Aprovecho de escribir un poco más porque los colegios estaban cerrados hoy y me tocó venir a la oficina de VIN, en Katmandú. Lo fome es que no puedo hablar con nadie en Chile porque deben estar todos durmiendo, o carreteando.
¡Tengo que organizar un festival de teatro flash! Fecha de muestra de las obras: 23 de septiembre, o sea, en menos de dos semanas ¡una locura! y participan 5 colegios ¡stress! Lo bueno es que es de creación colectiva y son los mismos niños quienes van a tener que crear sus propias obras. Yo sólo tengo que ir chequeando. Un día camino a chequear dos colegios del distrito y al otro día camino a otros dos colegios en otro sector... y así me la paso caminando más que trabajando ¡Y se mueren los caminos! Para llegar a algunos colegios tienes que cruzar un bosque. Definitivamente los colegios públicos chilenos son de oro comparados a las escuelas nepalesas. Con decirles que tienen 1 letrina por colegio, y no les ponen ni jabón para lavarse las manos.
Hoy ando un poquito triste porque se va mi compañera de pieza Audrey. Ella ha sido increíble con todos y en una semana nos encariñamos mucho con nuestra “Didi” (Hermana mayor, en nepalés). Al mismo tiempo estoy contenta porque gané una amiga en los Estados Unidos.
Ayer estuve en Katmandú con Audrey, Kristin, Marie y Solfrid y nos dedicamos a comer comida occidental (jaja) y a regatear para comprar cosas (es la ley de Nepal). Thamel es definitivamente entretenido, por más turístico que sea. Mientras Solfrid y Audrey volvían a Jitpur, Kistin, Marie y yo fuimos a conocer el Garden of dreams, un jardín precioso y muy europeo construído en los años 20... cero nepalés. Ahí nos sacamos unas cuantas fotos chistosas, descansamos y después de volver a comer regresamos a la casa de Saila Dai. En la noche, como era la despedida de Audrey toda la familia se reunió, tocaron tambores y cantaron y bailaron al nepali style (incluídas voluntarias). ¡Tengo que grabar eso para mostrárselos! La primera vez que los ví cantar y bailar, me dieron ganar de llorar. Ahora estoy tratando de cantar y bailar también (Mi latinamerican style me saca del apuro con el baile, jaja).
Ya, debo volver a trabajar.
¡Ah, se me olvidaba! ¡Fui asaltada! ¡Si! ¡Por un mono! No es broma, fue terrible y chistoso a la vez. Iba caminando después de comprarme unas galletas en la aldea. Iba feliz con mis galletitas cuando de la nada se me acerca una cosa rara y peluda. Al principio pensé que era un perro muy feo, cuando veo un mono a mis pies y estirándome los brazos, pidiéndome las galletas. Yo no supe como reaccionar, y le gritaba “Shu Shu”, pero no se iba. Para evitar el ataque, le lanzé una galleta y salí casi corriendo. Llegué a la casa tiritando del susto pero con ataque de risa. Así fue como tuve mi primer encuentro con un mono fuera del zoológico. :P
Ahora si me voy.
Un abrazo
| Kristin, Audrey, Marie, yo, Solfrid |
Natalia.