"There was a boy
A very strange enchanted boy
They say he wandered very far, very far
Over land and sea
A little shy and sad of eye
But very wise was he.
And then one day
A magic day he passed my way
And while we spoke of many things
Fools and kings
This he said to me …
The greatest thing
You will ever learn
Is just to love
And be loved in return."
A very strange enchanted boy
They say he wandered very far, very far
Over land and sea
A little shy and sad of eye
But very wise was he.
And then one day
A magic day he passed my way
And while we spoke of many things
Fools and kings
This he said to me …
The greatest thing
You will ever learn
Is just to love
And be loved in return."
(Nature boy, canción. Hay muchas versiones, pero mi favorita es la de Ella Fitzgerald)
Cuando conocí a Emilie, la francesa, recuerdo que ella estaba muy feliz porque íbamos a las montañas, ya que sentía que formaba parte de ellas. Yo me puse a pensar si pertenecía a algo, porque nunca había hecho distinción entre las montañas y la playa, o los campos. Todo me gustaba por igual. Al día siguiente, en la tarde, se puso a llover sobre los campos de té en Munnar. Ahí descubrí que yo sí pertenecía a algo. Salí al camino mientras sentía las gotitas de agua sobre mi cabeza y la ligera brisa fresca en mi cara. "Yo pertenezco a la lluvia", pensé. Y si bien los amigos que conocí en mi viaje me miraban con cara de asco cuando yo decía que donde vivía llovía mucho, la verdad es que creo que este lugar me parece maravilloso, y toda su belleza se debe a los largos meses de lluvia. Si bien uno a veces se aburre del agua en la región de los Lagos, siento que la lluvia forma parte de mi identidad y, tal vez, de mi personalidad.
Estoy en Chile, y feliz. Si bien mi viaje fue increíblemente maravilloso, lleno de aventuras y de momentos inolvidables, mi cansancio de las últimas semanas permitió que ahora esté disfrutando al máximo mi casa y mi familia. Me parecen un lujo el agua potable, la comida casera, la cama blanda y la ropa limpia. El regaloneo de mi mamá también me parece un lujo, especialmente porque me traje de souvenir desde India un bicho en la guata y no me sentía muy bien. También me parecen un lujo el cariño de familiares y amigos. Debo decir, de las primeras cosas que recojo al volver de este viaje, que soy una persona millonaria. No de bienes materiales precisamente, sino de amor, de salud y de comodidad. Estos son mis millones. No las otras cosas innecesarias. Y hoy puedo decir que soy una persona feliz.
Atrás dejé una cultura totalmente distinta a la que me supe adaptar, no sé cómo, y hay que saber entender que todos somos distintos. Aceptar la diversidad no se trata sólo de apoyar la homosexualidad o no (Como se suele mostrar últimamente) . Es mucho más que eso. Es saber que hay alguien que creció sin necesitar el papel higénico para ir al baño y que cree que el bigote es sexy. Es alguien que se crió para que sus papás le buscaran un marido y le parece que es lo correcto. Es alguien que ha vivido toda su vida en la calle y no sabe hacer otra cosa. Diversidad es alguien que come con la mano y para ellos Diversidad es alguien que come con cuchara. Diversidad es quien no te toca para saludarte, pero que junta sus manos y te dice "namaste" para bendecirte. Diversidad es quien nunca dice gracias, porque los demás ya saben que es agradecido. Aceptar la diversidad significa entender que ciertas cosas que no nos parecen bien, quisás son buenas para otros.
Así como debemos aceptar la diversidad, también creo que hay cosas que no debemos aceptar, y por lo tanto, no debemos pasar por alto. El dolor, la miseria y la soledad están en todos lados, y es mucho más fácil no verlas y disfrutar de nuestra burbuja. No creo que para tomar conciencia se deban dejar las cosas buenas que tenemos. Yo no pretendo ahora andar a pata pelada predicando y viviendo en la calle. Pero es fundamental compartir la vida con los demás. Creo que si en esta vida algunos tienen más que otros, es para que esos que tienen más compartan con los que tienen menos.
Yo quiero hacer algo ¿Alguien se quiere unir? ¿A alguien se le ocurre alguna idea para compartir?
Exigimos a nuestro gobierno muchas cosas, y está bien, es su deber, pero ¿No es también nuestro deber? Es muy fácil sacar las monedas del vuelto y darlas, pero cuántas veces damos nuestro tiempo al que no tiene? Perdón si generalizo, a lo que voy, y los que sí lo hacen lo pueden corroborar, es que una de las cosas que he aprendido en este viaje es que a veces la gente quiere algo más que dinero. Quieren ser escuchados, quieren un minuto para reírse, o quieren un abrazo. Jyotti quería casarse conmigo, y no porque fuera homosexual. Ella se sentía así porque yo era la única que la había escuchado, y escuchar no requiere de mucho esfuerzo. Lo lindo es que no es necesario ir a Nepal para hacer ese tipo de cosas (aunque recomiendo el viaje, por lo cultural y turístico, claro). Se puede hacer en todos lados, incluso con los que están al lado de nosotros.
Las cosas serían más fáciles si el mundo se dejara de egoísmos y compartiera más...
Así termina este blog, el que me mantuvo bastante ocupada por seis meses. Quisiera agradecer a quienes me apoyaron siempre, en especial mi familia, y a los personajes de mi historia, que son todos de carne y hueso y cada uno personas especiales. Gracias por hacer de esta experiencia las más maravillosa de las experiencias. Y gracias a ti, super lector, por motivarme a seguir contando mis locas historias.

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