domingo, 25 de diciembre de 2011

VARANASI Y AGRA





Domingo 25 de diciembre de 2011. Agra, India.
Varanasi, desde el Ganges

¡¡¡Feliz navidad a todos!!! Les deseo yo, mientras escribo y contemplo a la vez la majestuosidad del símbolo de India: El Taj Mahal. La blanca maravilla me acompaña mientras me tomo un té con leche (una adicción generada en Nepal) y mi amiga Alanah lee un libro junto a mí.
Los dejé en el capítulo pasado con que nos habían engañado en Varanasi. Lo bueno de descubrir el engaño fue que pudimos disfrutar como realmente correspondía la ciudad. He recibido muchos comentarios de gente que ama Varanasi y gente que le carga, y puedo decir que entiendo ambas partes, pero no tienes derecho a decir que no te gusta sin antes haber tomado un botecito en el río Ganjes, especialmente en el atardecer. Desde el río puedes ver cómo se pone el sol detrás de esas construcciones antiquísimas, y la vida de la gente ahí. Vimos como la gente lleva a los muertos a la orilla y los sumergen en el agua, para luego cremarlos en la orilla y lanzar sus cenizas a las aguas. (Mientras escribo empiezan a cantar- o mejor dicho, a rezar- las mezquitas que se encuentran cerca nuestro, una experiencia totalmente “Agra-ica”, si consideras de background el Taj Mahal y los techos de las casas llenos de monos, ardillas y uno que otro loro). Cuando avanzas con el botecito, ves a la gente que antes quemó a sus muertos, cómo se meten al río para purificarse (¡Si nos metemos nosotros nos morimos al instante! ¡Imagínense la cochinada!).  En fin, Varanassi es totalmente místico y especial, a pesar de la locura india, las vacas, los rickshaws, los tuk-tuks, la gente tratando de sacarte plata, las bocinas, la suciedad; pero llena de colores.
Como no encontramos tren para el día siguiente, nos quedamos un día más en Varanasi, y el día que tomábamos el tren nos fuimos de paseo a Sarnath, que queda a unos pocos kilómetros y es el lugar donde Buda se iluminó y empezó a predicar. Nos dijeron que podíamos tomar un rickshaw para ir ahí (Para el que no sabe, el rickshaw es una especie de taxi, donde el tipo pedalea y tu vas en el carrito trasero), pero no es recomendable, casi matamos al pobre viejito. Al menos espero que se haya ido contento con sus luquitas. En Sarnath estuvimos metidas en medio de unas ruinas antiquísimas, y estuvimos frente a la estupa donde Buda dio su primer sermón. ¿Creen que con este panorama yo también me iluminé? Al contrario, me entretuve muchísimo más mirando jugar a las ardillas, animalillo que no había visto en mi vida. Alanah se mataba de la risa conmigo, porque ella las ve todo el tiempo en Canadá.  Después de las ruinas, dimos una vueltita por la ciudad que está llena de homenajes a Buda, especialmente un buda gigante que fue contruído hace poquito, pero de todas maneras, impactante.
Así ese día llegamos a la estación de trenes y nos encontramos con otros turistas que nos contaron que debido a la neblina sus trenes se habían atrasado, algunos, más de veinticuatro horas. Por suerte el nuestro salió a la hora señalada y no tuvimos problema para tomarlo. En India existen muchas categorías para viajar en tren y pagamos por viajar en cama, pero la cama más barata. Así convivimos con cientros de ronquidos, llantos de guaguas y olores varios, entre el frío de la noche.
Pero íbamos contentas porque habíamos tomado el tren a la hora. Nos importaba mucho eso porque sólo teníamos el jueves para visitar el Taj Mahal (El viernes está cerrado y después teníamos que ir a Pushkar). “Despertamos” (Entre comillas porque no dormimos casi nada) a las 7:30 AM y nos preparamos para bajarnos en la próxima estación. Pero la próxima estación no era Agra. Y la siguiente tampoco. Alguien nos dijo que debido a la neblina el tren se había atrasado ¡5 horas! No importa, pensamos, aún nos quedaba la tarde para visitar el gran monumento.  El problema fue que a las 5 horas el tren no llegó, y a la sexta hora tampoco. El tren, finalmente, llegó a Agra a las 16:30 de la tarde, y el Taj Mahal cerraba a las 17:00. El taxista, amoroso (no es tan común), corrió hacia el hotel, hizo que dejáramos las maletas sin registrarnos, y por el mismo precio nos dejó a una cuadra del Taj Mahal, insistiendo que corriéramos para lograr entrar. Mientras corríamos la gente nos alentaba y todos gritaban ¡¡Estan cerrando!! ¡¡Corran, corran!! Y nosotras, las turistas desesperadas tratabamos de acelerar el paso. Al llegar.... Cerrado. Ninguna posibilidad de entrar. Muertas de la pena, nos fuimos al hotel, y por suerte, desde la terraza (donde estoy ahora) pudimos contemplar cómo el sol desaparecía y el Taj Mahal se esfumaba en la oscuridad, como un espejismo.
El día viernes (23) Decidimos que no nos íbamos a deprimir y nos fuimos a recorrer todos los otros monumentos que no cierran los viernes. Fuimos al Fuerte de Agra, que es una increíble construcción medieval, fuimos al Itimad-ud- daulah, o también llamado el “baby Taj Mahal”, otra tumba bien bonita. También, fuimos a una mesquita donde la gente nos miraba con cara de extraterrestres porque no éramos musulmanas, además de recorrer las calles de Agra. También hicimos turismo gastronómico y nos dedicamos a chanchar con las delicias de la comida india (Ultra recomendada). Así, nos encantó Agra y nos quedamos a dormir esa noche (El tren estaba atrasado) esperando tomarlo a las 5 de la mañana y encontrarnos con Felipe y un amigo de él en Pushkar.
El problema fue que nuestro turismo culinario nos anduvo pasando la cuenta, y a las 3 de la mañana, Alanah empezó con unos vómitos que duraron el resto de la noche. La pobre estaba tan mal, que tomamos la decisión de no tomar el tren. Lo raro era que a mi no me pasaba nada, si habíamos comido lo mismo. A las 6:30 de la mañana, partí a buscar algún lugar abierto para comprar agua para mi deshidratada amiga y empecé a sentir un poco de náuseas. A lo mejor es paranoia, pensé. De todas maneras, al volver me tomé un remedio. Nos levantamos a las 11:00 de la mañana,  y Alanah se sentía algo mejor como para levantarse y acompañarme a tomar desayuno.  El problema fue al comer mi primera cucharada. En menos de dos segundos desaparecí del restorán y corrí las dos cuadras que me separaban del hotel para llegar al baño. Ahora las enfermas éramos dos. Al menos a mi no me llegó tan fuerte, pero estuvimos todo el día sintiéndonos muy mal y a las 14:00 tomamos la descición que a pesar de la intoxicación, esto era una oportunidad para ir a ver el Taj Mahal. Así que con náusea y todo, partimos a visitar la famosa tumba.
¡¡¡Definitivamente valió la pena!!! ¡Qué lugar más maravilloso! Aún no puedo dejar de deslumbrarme con  lindo que es. Estaba repletísimo de gente, pero eso no fue obstáculo para sacarnos cientos de fotos, con nuestras caras de enfermas. A pesar de lo mal que andábamos, unos cuantos indios 8bastantes, a mi parecer) se nos acercaban a nosotras para sacarse fotos ¡Nos sacaban fotos a nosotras cuando tenían al Taj Mahal al frente). Según ellos que éramos muy lindas. Así que estoy considerando quedarme en India para subirme el autoestima con más frecuencia, jaja.
Después del Taj, Alanah se sentía muy mal así que se fue a dormir. Yo la acompañé, pero en la oscuridad del la pieza (no había luz) me bajó la depresión navideña y el llanterío automático. En el último tiempo no habíamos visto ningún símbolo de navidad y me bajó el echar de menos a mi familia y el querer compartir con ellos ese día tan especial. También sentía, debido a que India y Nepal no son países católicos, que no había tenido la preparación espiritual adecuada. Estaba viviendo en un limbo anti-navideño. La dulce de mi amiga Alanah, a pesar de lo mal que se sentía, trató de animarme y estuvimos conversando harto rato en la oscuridad comentando navidades pasadas, y comparando las navidades canadienses y chilenas. Al final, decidimos ir a tener nuestra comida de noche buena: Para Alanah tostadas y para mí una sopa con fideos.
Como en Chile era temprano, cerca de las 9 de la noche decidí que la mejor manera de pasar las penas y celebrar la navidad era llamar a personas queridas, así que me entretuve hablando en Skype con mi amiga Paula (Que siempre tiene el consejo preciso o la perfecta frase para animarme) y luego con mi familia, que tenían una chacotera espantosa. Me acosté antes de las 12:00 pensando que mi navidad no fue tan mala después de todo.
Al otro día, es decir, hoy, me levanté a las 8:00 de la mañana para pillar a mi familia en Chile en sus celebraciones. Allá eran 10 para las 12:00, así que por camarita participé de los abrazos navideños y de las conversaciones, mientras ellos se comían un rico postre, jaja. Fue como estar allá y me sentí muy feliz. Además, con Alanah fuimos a buscar más tarde una iglesia católica, la que encontramos y nos quedamos un rato ahí para rezar. Alanah no es católica, pero estaba muy feliz de acompañarme y de participar. Su familia es protestante y creo que se entretiene preguntándome cosas sobre la virgen, porque no sabe mucho. Quiero buscar una versión en inglés del Ave María para regalársela, porque no la conoce y le gustaría saberla.
Esa ha sido mi vida hasta hoy. Podía llamarla “Una experiencia TOTALMENTE india”. Advierto que oportunidades para escribir tengo my pocas, y espero poder tener más en el futuro, pero se viene complicado. Sólo pido paciencia. Espero que hayan pasado unas increíbles fiestas y que el niñito Jesús los llene de esperanza para resolver los problemas que puedan tener y para mantenerlos junto a sus seres queridos.
Adieu.Domingo 25 de diciembre de 2011. Agra, India.
¡¡¡Feliz navidad a todos!!! Les deseo yo, mientras escribo y contemplo a la vez la majestuosidad del símbolo de India: El Taj Mahal. La blanca maravilla me acompaña mientras me tomo un té con leche (una adicción generada en Nepal) y mi amiga Alanah lee un libro junto a mí.
Los dejé en el capítulo pasado con que nos habían engañado en Varanasi. Lo bueno de descubrir el engaño fue que pudimos disfrutar como realmente correspondía la ciudad. He recibido muchos comentarios de gente que ama Varanasi y gente que le carga, y puedo decir que entiendo ambas partes, pero no tienes derecho a decir que no te gusta sin antes haber tomado un botecito en el río Ganjes, especialmente en el atardecer. Desde el río puedes ver cómo se pone el sol detrás de esas construcciones antiquísimas, y la vida de la gente ahí. Vimos como la gente lleva a los muertos a la orilla y los sumergen en el agua, para luego cremarlos en la orilla y lanzar sus cenizas a las aguas. (Mientras escribo empiezan a cantar- o mejor dicho, a rezar- las mezquitas que se encuentran cerca nuestro, una experiencia totalmente “Agra-ica”, si consideras de background el Taj Mahal y los techos de las casas llenos de monos, ardillas y uno que otro loro). Cuando avanzas con el botecito, ves a la gente que antes quemó a sus muertos, cómo se meten al río para purificarse (¡Si nos metemos nosotros nos morimos al instante! ¡Imagínense la cochinada!).  En fin, Varanassi es totalmente místico y especial, a pesar de la locura india, las vacas, los rickshaws, los tuk-tuks, la gente tratando de sacarte plata, las bocinas, la suciedad; pero llena de colores.
Como no encontramos tren para el día siguiente, nos quedamos un día más en Varanasi, y el día que tomábamos el tren nos fuimos de paseo a Sarnath, que queda a unos pocos kilómetros y es el lugar donde Buda se iluminó y empezó a predicar. Nos dijeron que podíamos tomar un rickshaw para ir ahí (Para el que no sabe, el rickshaw es una especie de taxi, donde el tipo pedalea y tu vas en el carrito trasero), pero no es recomendable, casi matamos al pobre viejito. Al menos espero que se haya ido contento con sus luquitas. En Sarnath estuvimos metidas en medio de unas ruinas antiquísimas, y estuvimos frente a la estupa donde Buda dio su primer sermón. ¿Creen que con este panorama yo también me iluminé? Al contrario, me entretuve muchísimo más mirando jugar a las ardillas, animalillo que no había visto en mi vida. Alanah se mataba de la risa conmigo, porque ella las ve todo el tiempo en Canadá.  Después de las ruinas, dimos una vueltita por la ciudad que está llena de homenajes a Buda, especialmente un buda gigante que fue contruído hace poquito, pero de todas maneras, impactante.
Así ese día llegamos a la estación de trenes y nos encontramos con otros turistas que nos contaron que debido a la neblina sus trenes se habían atrasado, algunos, más de veinticuatro horas. Por suerte el nuestro salió a la hora señalada y no tuvimos problema para tomarlo. En India existen muchas categorías para viajar en tren y pagamos por viajar en cama, pero la cama más barata. Así convivimos con cientros de ronquidos, llantos de guaguas y olores varios, entre el frío de la noche.
Pero íbamos contentas porque habíamos tomado el tren a la hora. Nos importaba mucho eso porque sólo teníamos el jueves para visitar el Taj Mahal (El viernes está cerrado y después teníamos que ir a Pushkar). “Despertamos” (Entre comillas porque no dormimos casi nada) a las 7:30 AM y nos preparamos para bajarnos en la próxima estación. Pero la próxima estación no era Agra. Y la siguiente tampoco. Alguien nos dijo que debido a la neblina el tren se había atrasado ¡5 horas! No importa, pensamos, aún nos quedaba la tarde para visitar el gran monumento.  El problema fue que a las 5 horas el tren no llegó, y a la sexta hora tampoco. El tren, finalmente, llegó a Agra a las 16:30 de la tarde, y el Taj Mahal cerraba a las 17:00. El taxista, amoroso (no es tan común), corrió hacia el hotel, hizo que dejáramos las maletas sin registrarnos, y por el mismo precio nos dejó a una cuadra del Taj Mahal, insistiendo que corriéramos para lograr entrar. Mientras corríamos la gente nos alentaba y todos gritaban ¡¡Estan cerrando!! ¡¡Corran, corran!! Y nosotras, las turistas desesperadas tratabamos de acelerar el paso. Al llegar.... Cerrado. Ninguna posibilidad de entrar. Muertas de la pena, nos fuimos al hotel, y por suerte, desde la terraza (donde estoy ahora) pudimos contemplar cómo el sol desaparecía y el Taj Mahal se esfumaba en la oscuridad, como un espejismo.
El día viernes (23) Decidimos que no nos íbamos a deprimir y nos fuimos a recorrer todos los otros monumentos que no cierran los viernes. Fuimos al Fuerte de Agra, que es una increíble construcción medieval, fuimos al Itimad-ud- daulah, o también llamado el “baby Taj Mahal”, otra tumba bien bonita. También, fuimos a una mesquita donde la gente nos miraba con cara de extraterrestres porque no éramos musulmanas, además de recorrer las calles de Agra. También hicimos turismo gastronómico y nos dedicamos a chanchar con las delicias de la comida india (Ultra recomendada). Así, nos encantó Agra y nos quedamos a dormir esa noche (El tren estaba atrasado) esperando tomarlo a las 5 de la mañana y encontrarnos con Felipe y un amigo de él en Pushkar.
El problema fue que nuestro turismo culinario nos anduvo pasando la cuenta, y a las 3 de la mañana, Alanah empezó con unos vómitos que duraron el resto de la noche. La pobre estaba tan mal, que tomamos la decisión de no tomar el tren. Lo raro era que a mi no me pasaba nada, si habíamos comido lo mismo. A las 6:30 de la mañana, partí a buscar algún lugar abierto para comprar agua para mi deshidratada amiga y empecé a sentir un poco de náuseas. A lo mejor es paranoia, pensé. De todas maneras, al volver me tomé un remedio. Nos levantamos a las 11:00 de la mañana,  y Alanah se sentía algo mejor como para levantarse y acompañarme a tomar desayuno.  El problema fue al comer mi primera cucharada. En menos de dos segundos desaparecí del restorán y corrí las dos cuadras que me separaban del hotel para llegar al baño. Ahora las enfermas éramos dos. Al menos a mi no me llegó tan fuerte, pero estuvimos todo el día sintiéndonos muy mal y a las 14:00 tomamos la descición que a pesar de la intoxicación, esto era una oportunidad para ir a ver el Taj Mahal. Así que con náusea y todo, partimos a visitar la famosa tumba.
¡¡¡Definitivamente valió la pena!!! ¡Qué lugar más maravilloso! Aún no puedo dejar de deslumbrarme con  lindo que es. Estaba repletísimo de gente, pero eso no fue obstáculo para sacarnos cientos de fotos, con nuestras caras de enfermas. A pesar de lo mal que andábamos, unos cuantos indios 8bastantes, a mi parecer) se nos acercaban a nosotras para sacarse fotos ¡Nos sacaban fotos a nosotras cuando tenían al Taj Mahal al frente). Según ellos que éramos muy lindas. Así que estoy considerando quedarme en India para subirme el autoestima con más frecuencia, jaja.
Después del Taj, Alanah se sentía muy mal así que se fue a dormir. Yo la acompañé, pero en la oscuridad del la pieza (no había luz) me bajó la depresión navideña y el llanterío automático. En el último tiempo no habíamos visto ningún símbolo de navidad y me bajó el echar de menos a mi familia y el querer compartir con ellos ese día tan especial. También sentía, debido a que India y Nepal no son países católicos, que no había tenido la preparación espiritual adecuada. Estaba viviendo en un limbo anti-navideño. La dulce de mi amiga Alanah, a pesar de lo mal que se sentía, trató de animarme y estuvimos conversando harto rato en la oscuridad comentando navidades pasadas, y comparando las navidades canadienses y chilenas. Al final, decidimos ir a tener nuestra comida de noche buena: Para Alanah tostadas y para mí una sopa con fideos.
Como en Chile era temprano, cerca de las 9 de la noche decidí que la mejor manera de pasar las penas y celebrar la navidad era llamar a personas queridas, así que me entretuve hablando en Skype con mi amiga Paula (Que siempre tiene el consejo preciso o la perfecta frase para animarme) y luego con mi familia, que tenían una chacotera espantosa. Me acosté antes de las 12:00 pensando que mi navidad no fue tan mala después de todo.
Al otro día, es decir, hoy, me levanté a las 8:00 de la mañana para pillar a mi familia en Chile en sus celebraciones. Allá eran 10 para las 12:00, así que por camarita participé de los abrazos navideños y de las conversaciones, mientras ellos se comían un rico postre, jaja. Fue como estar allá y me sentí muy feliz. Además, con Alanah fuimos a buscar más tarde una iglesia católica, la que encontramos y nos quedamos un rato ahí para rezar. Alanah no es católica, pero estaba muy feliz de acompañarme y de participar. Su familia es protestante y creo que se entretiene preguntándome cosas sobre la virgen, porque no sabe mucho. Quiero buscar una versión en inglés del Ave María para regalársela, porque no la conoce y le gustaría saberla.
Esa ha sido mi vida hasta hoy. Podía llamarla “Una experiencia TOTALMENTE india”. Advierto que oportunidades para escribir tengo my pocas, y espero poder tener más en el futuro, pero se viene complicado. Sólo pido paciencia. Espero que hayan pasado unas increíbles fiestas y que el niñito Jesús los llene de esperanza para resolver los problemas que puedan tener y para mantenerlos junto a sus seres queridos.
Adieu.


Donde Buda hizo su primera prédica

Listas para nuestro primer viaje en tren!

¡Y no alcanzamos a entrar!

Agra Fort

Enfermas, pero entramos!!!

Viva el Taj Mahal!!!



viernes, 23 de diciembre de 2011

FIN DE NEPAL Y PRINCIPIO DE INDIA


PRIMERO: Pido las pertinentes disculpas por el atraso en escribir y por las futuras faltas ortograficas. No he podido escribir en el comutador y no he tenido ni un minuto para detenerme y escribir.
SEGUNDO: Esto lo escribi el miercoles pero no pude terminar, por lo tanto la historia esta media inconclusa.
TERCERO: Para todos FELIZ NAVIDAD!!! Al parecer, si sigue la neblina, mis celebraciones seran arriba de un tren...


Miercoles 21 de Diciembre de 2011.
Varanasi,India.
Se que ha pasado muchisimo tiempo desde que debi haber escrito, pero la verdad es que no he tenido ni un minuto. Ahora tenemos que hacer hora para comprobar si el tren que va a Agra viene a la hora, para no tener que esperar mil anios en el terminal.

Mis  ultimos dias en Nepal fueron muy tristes y especiales. Los ninios fueron muy tiernos y varios de ellos de despidieron con un “No te olvides de nosotros”. Mi familia tambi’en estaba muy triste. Estuvieron muy preocupados de regalonearme al m’aximo y dejarme bien alimentada. Lo ‘unico que empani’o mi ultimo dia fue mi entrevista final en VIN. Resulta que tenia que hablar de la organizacion y de que me parecia, y la verdad es que no estoy contenta con varias cosas, en especial con mi compa;ero de trabajo. Mi error fue que no quise hablar de ‘el antes con la ONG porque el practicamente forma parte de la familia donde vivo y sab’ia que el hablar de esto traeria problemas en mi convivencia con la familia.    
 En fin, le expliqu’e a Bhupi (el director) que para mi era muy dificil hablar de esto por los motivos mencionados. El problema fue que aBhupi al parecer  le dio lo mismo mi confidencia, y habl’o (Si es que hablar se llama) con ‘el inmediatamente. A fin de cuentas, mi ‘ultimo d’ia se vio empa;ado de caras largas yun par de personas que casi no me hablaron. Se me rompi’o el Corazon y quede como la mala de la pel’icula, pero creo que ten’ia que dar todas mis opiniones si quer’ia ayudar a la comunidad. Lo m’as triste es que creo que no sirvi’o de nada.Por la misma raz’on quiero dejar en claro aqu’i: Creo que VIN es una organizaci’on desorganizada, y que a pesar de las buenas intenciones, Bhupendra Ghimire en mi ‘ultima entrevista se preocup’o en enojarse conmigo porque dije que no estaba segura de recomendar la ONG y donar plata, en vez de escuchar mis sugerencias en torno a los Children’s Clubs. Quiero de coraz’on ser una ayuda para esa gente, pero tampoco quiero que la gente malgaste su dinero. Hay un problema cultural en los nepaleses. Tienen que aprender a hacer las cosas con tiempo, utilizar la agenda y conversar para llegar a acuerdos. VIN es una organizaci’on llena de buenas intenciones, pero creo que un poco consumida por los egos. Espero que en el futuro las cosas cambien, que sea de verdad una “Iniciativa de voluntarios” (El nombre es “Volunteers Initiative Nepal”) y que pueda recomendarlos sin problema. Creo que hoy, depende de la persona. Si quieres tener una experiencia increible, aprender de otra cultura y compartir con la comunidad, este es tu lugar. Si quieres cambiar la calidad de vida de estas personas, definitivamente no lo es.

Despu’es de lloriquearmelo todo en la despedida, parti a Thamel, lugar al que casi no llego porque hab’ia un paro que tenia bloqueada la ciudad. En fin, esa noche me depedi de los otros volunarios y nos preparamos con Alanah para el inicio de nuestro viaje. Al otro d’ia partimos temprano a desde Katmandu a Lumbini. El primer problema fue que nos dejaron en el terminal equivocado, pero como Buenos nepaleses que son (Amables y desorganizados) s’olo bastaron dos llamadas para que el bus del otro terminal nos esperara y una micro nos dejara en la puerta del bus. Definitivamente vamos a echar de menos este pais.
El Segundo problema fue un taco enorme a mitad de viaje debido al paro que hubo el dia anterior. El paro es debido al asesinato de un politico y nos toco estar practicamente estar metidos en el funeral del susodicho.  El tema es que el bus iba a llegar tarde a Lumbini y no ‘ibamos a alcanzar a ver nada (tenimamos que cruzar a India al dia siguiente). Un israelita que iba en el bus nos dijo que el planeaba cruzar la frontera ese mismo dia e iba a viajar durante la noche a Varanasi, por lo tanto, tomamos la loca descicion de seguirlo y dejar esa misma noche nuestro querido Nepal.
Al cruzar el borde, fuimos a una agencia de turismo que hab’ia ahi y compramos pasajes en bus para viajar por la noche a Varanasi, 12 horas. Sab’iamos que el bus no era de lujo, pero nunca imaginamos lo que nos encnotramos: Literalmente una micro, con corridas de tres asientos. Adem’as, al subirnos, tuvimos que pagar el pasaje de la micro. Hab’iamos sido estafadas. “Bienveindas a India” pensabamos mientras nos mor’iamos de la rabia. Menos mal que ibamos con el israelita, que nos ayudo en todo momento.
Esa noche fue el peor viaje que me ha tocado. Peor que el de la gente vomitando en Chitwan. Resulta que aca viajabamos en medio de una neblina de 12 horas, en una micro espantosa que se dedic’o a adelantar y a detenerse en todos lados para tomar un te o ir al banio. Las 12 horas fueron acompaniadas de musica india, y cada vez que me quedaba dormida despertaba en el aire. En un par de ocasiones pens’e que nos ‘ibamos a morir (Hoy lei en el diario que casi 70 personas han muerto en carreteras debido a la neblina).
Asi, odiando India, llegamos a las 6 de la maniana a Varanasi. Sabiamos que nos podian tartar de enganiar con el hotel, asi que fuimos muy insistentes con el taxista que nos queria llevar a otro lugar. El tema es que las guest houses les pagan a los taxistas para que lleven a los turistas a sus propios lugares y les ponen nombres similares a los recomendados por los libros de viajes. Despu’es de pelear mucho, nos dejaron en el Yogui Lodge y sin preocuparnos mucho de como era nos quedamos dormidas a las 7 de la ma;ana. De todas maneras, el lugar es bastante bueno y barato, y adem’as la comida esquisita.
El primer d’ia estabamos medias descilusionadas de Varanasi, porque no pod’iamos encontrar nada y el barrio donde estabamos no parecia nada turistico. El libro estaba fallado, obvio. El Segundo d’ia mi inteligente amiga se percato de un detalle: Est’abamos durmiendo en el “ Old yogui lodge” y no en el “Yogui lodge”. Por segunda vez nos habian engaiado!
.... prometo que continuara... no se cuando, pero lo mas probable cuando me toque otro tren con problemas para salir a la hora.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Nuevamente escribo para disculparme

Se supone que hoy debería publicar, pero esta semana ha sido excesivamente intensa como para dedicarme a escribir. Hoy especialmente dejé Jitpur, y estoy emocionalmente muy cargada. Mañana parto a Lumbini, donde nació Buda y el lunes sigo a India. Espero sus comprensiones.
Un abrazo

viernes, 9 de diciembre de 2011

Clases de teatro y monasterios

North Star School

Miércoles (Budabar en nepalés) 30 de Noviembre.
Se acaba Noviembre, y sin darme cuenta, se me viene encima la despedida. Si bien me quedan 20 días en esta casa, las actividades que vienen hacen que las tres semanas vuelen. Este mes es el festival de las despedidas. El viernes pasado se fue Nina, en tres días se va Annete, dentro de los 5 días siguientes se va Isabel, para luego, en otros 5 días dejarnos Alanah (Que me va a estar esperando en Lumbini para cruzar a India). Por último yo, que no me quiero ir.
Hoy me tocó, inevitablemente (Juro que le he hecho el quite por todos los medios) viajar en moto con Shyam. Respiré profundo, y mientras recorríamos los primeros kilómetros me recé un misterio completito del Rosario. Al parecer la Virgen me escuchó, porque me relajé como no lo había hecho en los otros viajes. Hasta me entretuve observando el paisaje y Shyam estaba preocupado de que yo no me asustara tanto (Una pega BASTANTE difícil en este país).
Hoy fuimos a hacer la clase de Report Writing a un colegio que está afiliado a VIN, pero queda en Katmandú  y quedaba lejos, por eso lo de la moto. Un colegio bastante mejorcito que los de Jitpur y con unos niños que hablaban un inglés perfecto, por lo tanto fue muy fácil hacer la clase. Estos niños sí sabían dónde quedaba Chile (o Thilly o Chilly, entre muchos diferentes nombres) y tenían bastante claro que es “el país más largo del mundo”. En una clase, un niño me preguntó si Valdivia quedaba en Chile, y yo me sorprendí (especialmente porque sabía de Valdivia pero no cual era la capital de Chile), para luego sorprenderlo yo con el mapa debajo del escritorio. Toda la clase se rio del niño y luego me celebraron mis cantos nepaleses (Estoy seca para cantar en nepalés). En mi clase les di un ejercicio en el cual yo les daba el título de la noticia y ellos tenían que escribir el resto (Primer párrafo, cuerpo y conclusión). El título era “Nepal es el nuevo campeón del mundial de fútbol 2011”. Me llamó la atención las cosas que escribieron los niños, en especial cómo veían la importancia del suceso para un país tan pequeño y pobre, y reconociendo que la gran parte del mundo no sabe nada de este país. Varios niños escribieron que el mundial era en Chile y uno en particular que el equipo nepalés había sido felicitado por la primer ministro de Chile, Natalia Larraín. (Ja,ja) Al final de la clase todos querían mi email, el que no se los di, por supuesto. Lo pasé bien en ese colegio.
Hablando de cosas chilenas, el otro día estaba en uno de los colegios en Jitpur, cuando conocí al vice rector, que había estado de viaje los meses anteriores. Cuando me pregunta por mi país, se sorprende y me contesta “Like Camila??”. Yo no sabía de qué me hablaba, cuando me pasó el diario que estaba sobre la mesa. Todo un reportaje a todo color sobre Camila Vallejos, el que obviamente no entendí. Los profesores me contaron de que hablaba, pero bastante resumido. Al día siguiente estuve conversando con una voluntaria nepalesa que trabaja en la oficina y me dijo que había leído el reportaje y que estaba impresionada con nuestra líder estudiantil. Me dijo que la admiraba muchísimo y que le gustaría hacer cosas como ella. Sin dar las pertinentes opiniones al respecto, podemos decir que Camila simplemente está cautivando incluso a jóvenes en países tan chiquititos y perdidos como este. (No opino sobre el conflicto porque ando media perdida en la actualidad nacional, trato de leer el diario pero las noticias dan por hecho que sabes lo que ha pasado en los días anteriores. De todas maneras, admiro la gente que lucha por sus ideales, más allá que si comparto las ideas o no).
Son las 10 y media de la noche en este rinconcito de mundo. Para los que siguen mis relatos, notarán que estoy trasnochando. Mañana voy a realizar una actividad con los niños para fomentar el respeto. Espero que me resulte.
Me estoy enamorando de este país. No me importa que sea cochino y ruidoso. Me encanta su gente, su lengua, sus paisajes maravillosos. Lo quiero como un segundo hogar. No quiero dejarlo y quisiera poder ayudar aún más a estos niños, muchas veces sin esperanza.
Lunes 05 de diciembre de 2011
Caminaba hoy hacia uno de los colegios y como la primera vez me cautivé con las cabritas que me encontraba al paso. A su vez, creo que los nepaleses siguen cautivándose conmigo, porque después de mi “Namaste” recibo una gran sonrisa de vuelta. Shyam me dijo que anda algo celoso, porque cuando va a trabajar solo todo el mundo le pregunta por mí. Dice que me esperan más a mí que a él, jaja. ¿Será porque dicen que parezco nepalesa? Todos los nepaleses opinan eso, pero los extranjeros no. Dicen que soy muy blanca para ser nepalesa, y los nepaleses responden que también hay gente blanca en Nepal. Como conclusión, yo les digo que muchos de ellos parecen chilenos también (Al menos los menos morenitos).
Bueno, les cuento que estaba la semana pasada enseñando Report Writing en uno de los colegios, cuando un grupo de niñas se me acerca y me dice “Tu eres profesora de teatro ¿Cierto?” A lo que luego de mi respuesta afirmativa agrega “¿Entonces por qué no nos estás haciendo clases de teatro? ¡Nosotros queremos actuar!” Con mi chochera, por supuesto, prometí organizar algo y hoy tuve mi primera clase con dos colegios: Tarkeswor y North Star.
Con Tarkeswor fue un poco complicado porque el único tiempo que tienen para trabajar es la hora de almuerzo y sólo tienen 30 minutos. Además, 20 niños actuando  en una sala minúscula no es posible. Tampoco podemos estar al aire libre porque el resto del colegio está en recreo. En fin, espero que mañana las cosas anden mejor.
Con North Star fue mucho más fácil porque ellos decidieron quedarse después del colegio así que les hice la clase entre 4:00 y 5;00 y al aire libre. A pesar de todos los copuchentos, el grupo de niños actores lo pasó muy bien y se rieron mucho. A la vuelta nos fuimos caminando todos juntos, les traté de enseñar “la Macarena” y les canté canciones nepalesas. Dicen que para cuando me vaya me quieren hacer una obra de teatro. (¡Tiernos!). Además, una de las niñas me contó que después de mi clase de Report Writing había quedado muy entusiasmada y se había puesto a escribir noticias. El problema es que le rompieron el trabajo y mañana me va a traer uno nuevo para que se lo corrija. El orgullo me está matando. Yo, la que me sentía tan inutil acá, al parecer estoy haciendo un buen trabajo y los niños me lo están haciendo ver. ¡Estoy tan feliz! Una lástima que sea casi al final.
Con respecto a mi aspecto turístico, les cuento que el otro día fui a tomar algo con mis amigos en Thamel y había una banda tocando. Les pregunté si podía cantar una canción con ellos y aceptaron. Después de cantar, me dijeron que fuera de nuevo, así que este viernes canto en Katmandú. Genial.
Ok. Entonces, antes de las buenas noches, les cuento cuales son mis futuros planes: El sábado 17 dejo Jitpur y duermo en Thamel. El domingo (Aquí se trabaja el domingo) tengo mi reunión final con VIN. El martes 20 tomo un bus a Lumbini, que es donde nació Buda, así que es un lugar lleno de monasterios y templos budistas. Ahí me reúno nuevamente con Alanah, que se va de Jitpur unos días antes que yo. El 22 cruzamos por tierra la frontera a la India (Si me aceptan la Visa, que aún no la tengo) y el 24, para navidad, nos reunimos con Felipe, mi amigo colombiano para pasar las fiestas  los tres juntos. Del resto no les puedo decir porque tan claro no está. Pero se viene bueno. Con Felipe estaremos cerca de un mes y Alanah un poquito más. Así que espero conocer alguien que me acompañe el último mes de viaje.
He ahí mis planes. Más copuchas de los últimos días pronto pronto.
8  de Diciembre de 2011, día de la Inmaculada Concepción, o día en que deberíamos estar armando pesebre (¿Estoy en lo correcto?)
Exacto. Si alguien pensó que me iba a a hacer budista o hinduísta en este viaje, se equivoca mucho. Al contrario, cada vez siento que me gusta mucho más mi catolicismo y me alegro de pensar que hoy en día forma parte de mi propia descición y no de la crianza (¿Me copian?)
Voy a tratar de ser bien breve, porque trasnocho otra ves (22:30 hrs) y mañana un taxi nos viene a buscar a las 6:00 porque tenemos un picnic (Del que sospecho que muy occidental no será). Lo del taxi es porque mañana se va Isabel y Alanah, yo y Paula (Una Argentina que está viviendo en la casa de Kristin) nos colamos a la venida  a buscar, para aprovechar el pique.
Sólo les contaré que ayer me fui a dormir con Alanah a un monasterio. Ahí convivimos (por un ratito no más) con los monjes, estuvimos en la Puja (Oración) y comimos una comida asquerosa (Viva el Dal Bat de Saila Dai!!). El monasterio quedaba a dos horas subiendo un cerro (nunca nos advirtieron eso) y pasamos la tarde con Johanne, que es una voluntaria de Singapur que está haciendo clases a los monjes. La pobre está tan sola allá que estaba muy feliz de que hubiéramos ido de visita. El monje director se muere de ganas de ir a Chile, dice que tiene una amiga allá, y me terminó dando hasta su Skype para contactarse conmigo.
Hoy abandonamos el monasterio tempranito y partimos cerro abajo a la embajada India para sacar nuestras visas, tarea realmente laterísima, porque teníamos que esperar muchas horas para lograr que nos atendieran. Lo bueno es que nos encontramos buena compañía para pasar la espera: dos compatriotas, que no había visto en cuatro meses (La única chilena que había visto fue el primer día en Katmandú).
Más tarde, después de que nos atendieran y nos citaran para la próxima semana, fuimos a comer algo a Thamel antes de volver a Jitpur. Mientras nos atendían, vimos desde la ventana como una policía mujer trataba de defenderse de un grupo de hombres. Me dio tanta rabia cómo los tipos no tomaban en cuenta de que ella era policía y le quitaron el palo con que ella trataba de pegarle al tipo mientras la agarraban. Nadie hizo nadie para defenderla. Algo que no me gusta para nada en este país es el machismo. Y no entiendo tambien cómo, siendo un país tan machista, ponen a una mujer sola a impartir la ley.
Eso es todo por hoy. Mañana, después del picnic (y después de cantar en el bar, espero) publicaré. Solo una cosa más: Josefa Larraín ¡¡¡¡MIERDA MIERDA!!!! ¡¡¡PUNTAJE NACIONAL!!! ¡¡¡TODAS MIS ENERGÍAS CONTIGO!!! ¡¡¡QUE LA VIRGEN, EL ESPÍRITU SANTO, SHIVA, PARVATI, GANESH Y BUDA TE ACOMPAÑEN!!!

Annette, Isabel, Nina, Alanah, yo


De carrete con los voluntarios: Annette, Will, Alanah, Tom, Tim, Isa, Nina

Desde el view tower

Con Isabel

Más de 30 niños en una sala minúscula

Clases de teatro en Jitpur
Monjes cocineros en el monasterio



miércoles, 30 de noviembre de 2011

Al fin, TIBET!! + Bonus track



14 de noviembre de 2011.
Queridísima Cati:
     Este capítulo es una carta pública para ti. Si bien tengo que reportearme con el resto del universo y no tengo tiempo para escribir dos veces, está publicación esta única y exclusivamente en tu nombre. Has tomado parte de cada segundo de este viaje y te juro que no he dejado de acordarme en ti. Espero que sientas las vibras que te envío  y que, a pesar de la distancia, te sientas parte de este viaje. Yo no estoy sola acá, este sueño era de las dos y aunque no estás físicamente, no quiero que sientas que este lugar es sólo para mí. Espero que cuando puedas presenciarlo de verdad (que sé que así será) también me tengas en mente, y así yo me pueda repetir el plato espiritualmente, tal como espero que lo estés haciendo tu ahora.
Voy  a tratar de anotar algunos detallitos aquí. Definitivamente no me acomoda el cuaderno y prefiero el computador, pero este par de días ha sido intenso y no quiero perderme detalles:
A ver...
Ayer domingo 13 de noviembre (Que me demoro un montón en acordarme de la fecha, ando perdidísima en el tiempo):
-Ayer pasamos en el bus todo el día (Alrededor de 11 horas) pero con un paisaje maravilloso.  Es increíble ver cómo cambia tanto el paisaje de Nepal al meterte en las montañas del Tíbet. Desaparece el ruido, y después de unas quebradas con cascadas majestuosas te metes en medio de un desierto que me podría recordar mucho al altiplano.
-La diferencia entre Nepal y China, cuando cruzas el puente que los divide, es asombroso. Lo único que marca que estás en Nepal es una banderita sobre una casa. Cuando te topas con el puente (No se pueden sacar fotos ahí) te encuentras con una construcción gigante con letras doradas que dice BIENVENIDO A CHINA, o algo por el estilo, en chino por supuesto, (Retrocedí un día en el tiempo para explicar el contraste) como queriendo mostrar su poderío. Luego, en el camino te encuentras con unas carreteras asombrosas, nada que ver con Nepal.
-Aquí fue la primera vez que vi verdaderos vestigios del pasado terremoto, en especial por las grietas en la carretera.
- Otra cosa que me llamó la atención es que todos los animales son muy peludos. Hasta los gatos y los perros son de pelo largo, e incluyo a las vacas y ovejas, que aquí son muy distintas. Además ¡Vi yaks! Muy bien decorados.
- Ayer vi el Everest desde el lado tibetano. Es maravilloso. Me acordé de todos muchísimo (Cuando digo todos es TODOS: Familia, amigos, alumnos, compañeros de trabajo, etc, etc, etc), en especial de Nicolás Miquel,  que me acuerdo que me dijo que uno de sus sueños era estar acá.
-  Las casas son preciosas. Blancas con las ventanas pintadas de colores y con vuelitos.  Está demás decir lo increíble de las banderitas de colores y la gente ¡¡Que raza más linda!! Con unos ojos preciosos y una mágica sonrisa, por lo general sin dientes. La pobreza aquí es enorme  y puedes ver cómo los niños están llenos de tierra.  Un par me rogó desesperado que les diera un chocolate (Siempre recomiendan no dar), pero los chantajeé por una foto. Me encanta la carita de malvados con que salen.
- Anoche llegamos a Sigatze. El hotel es más decente pero congeladísimo. Compartí la pieza con Teresa. Ella es genial, tiene más de 60 y se conserva increíble. Dice que “todavía está en el mercado”, es muy intensa y me río mucho con ella. Aquí va la enseñanza: Que al principio yo quería compartir con los jóvenes, pero terminé pasándolo increíble con ella.  A veces lo que uno cree que podría ser mejor, termina siendo bastante bueno de por sí.
Hoy en la mañana fuimos a un monasterio (Tahilompu) y ahí vimos unas construcciones maravillosas y antiquísimas. Había, entre un montón de templos, un buda gigante que me quitó el aliento. Lamentablemente no se podían sacar fotos, pero ¡Qué ganas de mostrarlo! En fin, me llama la atención cuando se critica a la Iglesia Católica por sus grandes monumentos y propiedades cuando aquí es mucho peor. Exceso de oro y exceso de gente pobrísima dando su poca plata. ¿Qué pasa con el verdadero fin de las religiones? ¿No consiste en la sencillez y el amor? ¿Qué tiene que ver el oro con los valores, el respeto y la paz?   Al final la religión se vuelve poder. No me gusta. Prefiero al monje sencillo que reza en silencio, o al sacerdote que ayuda a una comunidad con problemas sociales.
La tarde la tuvimos libre, algo no tan bueno para una ciudad que, para buscarle una comparación, podría ser la versión china de Calama. Una lata. Por suerte, con Teresa nos las ingeniamos para que pareciera una aventura. Después de caminar por el mercado (Una feria común y corriente) me compi una pizza de carne de Yak exquisita, y como se nos acabaron los panoramas salimos  a caminar a ver si encontrábamos algo interesante. En fin, nos encontramos con otro templo muy bonito y éramos sólo las dos ahí. Cuando en la noche le conté al guía, me miró con cara fea, pero no me quiso decir por qué. Aquí los guías tienen prohibido hablar de política, así es que no pude averiguar la relación de ese templo con los chinos. Definitivamente me voy a leer un libro después de este viaje al Tíbet para saber la verdad.
Después de estar solas en ese lindo monasterio con unas pinturas preciosas, quisimos buscar un lugar donde tomar un té y escribir esto. Lo divertido fue que nos metimos a un lugar pensando que era un café y resulta que era una casa donde había un grupo de mujeres tibetanas. Les preguntamos con señas si tenían té y nos dijeron que sí, así es que nos sentamos a tomar el té con ellas, que no hablaban ni jota de inglés y nosotras menos de tibetano o chino (Hablan ambos idiomas). Con gestos locos nos pusimos a tratar de conversar y quedamos íntimas amigas con las tibetanas.  Hasta nos sacamos una foto y ellas se mataban de la risa. Eso te hace ver que a pesar de las diferencias culturales había una gran cosa que nos unía: Somos mujeres.
Eso es todo por hoy.



17 de noviembre de 2011- Lhasa,  capital del Tibet.
¡Tashidele! (Saludo tibetano)
Ahora me estoy tomando un té de jazmín en este hotel que es precioso. Resulta que fue una antigua casa tibetana que creo que hospedaba a monjes, no estoy segura (Voy a tener que estudiar más sobre el Tíbet más tarde, porque no retengo toda la información). La decoración es maravillosa y lo mejor es que tenemos frazada eléctrica. Lo de la felicitad por la frazada eléctrica es porque  los días pasados los pasé muy mal por el frío, pero voy a tratar de ir en orden, así no te enredas con la info.
El día martes nos fuimos a Gyantse. Gyantse es otra ciudad en el Tibet, algo intoxicada por la cultura China, pero con un precioso palacio. Los templos son bastantes similares entre ellos, pero no te cansas de sorprenderte con todas las reliquias que tienen. Es encantador y triste a la vez, porque vez a toda la gente pobre dando su poca plata a los templos. De todas maneras, las estatuas son increíbles. En ese templo decidí pagar y sacar algunas fotos al interior, para que se hagan una idea (Tremendo negocio el de sacar fotos, por cada pieza que entras tienes que pagar si quieres utilizar tu cámara). Es divertido ver como la gente te mira como si fueras algo nunca antes visto, a los tibetanos les encanta mi aro nepalés y  unos monjes estuvieron agarrándome las orejas y analizando unos aros de madera que llevaba ese día.
Junto al templo había una stupa en la que habían 77 capillas, cada una con distintas imágenes. También saqué fotos ahí.  Como teníamos la tarde libre para recorrer,  no me di cuenta que el grupo había desaparecido en la entretención de mirar el templo (Cada uno se tomó su tiempo) Así que decidí irme solita al hotel, caminando por el barrio auténtico tibetano (Repito: especialmente en las ciudades todo es una mezcla de tibetano antiguo con la modernidad china). El barrio es precioso, lleno de casitas blancas y vaquitas peludas (Todo ser viviente es peludo acá). Si pudiera me llevaría una de esas vaquitas a mi casa, jaja.  Un tibetano me vio y me quiso invitar a su casa. A pesar de que estoy segura de que no tenía malas intenciones, preferí decir que no. Así que por prudente me perdí conocer una casa típica tibetana.
La noche fue espantosa. Aún no sé qué fue lo que realmente me pasó. A las dos de la mañana empecé a sentir frío y calor al mismo tiempo, un dolor fuerte al estómago y a los músculos. De pronto me puse a tiritar muy fuerte. A duras penas pude despertar a Teresa y ella me cuidó como si fuera mi mamá. Así como llegó, se me pasó y me pude quedar dormida.  El terror de que me pasara algo grave no me lo quitó nadie, eso sí. Imagínate que me diera un ataque de algo raro en medio del Himalaya.
Al otro día anduve algo mejor, a pesar de que aún sentía el dolor de estómago y a los músculos. Me moría del sueño, pero no podía perderme la espectacular vista desde el bus. Ese día era el viaje hacia Lhasa, la capital del Tíbet.  Preciosos lagos en medio de las espectaculares montañas que me hacían recordar un poco al altiplano chileno (Después alguien me contó que “Siete años en el Tíbet” había sido grabada en parte en Chile, no tenía idea). Hablando de Chile, yo creo que la mitad de la gente que viaja conmigo ha estado en nuestro país, y unos cuantos en Puerto Varas. Genial.
Si antes me estaba tomando el té de jazmín en el pasillo del hotel con vista a las casitas tibetanas, me bajó el frío supremo y me tuve que cambiar de sitio. Ahora escribo en el baño de mi pieza, que tiene unas luces que lo calientan. (¡Top!)
Al acercarnos a Lhasa el paisaje comienza a cambiar drásticamente. No por la naturaleza, sino por los chinos. Entre las espectaculares montañas, aparece de la nada una carretera 10 veces mejor que la costanera norte (Lo siento, es mi único referente). Pareciera que han invertido un montón de plata en mostrar su poderío sobre esta cultura. Cuando miras esto te queda más que claro: El Tíbet es chino. Ya no va a ser libre. Y no sé tampoco que quieren los tibetanos hoy. Habrá que  estudiarlo más tarde. Aquí estamos obligados a la ignorancia, no podemos tener libros y no podemos preguntar nada político al guía.
Lhasa tiene 2 millones y medio de habitantes, para que se imaginen lo grande que es. Se nota que es una ciudad muy nueva  (Excepto por el barrio tibetano, que es antiquísimo). Llena de carteles chinos, luces y construcciones gigantescas. Yo nunca había visto en mi vida una ciudad tan moderna, y a la vez, una ciudad tan antigua. Nos vinimos a alojar en el barrio tibetano que te quita el aliento. Llena de calles en las que te puedes perder fácilmente y llena de tibetanos que oran frente a una stupa que queda cerca de nosotros.  La stupa es un problema, porque hay que caminar en sentido del reloj al rededor de esta y si quieres ir hacia el otro lado tienen que dar toda la vuelta al barrio.
Ahora me tengo que ir a comer!!! Sigo contando más adelante!

Domingo, 20 de noviembre de 2011. 6:56 AM. Jitpurphedi, Nepal.
Así es, volví y con el cambio de hora me desperté bien tempranito (Ahora en Lhasa son las 9:12 de la mañana). Como está bien helado (No tanto como en el Tíbet, eso sí) Decidí, después de salir al baño (Es una lata eso, cuando tienes frío y te mojas inevitablemente las patas yendo allá)*. Me volví a meter a la cama, me comí una especie de Super 8 chino y me puse a escribir. Hoy voy a la oficina de VIN, y quisiera ver si puedo publicar, pero para eso tengo que contar todo el viaje al Tíbet y me queda muchísimo trabajo. (Aparte de terminar lo de los días en Lhasa, tengo que traspasar lo de los primeros días, que lo escribí en un cuaderno).
Entonces me pongo las pilas nuevamente: Quedé en la llegada a Lhasa. Esta ciudad fue una seguidilla de visitas a templos y no mucho más. Obviamente tiene un atractivo especial porque es la capital del Tíbet. A estas alturas ya nos estábamos aburriendo un poco de los monasterios, que a pesar de que son muy bonitos, se vuelven más de lo mismo. Además, creo que lo repito, es terrible ver  gente tan pobre dando lo poco que tienen a estos grandes monasterios y ver a los monjes recolectando el dinero en grandes bolsas. Para remate, tienen que lidiar con un grupo de turistas que tienen la preferencia al pasar y mientras unos rezan, los otros quieren sacar fotos.
Del único lugar que les hablaré (visité 4 distintos lugares en Lhasa) Es del Potala, que es el palacio donde vivía el Dalai Lama (Para los que no saben, después de la ocupación china tuvo que irse fuera del Tíbet y ahora vive en India). El palacio es increíble, monstruoso y majestuoso, y ni toda la parafernalia puesta al rededor por los chinos le resta brillo. Me emocionó hasta los huesos el verlo, y me acordé, una vez más, de ti Cati. “Lo logré”, pensaba mientras contemplaba esa mole de cientos de años.  Antes de visitarla oficialmente con el grupo, fui en la noche con 3 amigas del viaje a sacar unas fotos a la fachada del edificio. Simplemente impactante. Lo también impactante, pero triste, era escuchar la música china de fondo, coordinada con unos juegos de agua en la plaza frontal al palacio, como queriendo decir “Viva China, salvadora del Tíbet”.   
Al día siguiente lo visitamos oficialmente. Hoy es sólo un museo que tienes que visitar rápidamente en una hora. En todo caso, increíble ver las habitaciones donde estuvieron los Dalai Lamas.
Se le acaba la batería al computador y hay corte de luz (Nada raro en este país). Espero terminar de escribir mañana. Tengo que ir a renovar mi visa, que se acaba el 27 y no quiero ser una ilegal en ese país :)
*Por favor comparen mi baño nepalés, en el que me tengo que mojar para entrar, con el baño de Lhasa, que tenía unas super luces que lo calentaban. :S
Miércoles 23 de noviembre de 2011
He decidido terminar abruptamente con mi descripción del viaje al Tíbet. Esto es debido a que, debido al tiempo que ha pasado y luego de un exhaustivo análisis, creo que no queda mucho más que contar. Por lo general las primeras impresiones son las que valen, y no los finales de viaje. Mi conclusión es que el Tíbet es un lugar maravilloso, con una naturaleza impactante y con una cultura totalmente distinta a la nuestra. La cultura China es totalmente distinta a la tibetana y sus aires de  imperio  me desesperan (Esto lo digo sólo por lo visto, no tengo un conocimiento profundo de la política). Hubiese querido ir sin tour, pero China te obliga. Las reliquias son increíbles, pero después del tercer templo ya te vas aburriendo un poco. De todas maneras hice muy buenos amigos.
De lo que no me puedo olvidar de mencionar es el viaje en avión de vuelta a Katmandú. En el viaje me tocó ver los Himalayas desde el aire y la majestuosidad del Everest. Es una imagen que  no podré olvidar en mi vida. Me hace recordar una vez más en esa fuerza maravillosa llamada Dios (O también “amor”). Dios existe, definitivamente.
Al volver a Katmandú, el resto del grupo en el que iba empezó a comentar que ya se les había olvidado lo sucia y fea de esta ciudad. A mí me pareció que estaba volviendo a mi hogar. En el último tiempo este país se me ha vuelto propio y así lo hace ver mi familia nepalesa, que me recibieron con mucha alegría. El día anterior había sido el cumpleaños de Deepak, y todos comentaron que había hecho falta mi baile, jaja.
Todos han empezado a comentar sobre mi partida, como si no me quedara un mes. Me está dando la sensación que se va a volver dolorosa. Saila Dai no me deja de repetir que soy su hermana, que no me vaya, que va a llorar mucho. Hoy me dijo que yo SOY nepalesa. Yo siento lo mismo por ellos, pero me da un poco de vergüenza porque el favoritismo del resto de las voluntarias es notorio. Aún no sé qué es lo tan especial que tengo que me quieren tanto. Tal vez he pasado mucho tiempo con ellos.
(Viernes 25) En cuanto al voluntariado, ya retomé las actividades. Estoy enseñando a los niños de los cursos más grandes (clases 6-10) sobre cómo escribir una noticia. Con los colegios particulares es más fácil porque saben inglés y me entienden lo que trato de explicar, a pesar de lo que les cuesta redactar en inglés (Cuando hablo de colegio particular debo recalcar que continúan siendo colegios pobres, sólo que los papás invierten algo de plata en un colegio más “decente”). Mi problema va con los municipales, que no hablan ni jota de inglés y los profesores no son muy colaboradores (Estoy trabajando sin Shyam, por lo tanto no tengo traductor oficial). Ayer me tocó ir a uno de los colegios privados y me tocó llevar a Beth, que no vive en mi casa pero va a trabajar conmigo en los Children´s clubs. Como no estaba Shyam, me tocó introducirla a los profesores y a los niños. Muy amorosa la chiquilla.
La otra cosa cómica fue que cuando la clase terminó se me acercó un grupo de niñas que me preguntó si de verdad yo era profesora de teatro. Les dije que sí. Me pidieron que por favor les hiciera alguna actividad, que ellas se morían de ganas de actuar. Así que les hice una de las actividades que solía hacer con mis talleres en Puerto Varas. Estaban feliz preparando su mini-obra cuando les tocó el timbre para volver a la clase. Así que les prometí que iba volver con más actividades. Hablé con Shyam en la tarde y me dijo que le parecía muy bien.
Ayer fue el cumpleaños de Sanguita. Bailamos, comimos, celebramos y llegó mucha gente. También vino Deepak (Que vive en el colegio). Se llenó de voluntarias (En la casa somos 5: Alanah, Isabel, Nina, Annette- de Suiza también- , y yo), además de Sigrid, que vive en la casa donde estaba Kristin, y Beth, que vive en la casa de Shyam y Jyotti. Bastante entretenido.
Hace un par de días tuvimos una comida suiza (¡No Dal Bat!) gracias a las dotes culinarias de Nina y Anette. Estuvieron toda la tarde cocinando y todos observándolas. No sé cómo se escribe, pero era una especie de macarroni con queso y son una salsa de manzana. Super rico. La otra semana Alanah e Isabel harán algo típico de Norteamérica (Repito información: Alanah es de Canadá e Isabel de Estados Unidos). No tengo idea que haré yo cuando me toque el turno. Creo que me simplificaré la vida y haré sopaipillas con pebre, que es bien parecido al roti nepalés y al pickle que hacen para todas las comidas. También pensaba en hacer manjar casero ¿Qué les parece? Hablando de comida,  hoy tenemos viernes en Thamel, y vamos a celebrar Thanks Giving´s day con los voluntarios. Chori.
Me voy a tomar mi té con leche de la mañana. Estoy muerta de hambre y me queda una hora y media para el Dalbat (Tipín 9:30 desayunamos).
Por favor, no me pelen por mi subida de peso. No es mi culpa, es la comida nepalesa que no puedo evitar y que, además, es deliciosa.
Buenos días. Cambio y fuera.
 Domingo 27 de noviembre de 2011
Mientras Alanah e Isabel cocinan en medio de la oscuridad (Nuevamente hay corte de luz), voy a escribir sobre un hecho en especial que me marcó hoy.
Resulta que me tocó ir a hacer clases a uno de los colegios públicos (Un 7° básico) y había un grupo de niños bastante desordenado (Como suele ocurrir en todos los colegios del mundo, al parecer). El tema fue que al terminar la clase los niños salieron y quedó en la sala una niña que lloraba. Le pregunté que le pasaba y me mostró el labio que le sangraba y me dijo, medio inglés- medio nepalés, que un niño le había pegado. Como yo no hablo nepalés (Algo hablo, pero es poco) no se me ocurrió mejor solución que comentárselo a otros profesores (Espero, queridos colegas, que me digan que la decisión tomada fue la correcta). El problema ocurrió cuando llamaron al niño y luego de hablar con él, tomaron una varilla y le pegaron en los brazos y las piernas. Yo tuve que presenciar todo, sin poder evitarlo. Aquí el que un profesor golpee es respetable, e incluso los papás lo agradecen. Yo, con mi mentalidad occidental, pienso que es horrible y me siento muy culpable. Estas son las cosas difíciles de lidiar con una cultura distinta a la nuestra.


viernes, 25 de noviembre de 2011

LO SIENTO!!!


Debo hacer un mea culpa. Para que vean que me preocupo de mantenerlos al tanto. Resulta que pensaba publicar hoy, pero tenía que traspasar unas cosas de mi cuaderno y ¡se me quedó en la aldea! Por lo tanto la historia del Tíbet queda media cortada y no puedo publicar.
Como premio de consuelo, los dejo con algunas fotos del viaje.
¡¡¡¡lo siento otra vez!!!!

EVEREST