa.
Me duermo ahora. Estoy destruida. Prometo mañana darme un ratito para escribir sobre Bandipur, mi segunda visita a Pokhara y la despedida de Kristin. 

viernes, 4 de noviembre de 2011

El dal-bat se me sale hasta por las orejas!!!!


Lunes 31 de Octubre de 2011:
Sé que alguien importante está de cumpleaños hoy.... ¿Ana María creo? ¿Feliz cumpleaños? Pido disculpas por mi cabeza de pollo, en ese sentido agradezco a Facebook, es un excelente recordatorio.
Estoy escribiendo hoy desde mi nueva pieza. Desde que anoche hubo gente viendo tele  hasta las 4:30 de la mañana  (ya expliqué anteriormente que son dos piezas, pero no hay vidrio en la ventana que las conecta), decidí que debía ser una buena amiga y me fui a vivir a la pieza de Alanah, que queda en el primer piso. Definitivamente mi antigua pieza era mejor, en el sentido de que esta es más húmeda y la gente afuera conversa desde temprano, pero prefiero eso al ruido de la tele. Les juro que me ataca.  Así que tuve que decir adiós a Salman y Katrina, tomar todas mis cosas (que se me acumulan y acumulan) y abandoné la linda pieza que me acompañó por dos meses para tomar la cama que anteriormente fue de Harry y antes que ella, de mis amigas noruegas.
¡Que increíble cómo haces amigos pero ellos se van y se van! Esta semana es el turno de Kristin. Me muero de la pena porque con ella estábamos pity y poty. Yo la iba a visitar a su casa (También les conté, que vive en la casa de la primera esposa de Shiva, que vive conmigo y con su segunda esposa), y ella venía a la mía. Pasamos este fin de semana juntas a la aventura de buscar un hotel nuevo en Thamel (sólo para tener una segunda referencia), comer rico y copuchar. Ayer estábamos tomando desayuno en un rico restaurant (“The Jesse James”, todos tienen esa clase de nombres), cuando llego una mesa de cuatro hombres, como de la edad de nuestros papás. Kristin, sólo al verlos me dijo que aseguraba que ellos eran de donde se había criado,  Oklahoma  (Ahora vive en Colorado).  Después de un rato sin saber si preguntar o no, Kristin pregunta y resulta que eran de un estado cercano, por lo tanto era como si yo encontrara gente de Chile. Después de conversar un rato y contarles que estábamos voluntariando y que llevábamos más de dos meses en Nepal, ellos tomaron la decisión de que querían pagarnos la cuenta del restaurant. No queríamos aceptar, pero ellos insistieron. Así nos fuimos con la guatita llena y el corazón contento, gracias a nuestros amigos norteamericanos.
Llevo la mitad de mi voluntariado y pareciera que ya se habla de la partida. En la casa me han demostrado estos últimos días varias veces su cariño y sus ganas de que no me vaya. El sábado Shiva me dijo que todos acá decían adiós, pero yo no lo iba a decir porque no me iba a ir. Ayer, estaba conversando con Saila Dai y con su mal inglés me dice: “ You- come back to Chile- People no cry” (Tu- vuelves a Chile- la gente no llora). Pensé que me estaba molestando porque le encanta hacer bromas. Y luego dice: “All home cry” (Todo el hogar llora). Fue muy tierno y me emocionó bastante. Luego me dice “Bring camera- búfalo milk” Invitándome por primera vez a ordeñar a la mamá búfalo (El anterior pegaba cabezazos, y parece que este no). Fui un desastre. Terminé bañando a  Saila Dai en leche. Para volver con las frases bonitas, Sita hoy me dijo algo en nepalés que yo no entendí, pero luego Saila Dai me tradujo. Ella quería decirme que yo no me iba y que me tenía que quedar a vivir en la casa. Yo traté de explicarles que si yo me quedaba mi mamá lloraría mucho (como mi inglés no es perfecto, se me hace más fácil comunicarme con ellos, adoptando el inglés de Saila Dai). Ellos tienen la solución: Me tengo que traer a la mamá para acá.
Saila Dai se ha matado de la risa con mi anécdota del fin de semana. Resulta que en Thamel todo el mundo anda como desesperado tratando de venderte tus productos. En la calle siempre hay unos tipos tratando de venderte una pomada que al parecer cura todo y que se llama “Tiger balm”.  El asunto es que iba caminando por Thamel  cuando me torcí fuertemente el tobillo. En una fracción de segundo aparece de la nada un tipo que en vez de preguntarme cómo estaba o si necesitaba ayuda me grita “¡¡¡Tiger balm!!!” Yo lo quedé mirando con cara de condorito (plop!) y por primera vez fui poco amable y le conteste con un fuerte “¡NO!”.  Ahora en la casa cada vez que a alguien le pasa algo la respuesta es “¡¡Tiger balm!!”. Si no les causa risa mi historia les digo: deberían haber estado ahí.
Dos cositas antes de dormirme: 1.- ¡¡¡¡¡Oficialmente me voy al Tibet!!! Parto el 12 de noviembre con un tour que tuve que pagar.  Voy a cumplir un sueño. Estoy muy contenta.
2.- Jyotti perdió su guagüita, me da una pena terrible. Hoy en la tarde volvió a su casa del hospital, así que espero poder visitarla mañana.
Eso es todo por hoy. Shuba Ratri.

Miércoles 2 de Noviembre, transmitiendo desde el otro lado del mundo (No es broma, miren un globo terráqueo y ubiquen Nepal y Chile):
Aquí ando tocándome el arito de la nariz cada 5 segundos. Creo que se me ha infectado un poco pero no es tan terrible. Lo espantoso es el dolor cuando, sin darme cuenta me lo paso a llevar. No quiero ni pensar en eso.
Otra vez ando achacada después de una de esas conversaciónes con Saila Dai en las que te dice que su vida no ha sido buena. Le preguntamos si tenía algún sueño, esperando que me dijera algo como viajar, vacaciones, etc. Dijo que tenía dos sueños: Uno era tener un corazón bueno, y el otro era que Deepak pudiera ir al extranjero para  estudiar, y tener un buen trabajo para ayudarlo. También le gustaría poder darle plata a su papá, para que se pueda comprar medicina. Pero él cree que sus sueños son sólo eso: sueños sin solución. Nosotras tratamos de animarlo, diciéndole que nunca se deben perder las esperanzas, especialmente con el sueño de Deepak estudiando, pero definitivamente algo tan sencillo es muy difícil de conseguir. El trasplante de corazón vale entre 9 y 10 millones de rupias, que vendrían siendo 70 millones de pesos chilenos (¿Eso es lo que vale un trasplante en Chile?) Que ganas de poder ayudarlo más, pero es un exceso de plata. Por mientras se pone una inyección al mes que le sale 4000 rupias (CL$24.000). Tampoco creo que Deepak pueda estudiar en Chile. Necesitaría hablar español y una buena beca. Así que esa ayuda tendrá que venir de algun voluntario de otro país. Me encantaría hacer algo más.
Lo bueno, o los buenos, son mis papás. Sin que yo pidiera nada se pusieron las pilas para juntar la plata para pagar el colegio de Deepak y creo que lo lograron. Gracias a quienes creyeron en ellos y en mí. Les aseguro que van a hacer a una familia muy feliz. Hoy me moría de ganas de decirle que no se emocionara para hablar, porque tenía la plata del colegio; pero hasta que no la tenga en la mano no voy a hablar al respecto. No quiero matar ilusiones, es demasiado importante para ellos. Hoy me siento más comprometida con Saila Dai y Deepak, porque ahora son mis hermanos (¿Se acuerdan de la ceremonia del viernes pasado?).
Vamos a hablar de cosas más alegres: Yo ando de lo más feliz porque hace un par de días vino de visita un primo de Shyam (Esta casa está siempre llena de visitas), y yo sabía que el tocaba guitarra. Le pregunté si un día de estos podía traerla, me moría de ganas de tocar (Dos meses in tocar guitarra era como si me quitaran un pedacito del alma) y el me dijo que al día siguiente podía hacerlo, es decir ayer. El asunto es que llegó con la guitarra, y estuve tocando como unos 15 minutos. Fueron unos 15 minutos dichosos. Al terminar, le pasé la guitarra y le dije que me había hecho de mi día un día feliz. Para mi sorpresa, él tipo me dijo que la guardara, ¡Así es que tengo una guitarra en la casa! Soy excesivamente feliz con ella. Que increíble cómo una cosa tan sencilla puede hacerme tan feliz.
Ayer y hoy estuve yendo con Shyam y Babita a unas capacitaciones para jóvenes, sobre herramientas para la vida (¿Está bien mi traducción? “Life Skills”). Ayer me tocó hablar de la juventud chilena. Los dejé bien parados chiquillos. Dije, tratando de no adentrarme mucho en los conflictos actuales, que los jóvenes chilenos no esperaban que los cambios, o la ayuda, viniera de afuera, sino que eran ellos mismos los agentes de cambio y gracias a eso hoy estaban logrando muchas cosas. Les mostré la típica foto del tipo con la bandera después del terremoto y les dije que esa imagen nos representaba: Que a pesar de todo lo malo siempre nos íbamos a levantar. Hoy me tocó dar una clase sobre autoestima. Les dije, entre varias cosas, que si creían en ellos mismos podían lograr cualquier cosa, y les di como ejemplo el cómo logré en tan poco tiempo viajar a Nepal, con arduo trabajo extra y con la ayuda de varios de ustedes para pagar el voluntariado. Creo que vi un par de ojitos que creyeron en mí. En esos detalles es cuando siento que mi viaje definitivamente está valiendo la pena, aunque no sea en cosas grandes. Mañana voy a llevar a un grupo de niños a pintar al campo.
Mañana llega una nueva voluntaria. Vamos a ser 4 niñas. Dicen que se ve mayor que yo (En este momento yo soy la mayor). Mañana les cuento.
En este momento tengo la nariz congelada, así es que apenas apague el computador me hundo en mi saco nuevo que me compré para viajar al Tibet (Gracias al maravilloso mundo del regateo).  Los días, de un día para otro, se volvieron heladísimos, y tuvimos que cambiar las poleras por los polares y por los chales de lana de Yak (Que por cierto, todavía no he visto un yak, espero hacerlo en mi viaje al Tibet).
Bye bye.
Jueves 3 de septiembre de 2011:
En estos momentos el primer ciclo del Colegio Puerto Varas está terminando una clase y se está preparando para ir a almorzar. Si no hubiera tomado esta loca decisión, estaría con mi delantal rallado en medio del 2° básico B (Como solía hacerlo los jueves a esta hora). En la realidad, estoy en mi cama lista para irme a dormir, en una aldea hindú perdida al otro lado del mundo. Cuando hago esta comparación pienso nuevamente: “Definitivamente estoy loca”, ¡Pero estoy tan feliz de haber hecho esta locura! Me siento sumamente contenta en este lugar. La gente la aldea insiste en que me debo quedar a vivir aquí y casarme con un nepalés...pero definitivamente no lo creo. Tendrían que venderme a un nepalés de primera calidad y con una mentalidad un poquito más occidentalizada (Especialmente en las aldeas, los hombres son rarísimos).
Hoy: cositas breves para contar. Primero cuento que llevé a los niños a pintar. Fueron sólo 4 niños (los que ganaron el concurso en un colegio). Y estoy segura que disfrutaron pintando el paisaje. Sus dibujos estuvieron buenísimos. Por segundo día consecutivo siento que mi trabajo, aunque sea chiquitito, está valiendo la pena.  Tal vez la Antonia, Carola y Paty se morirían del espanto con mi clase de arte, pero para un niño que nunca ha tenido clases de arte en su vida, fue bien especial. Por lo mismo les digo a mis ex-alumnos: Valoren su colegio, porque lo tienen es un enorme privilegio.
Hoy fui a visitar a Jyotti. Está bien delicada y triste, claro, pero se puso muy contenta de verme. Me dijo que me echaba de menos y que llevaba esperando hace rato que la fuera a ver (esa es la parte cuando me siento terrible). Lo bueno es que la familia de Shyam se ha preocupado de ella y Shyam también ha sido muy tierno. Ella me dice que soy su esposa, jaja. Me imagino que se siente tan sola que siendo yo su única amiga me quiere como si lo fuera. Me da una pena horrible la pobre. Mañana le voy a comprar algunas cositas y se las voy a llevar.
Hoy llegó la nueva voluntaria. Se llama Nina y es de Suiza. Tiene 26 años y es bien simpática. Sólo se queda un mes. Llegó otra voluntaria más a la casa de Kristin (de Australia) y una tercera (Polaca)  que aún no conozco y que vive más lejos. El dato curioso de la tercera es que también se llama Natalia. Acá me dicen que no hay problema con diferenciarnos, porque yo soy “Chini Maya”-
tratando de ordeñar al búfalo

Shyam en la charla con los jóvenes

Cuando fuimos a pintar con los niños


Eso es todo por hoy. Mañana no quiero quedarme a dormir en Thamel, porque quiero ahorrar unas luquitas para el Tibet, pero me voy a arrancar un rato a publicar en el blog, y a despertar a mi familia en medio de la noche chilena.

sábado, 29 de octubre de 2011

Tihar


Lunes 23 de octubre:
Sobre lo que quiero y no quiero ser de hoy en adelante:
1.- No quiero ser indiferente al dolor ajeno.
2.- Quiero tomar conciencia de que ciertos “lujos” no son necesarios.
3.- Quiero disfrutar al máximo los “lujos” que realmente valen la pena.
4.- Quiero considerar “lujos” las cosas que antes no me parecieron tales.
5.- Quiero luchar por evitar aquellas cosas que me hacen ser una mala persona, pero considerando que soy humana.
6.- Quiero amarme tal cual soy, con lo bueno y lo malo. Sólo de esta manera puedo amar al resto.
7.- Quiero recordar siempre que soy chilena, latinoamericana y ciudadana del mundo.
8.-  Quiero que mi vida valga la pena, jugándomela por quienes no tuvieron mis mismos privilegios.
9.- Quiero ser artista, considerando que artista es quien, a través de su sensibilidad creativa, es una herramienta de apoyo para la comunidad.
10.- Quiero amar a Dios con toda mi alma y con todo mi ser, y amar a mi prójimo como a mi misma.
Martes 25 de octubre de 2011:
Aquí reporto desde mi cama, entre frazadas, chales en el cuello y mi guatero improvisado: Una botella de agua caliente. Mi botella es lo mejor, con ella duermo feliz en estos días que se vuelven más helados cada día. Además me cuida del resfrío que me está jugando una mala pasada con unos ataques de tos incontrolables. Me estoy riendo igual que el papá y la memé, espantoso. ¡Viva la contaminación de Katmandú!.
Me acompaña en estos momentos, como se está volviendo usual, Silvio Rodríguez. Es esa cosa con mi lengua madre, tan linda, que me hace tanta falta y que me acompaña cuando me toca estar sola. Ahora escucho una preciosa canción: Tu sonrisa ha cambiado. Tengo una canción especial que me encanta escuchar porque siento que me define un poco en este viaje. Se llama Locuras. Googléenla y me van a entender. (Cata Bravo, Silvio especialmente me recuerda a ti, porque sé que también tienes la discografía en tu computador).
Hoy empezó Tihar, la segunda gran celebración aquí en Nepal. Cada día pasa algo especial. Hoy día se les puso tika y un collar de flores a  los perros. (No comento al respecto, me considero una ignorante, pero es gracioso verlo).  Mañana es el turno de las vacas. Se supone que la celebración es para la Diosa Laximi, y llenan las casas de luces y de flores. Y  las hermanas ponen tika a los hermanos (Creo que yo tengo que ponerle a Deepak y a Saila Dai). Ayer tuvimos la celebración en la oficina de Vin y tuvimos tika, bailamos y comimos. Al terminar se nos había hecho tarde, Y Harry, Alanah y Kristin alcanzaron a tomar una micro, pero Isabel y yo no y tomamos la siguiente. Por lo tanto, en medio de una multitud de gente, como suele ser en estas micros, nos alejamos de Katmandú. Mientras nos distanciabamos, pudimos ver las luces de Tihar sobre las casas de la ciudad: miles de luces de colores que parpadeaban disparejamente. Un verdadero espectáculo.
Hoy Harry nos dejó para volver a Inglaterra. La vamos a echar de menos. Alanah la acompañó a Thamel y nos quedamos Isabel y yo con Kristin, que andaba de visita por la casa. Salimos a caminar y en la conversación nos acordamos de un restaurant muy gracioso que había en el camino entre Balajú (el barrio donde está la oficina) y Tinpiple (Donde vivimos) que se llamaba “Zorbas, The buddha”. Decidimos  ir a ver qué tal era y tomamos la micro. Allá, después de comer momos, bolitas de queso y panqueques con miel (¡Que cerdas!), nos fijamos que al lado había un cartel que decía: “centro de meditación de Osho”. Decidimos entrar. Resulta que era un producido centro de meditación, con gente de distintos lados que andaban de retiro ahí. El lugar era muy tranquilo y hasta había una linda cascada. (Que ciertas personas, en vez de usarla para meditar, la usaban para el romance). Quiero volver a ir. Si bien me dio la sensación de que Osho no va con lo que creo, me compré un libro para entenderlo un poco. Después les explico.
Sé que algunos han rezado por mí. Lo agradezco de corazón y yo también rezo por ustedes, a pesar de que suelo quedarme dormida cuando lo hago (que mal confesarlo). Aún así, siento que mi oración aparece en la comunión con esta experiencia. No me siento alejada de mi religión ni de Dios por no tener una iglesia donde ir, o por dormirme al rezar. Siento a Jesucristo en los niños, en el hinduismo, en mis nuevos amigos, en la transformación interna que estoy teniendo. El espíritu Santo me está dando un enorme regalo lejos de lo que podría ser el espacio común donde se supone que debería comprender el cristianismo. Jesús se manifiesta en mi ignorancia, en mis ganas de entender el mundo, en la fe de los otros  en sus propias convicciones, en el amor que, a pesar de los dolores, no ha desaparecido. 


Oficialmente 28 de octubre de 2011, exactamente dos meses desde que empecé mi viaje:
Rétenme si no soy lo suficientemente detallista contando mis aventuras acá, pero esta realidad tan, pero tan distinta cada vez me parece más cotidiana (¿Me estaré volviendo una nepalesa? Eso es lo que ellos quieren).
Los dejé el día martes, con la visita al centro de meditación.
El miércoles fue un día muy especial. Había estado hablando con mis amigas de que, cosa que en Chile nunca me había llamado la atención, pero que me daba vueltas. Eso era el hacerme un piercing en la nariz, como lo suelen hacer las mujeres nepalesas, en señal física de la importancia de este pueblo en mí. Unos días después de mi comentario Kristin me manda un mensaje de que su Aama la quiere llevar a hacerse un piercing en la nariz, y si me gustaría unirme. Así pensé rápidamente “Es ahora o nunca” y le contesté que sí. El miércoles, entonces, partimos con Kristin, su Aama e Isabel (Que nos acompañó) a Balaju para hacernos el famoso piercing. Balaju estaba lleno de gente comprando cosas para Tihar, entonces Aama nos tomó de la mano como si fuéramos pollos y partimos nuestro recorrido por las joyerías de Balaju, regateando precios y preguntando si perforaban también. Al final, encontramos nuestro aro (de oro) y procedimos a la perforación. Con Kristin nos tomábamos de la mano para apoyarnos mutuamente, mientras Aama (“la experta”) miraba hacia otro lado, aterrada. Nada de camillas ni de procedimientos previos. Simplemente, desde el otro lado del mostrador, el vendedor, preparó la pistola y la puso en la nariz y... clic! Listo. No fue tan terrible como pensé. En fin, ahora tengo mi arito nepalés, una argolla dorada con una piedra en la punta, que si estuviera en Chile Quizás no sería muy bonito, pero acá me encanta, y  me lo han celebrado bastante.
Después de Balaju la Aama de Kristin nos invitó a tomar té a su casa, y nos sirvió un rico plato de arroz seco y aplastado (“Beaten rice” no tengo idea de su significado en español). Ahí estuvimos riéndonos y practicando nuestro mal nepalés, porque ella no habla inglés.  Cuando con Isabel volvimos a la casa estaba totalmente decorada para Tihar, llena de banderas y de distintos tipos de luces, precioso.  Saila Dai pintó un camino desde la entrada de la casa hacia las piezas , y en el camino pusieron muchas velitas. La idea es que la Diosa Laximi viene en la noche a visitar si le haces el camino en la casa. Shiva trajo una especie de fuegos artificiales que pones en el suelo y explotan (no me gustaron nada, me parecen peligrosos) y en la noche vinieron grupos de personas a tocar los tambores y a bailar. Nosotras nos acostamos temprano, pero hubo tambores hasta bastante tarde.
El jueves fuimos con Alanah, Isabel y Kristin a comprar el regalo de Shivi, y a buscar a cuatro voluntarios que se trabajan en monasterios y que querían conocer las celebraciones de Tirhar. En la tarde fuimos a la casa de Kristin y luego a ver la puesta de sol en las escaleras que dan al templo.  En la noche me puse mi sari (Isabel se compró uno también) y después de comer nos fuimos a bailar. La costumbre dice que en grupo se va a las distintas casas a cantar y bailar y las familias dan plata. Al principio estuvo bastante entretenido, a pesar de que se me desarmaba el sari cuando bailaba, pero después de varias horas de baile y canto ininterrumpido, estábamos agotadísimos. En fin, fue una experiencia bastante chistosa.
Hoy en la mañana fue el día de la tika de siete colores. Las hermanas le ponen a los hermanos. Yo le puse tika a Saila Dai y a Deepak y recibí también tika de parte de ellos. Tu les das comida y regalos y ellos te dan plata (Recibir plata siempre es incómodo). Después de que se fueron los cuatro voluntarios con Isabel, y después de una siesta bastante reponedora (la noche anterior nos acostamos a las 1:00 que vendía siendo como acostarse a las 6:00 en otro país, considerando que siempre nos acostamos alrededor de las 9:00) celebramos el cumpleaños de Shivani. Una tortita y un plato con tika junto a la festejada y los invitados se acercaban uno a uno para poner tika en su frente y darle un regalo.
Y así hoy en la noche escribo apurada para publicar, pero me caigo del sueño. Espero que se hayan entretenido con las historias de esta semana. Muy buenas noches.

En la celebración de Vin, con Harriet (Inglaterra), Julia (Australia), Kristin (USA), Isabel (USA), Alanah (Canadá), Shivani 


Brownie

El día en que debían iluminar la casa para la diosa

Con Kristin, luciendo nuestro arito nepalés

Sanguita y yo

Chile, Australia, Canadá, USA, Nepal, USA, Suiza, Australia... las top models

Poniéndole la tika de 7 colores a nuestros nuevos hermanos

Recibiendo Tika de vuelta


sábado, 22 de octubre de 2011

Debido a los reclamos, desde hoy el panel de comentarios esta disponible para todo el mundo. Asi que no hay excusas dsde hoy (disculpas por las faltas ortograficas, estoy en un computador en ingles.)
*Misses de lenguaje: La palabra es "escusa" o "excusa"? en el sitio web de la RAE me salen ambos! que se usa mas?