domingo, 8 de enero de 2012

RAJASTÁN


Por problemas de conexión no puedo subir fotos, pero espero hacerlo pronto.
2 de enero en Udaipur, India; 1 de Enero en Chilito.
¡¡¡Feliz año nuevo!!! Aquí reporto desde una nueva localidad en este increíble pero loco país llamado India.  A pesar de que ha pasado una semana, nos hemos movido tan rápido que no existen muchas descripciones profundas con respecto a las localidades recorridas. Lo que sí puedo contarles es que definitivamente el estado de Rajasthan me ha encantado. El desierto magnífico y la experiencia única.
El día que dejamos Agra tuvimos que tomar un tren en el que nos tuvimos que ir sentadas (Viajábamos en la noche), pero como andaba con mi saco de dormir me acurruqué en un rinconcito y pude dormir unas horas. Lo latero de estos viajes es que tienes un montón de indios que te miran como si fueras un extraterrestre. Al principio igual me subían el autoestima. Ahora sé que lo hacen con TODAS las extranjeras. Si alguna mujer me está leyendo y quiere viajar sola, no se preocupe, sólo miran. De todas maneras, ya se se nos acabó nuestro viaje femenino, porque en Pushkar nos juntamos con nuestro amigo colombiano, Felipe, y su amigo Omar, de Holanda. Si algún indio se pone cargante, podemos decir que andamos con nuestros maridos, y listo.
Pushkar es muy lindo y totalmente turístico. Es un pueblo dedicado al dios Krishna y está junto a un lago. Debido a su religiosidad, no puedes comer carnes, ni huevo ni alcohol en la aldea, pero al final todos, a escondidas, lo hacen. La gente jura que me voy a volver super espirituada después de  este viaje, pero la verdad es que por estas razones es que su espiritualidad no me convence. Al final en todos lados es lo mismo: un gran número de personas pertenece a una religión por costumbre o por cultura. Por lo mismo, me encanta ser católica porque, a pesar de haber sido criada así, hoy soy yo la que he decidido seguir esa fe por mis propias convicciones. De la misma manera, apoyo a quienes no se han dejado llevar por la mayoría, y a quienes buscan ser mejores personas siguiendo distintas religiones también.
Pushkar es super turístico y definitivamente te dan ganas de comprártelo todo. (Es además, muy barato), pero mi mochila estaba repletísima y no compré casi nada. Pushkar fue más que nada para recuperar energías y seguir a la siguiente localidad, Jaisalmer.
Pero antes debo comentar sobre el bus. Nos fuimos esta vez sentados, pero con asientos reclinables. El problema fue cuando el bus se empezó a llenar, y a llenar y a llenar. Al parecer el conductor saca unos pesitos de más metiendo gente extra. El tema era que la gente estaba en cualquier lado, incluso durmiendo en el pasillo, con guaguas y todo. Esa noche no pude dormir, fue espantoso. Lo recomendable es tener unos buenos audífonos para escuchar música todo el viaje.
Jaisalmer es maravilloso. Es llamada la ciudad dorada. Dormimos en una guest house que quedaba en el mismísimo fuerte construido en un cerro alrededor del año 1100 DC y nos entretuvimos descansando en uno de los múltiples restaurantes ubicados en los techos y con vista a toda la antigua construcción. Jaisalmer es conocido también por sus paseos en camello. Por suerte, el encargado de la guest house resultó ser muy confiable (Estábamos prevenidos de que nos podían estafar) y nos organizó un paseo en camello por una zona no turística.
Al otro día partimos a nuestro tour en camello nosotros cuatro más dos israelitas, una australiana y un alemán que resultaron ser muy simpáticos. Nos llevamos primero en jeep a una aldea que parecía detenida en el tiempo, con las mujeres cargando agua en la cabeza, con casas de barro y niños pidiendo rupias (Y me impresiono como si no hubiera vivido 4 meses en una aldea en Nepal). Como ya me estoy cansando de la gente pidiendo plata, evito el sacar fotos, o trato de que sean bien discretas. Luego nos dijeron que nuestros camellos estaban listos y nos subimos a los extraños animales, que a mi parecer los sacaron de la prehistoria. A mí me tocó el más grande de todos y se llamaba Babaloo. A la primera media hora es paseo fue espectacular, pero después te empiezan a doler las piernas de estar en la misma posición y el bamboleo del camello es como para marearse un poco. Así, a par de horas nos detuvimos a almorzar, y la gente que nos llevaba con cocino un rico... DAL BAT ¡¡Como si quisiera seguir comiendo arroz!! De todas maneras estaba delicioso.
Después de la siestita, partimos de nuevo y llegamos a una zona con dunas, como los desiertos de las películas y nos detuvimos para acampar ahí. Nos entretuvimos un buen rato sacando fotos y contemplando la puesta de sol, para más tarde disfrutar de otra comida, cantar canciones de cada país junto a la fogata y dormirnos mirando a las estrellas (Sólo con unas frazadas, ¡brrr!). Al otro día los camellos nos llevaron de vuelta al jeep y nosotros más felices que... que cara de camello (si miras bien, pareciera que estuvieran siempre sonriendo).
Ese mismo día tomamos un bus a Udaipur. La verdad es que, al menos Alanah y yo, estamos super cansadas de viajar, y ya queremos llegar a Goa para descansar. Ese viaje fue esta vez no sentados, sino en “sleeper” que es literalmente una pieza en el bus. Todo parecía indicar que el viaje se venía bueno, pero los saltitos del bus de nuevo no nos dejaron dormir (Además de las ganas de ir al baño, cuando en el bus no hay). Lo peor de todo era que llegábamos a Udaipur el 31 de diciembre, con la idea de ver el amanecer bailando sin parar, por lo tanto tendríamos que dormir durante el día.
No nos dedicamos a recorrer mucho Udaipur. La verdad que desde nuestro hotel teníamos toda la vista necesaria: un increíble palacio junto al lago y preciosas construcciones antiguas. La víspera de año nuevo nos fuimos a un restaurant que por $3500 pesos chilenos tenías buffet y pista de baile. La comida estuvo bien, ¡pero la música fue sólo india! Debo decir que me gusta bollywood, pero esto fue un exceso (Tommy rey, ¡te eché de menos!). Nos fuimos de esa fiesta buscando algo más occidental, pero la ciudad estaba muerta. La gente ya se había ido a acostar o había un par de restaurantes con el mismo estilo del nuestro. Al final, a las 11:00 de la noche, decidimos volver con la cola entre las piernas a a nuestra fiesta india y bailar al estilo de este país.
Llegaron las 12, y con ello los abrazos y buenos deseos. Junto con esto, un show de fuegos artificiales en junto a esta ciudad maravillosa; y junto con esto, 15 minutos después, el corte de la música y la despedida... ¿QUEEE?? ¿Y EL BAILAR HASTA EL AMANECER?? No en India mis amigos. La ley dice que la música se corta a las 12:00 y parece que hoy habían tenido “yapa” de 15 minutos. A la hora nos estaban echando y estábamos listos en la cama a las 1:30 AM. Este primero de enero ha sido el más normal día, dentro de mis primeros de eneros, de seguro.
Junto con el año nuevo, fue el cumpleaños de Alanah y se lo celebramos comiendo en un restaurante topísimo junto al lago y con vista a un hotel-palacio-isla, que fue usado para una película de James Bond. Por la misma razón, todas las noches en esta ciudad ponen la misma película una y otra vez para los turistas, así que nos entretuvimos viéndola en la noche (“Octopussy”).
Hoy nos vamos a Mumbai, o Bombay, para tratar de alcanzar la fama flash en Bollywood y en un par de días seguimos al sur para encontrarnos con las paradisiacas playas de Goa.
¡Hasta un nuevo reporte! 


Pushkar

Sr. Rajastanico

Felipe, Alanah, Yo, Omar

Jaisalmer

Mi camello Babaloo!!


Alanah en Udaipur

domingo, 25 de diciembre de 2011

VARANASI Y AGRA





Domingo 25 de diciembre de 2011. Agra, India.
Varanasi, desde el Ganges

¡¡¡Feliz navidad a todos!!! Les deseo yo, mientras escribo y contemplo a la vez la majestuosidad del símbolo de India: El Taj Mahal. La blanca maravilla me acompaña mientras me tomo un té con leche (una adicción generada en Nepal) y mi amiga Alanah lee un libro junto a mí.
Los dejé en el capítulo pasado con que nos habían engañado en Varanasi. Lo bueno de descubrir el engaño fue que pudimos disfrutar como realmente correspondía la ciudad. He recibido muchos comentarios de gente que ama Varanasi y gente que le carga, y puedo decir que entiendo ambas partes, pero no tienes derecho a decir que no te gusta sin antes haber tomado un botecito en el río Ganjes, especialmente en el atardecer. Desde el río puedes ver cómo se pone el sol detrás de esas construcciones antiquísimas, y la vida de la gente ahí. Vimos como la gente lleva a los muertos a la orilla y los sumergen en el agua, para luego cremarlos en la orilla y lanzar sus cenizas a las aguas. (Mientras escribo empiezan a cantar- o mejor dicho, a rezar- las mezquitas que se encuentran cerca nuestro, una experiencia totalmente “Agra-ica”, si consideras de background el Taj Mahal y los techos de las casas llenos de monos, ardillas y uno que otro loro). Cuando avanzas con el botecito, ves a la gente que antes quemó a sus muertos, cómo se meten al río para purificarse (¡Si nos metemos nosotros nos morimos al instante! ¡Imagínense la cochinada!).  En fin, Varanassi es totalmente místico y especial, a pesar de la locura india, las vacas, los rickshaws, los tuk-tuks, la gente tratando de sacarte plata, las bocinas, la suciedad; pero llena de colores.
Como no encontramos tren para el día siguiente, nos quedamos un día más en Varanasi, y el día que tomábamos el tren nos fuimos de paseo a Sarnath, que queda a unos pocos kilómetros y es el lugar donde Buda se iluminó y empezó a predicar. Nos dijeron que podíamos tomar un rickshaw para ir ahí (Para el que no sabe, el rickshaw es una especie de taxi, donde el tipo pedalea y tu vas en el carrito trasero), pero no es recomendable, casi matamos al pobre viejito. Al menos espero que se haya ido contento con sus luquitas. En Sarnath estuvimos metidas en medio de unas ruinas antiquísimas, y estuvimos frente a la estupa donde Buda dio su primer sermón. ¿Creen que con este panorama yo también me iluminé? Al contrario, me entretuve muchísimo más mirando jugar a las ardillas, animalillo que no había visto en mi vida. Alanah se mataba de la risa conmigo, porque ella las ve todo el tiempo en Canadá.  Después de las ruinas, dimos una vueltita por la ciudad que está llena de homenajes a Buda, especialmente un buda gigante que fue contruído hace poquito, pero de todas maneras, impactante.
Así ese día llegamos a la estación de trenes y nos encontramos con otros turistas que nos contaron que debido a la neblina sus trenes se habían atrasado, algunos, más de veinticuatro horas. Por suerte el nuestro salió a la hora señalada y no tuvimos problema para tomarlo. En India existen muchas categorías para viajar en tren y pagamos por viajar en cama, pero la cama más barata. Así convivimos con cientros de ronquidos, llantos de guaguas y olores varios, entre el frío de la noche.
Pero íbamos contentas porque habíamos tomado el tren a la hora. Nos importaba mucho eso porque sólo teníamos el jueves para visitar el Taj Mahal (El viernes está cerrado y después teníamos que ir a Pushkar). “Despertamos” (Entre comillas porque no dormimos casi nada) a las 7:30 AM y nos preparamos para bajarnos en la próxima estación. Pero la próxima estación no era Agra. Y la siguiente tampoco. Alguien nos dijo que debido a la neblina el tren se había atrasado ¡5 horas! No importa, pensamos, aún nos quedaba la tarde para visitar el gran monumento.  El problema fue que a las 5 horas el tren no llegó, y a la sexta hora tampoco. El tren, finalmente, llegó a Agra a las 16:30 de la tarde, y el Taj Mahal cerraba a las 17:00. El taxista, amoroso (no es tan común), corrió hacia el hotel, hizo que dejáramos las maletas sin registrarnos, y por el mismo precio nos dejó a una cuadra del Taj Mahal, insistiendo que corriéramos para lograr entrar. Mientras corríamos la gente nos alentaba y todos gritaban ¡¡Estan cerrando!! ¡¡Corran, corran!! Y nosotras, las turistas desesperadas tratabamos de acelerar el paso. Al llegar.... Cerrado. Ninguna posibilidad de entrar. Muertas de la pena, nos fuimos al hotel, y por suerte, desde la terraza (donde estoy ahora) pudimos contemplar cómo el sol desaparecía y el Taj Mahal se esfumaba en la oscuridad, como un espejismo.
El día viernes (23) Decidimos que no nos íbamos a deprimir y nos fuimos a recorrer todos los otros monumentos que no cierran los viernes. Fuimos al Fuerte de Agra, que es una increíble construcción medieval, fuimos al Itimad-ud- daulah, o también llamado el “baby Taj Mahal”, otra tumba bien bonita. También, fuimos a una mesquita donde la gente nos miraba con cara de extraterrestres porque no éramos musulmanas, además de recorrer las calles de Agra. También hicimos turismo gastronómico y nos dedicamos a chanchar con las delicias de la comida india (Ultra recomendada). Así, nos encantó Agra y nos quedamos a dormir esa noche (El tren estaba atrasado) esperando tomarlo a las 5 de la mañana y encontrarnos con Felipe y un amigo de él en Pushkar.
El problema fue que nuestro turismo culinario nos anduvo pasando la cuenta, y a las 3 de la mañana, Alanah empezó con unos vómitos que duraron el resto de la noche. La pobre estaba tan mal, que tomamos la decisión de no tomar el tren. Lo raro era que a mi no me pasaba nada, si habíamos comido lo mismo. A las 6:30 de la mañana, partí a buscar algún lugar abierto para comprar agua para mi deshidratada amiga y empecé a sentir un poco de náuseas. A lo mejor es paranoia, pensé. De todas maneras, al volver me tomé un remedio. Nos levantamos a las 11:00 de la mañana,  y Alanah se sentía algo mejor como para levantarse y acompañarme a tomar desayuno.  El problema fue al comer mi primera cucharada. En menos de dos segundos desaparecí del restorán y corrí las dos cuadras que me separaban del hotel para llegar al baño. Ahora las enfermas éramos dos. Al menos a mi no me llegó tan fuerte, pero estuvimos todo el día sintiéndonos muy mal y a las 14:00 tomamos la descición que a pesar de la intoxicación, esto era una oportunidad para ir a ver el Taj Mahal. Así que con náusea y todo, partimos a visitar la famosa tumba.
¡¡¡Definitivamente valió la pena!!! ¡Qué lugar más maravilloso! Aún no puedo dejar de deslumbrarme con  lindo que es. Estaba repletísimo de gente, pero eso no fue obstáculo para sacarnos cientos de fotos, con nuestras caras de enfermas. A pesar de lo mal que andábamos, unos cuantos indios 8bastantes, a mi parecer) se nos acercaban a nosotras para sacarse fotos ¡Nos sacaban fotos a nosotras cuando tenían al Taj Mahal al frente). Según ellos que éramos muy lindas. Así que estoy considerando quedarme en India para subirme el autoestima con más frecuencia, jaja.
Después del Taj, Alanah se sentía muy mal así que se fue a dormir. Yo la acompañé, pero en la oscuridad del la pieza (no había luz) me bajó la depresión navideña y el llanterío automático. En el último tiempo no habíamos visto ningún símbolo de navidad y me bajó el echar de menos a mi familia y el querer compartir con ellos ese día tan especial. También sentía, debido a que India y Nepal no son países católicos, que no había tenido la preparación espiritual adecuada. Estaba viviendo en un limbo anti-navideño. La dulce de mi amiga Alanah, a pesar de lo mal que se sentía, trató de animarme y estuvimos conversando harto rato en la oscuridad comentando navidades pasadas, y comparando las navidades canadienses y chilenas. Al final, decidimos ir a tener nuestra comida de noche buena: Para Alanah tostadas y para mí una sopa con fideos.
Como en Chile era temprano, cerca de las 9 de la noche decidí que la mejor manera de pasar las penas y celebrar la navidad era llamar a personas queridas, así que me entretuve hablando en Skype con mi amiga Paula (Que siempre tiene el consejo preciso o la perfecta frase para animarme) y luego con mi familia, que tenían una chacotera espantosa. Me acosté antes de las 12:00 pensando que mi navidad no fue tan mala después de todo.
Al otro día, es decir, hoy, me levanté a las 8:00 de la mañana para pillar a mi familia en Chile en sus celebraciones. Allá eran 10 para las 12:00, así que por camarita participé de los abrazos navideños y de las conversaciones, mientras ellos se comían un rico postre, jaja. Fue como estar allá y me sentí muy feliz. Además, con Alanah fuimos a buscar más tarde una iglesia católica, la que encontramos y nos quedamos un rato ahí para rezar. Alanah no es católica, pero estaba muy feliz de acompañarme y de participar. Su familia es protestante y creo que se entretiene preguntándome cosas sobre la virgen, porque no sabe mucho. Quiero buscar una versión en inglés del Ave María para regalársela, porque no la conoce y le gustaría saberla.
Esa ha sido mi vida hasta hoy. Podía llamarla “Una experiencia TOTALMENTE india”. Advierto que oportunidades para escribir tengo my pocas, y espero poder tener más en el futuro, pero se viene complicado. Sólo pido paciencia. Espero que hayan pasado unas increíbles fiestas y que el niñito Jesús los llene de esperanza para resolver los problemas que puedan tener y para mantenerlos junto a sus seres queridos.
Adieu.Domingo 25 de diciembre de 2011. Agra, India.
¡¡¡Feliz navidad a todos!!! Les deseo yo, mientras escribo y contemplo a la vez la majestuosidad del símbolo de India: El Taj Mahal. La blanca maravilla me acompaña mientras me tomo un té con leche (una adicción generada en Nepal) y mi amiga Alanah lee un libro junto a mí.
Los dejé en el capítulo pasado con que nos habían engañado en Varanasi. Lo bueno de descubrir el engaño fue que pudimos disfrutar como realmente correspondía la ciudad. He recibido muchos comentarios de gente que ama Varanasi y gente que le carga, y puedo decir que entiendo ambas partes, pero no tienes derecho a decir que no te gusta sin antes haber tomado un botecito en el río Ganjes, especialmente en el atardecer. Desde el río puedes ver cómo se pone el sol detrás de esas construcciones antiquísimas, y la vida de la gente ahí. Vimos como la gente lleva a los muertos a la orilla y los sumergen en el agua, para luego cremarlos en la orilla y lanzar sus cenizas a las aguas. (Mientras escribo empiezan a cantar- o mejor dicho, a rezar- las mezquitas que se encuentran cerca nuestro, una experiencia totalmente “Agra-ica”, si consideras de background el Taj Mahal y los techos de las casas llenos de monos, ardillas y uno que otro loro). Cuando avanzas con el botecito, ves a la gente que antes quemó a sus muertos, cómo se meten al río para purificarse (¡Si nos metemos nosotros nos morimos al instante! ¡Imagínense la cochinada!).  En fin, Varanassi es totalmente místico y especial, a pesar de la locura india, las vacas, los rickshaws, los tuk-tuks, la gente tratando de sacarte plata, las bocinas, la suciedad; pero llena de colores.
Como no encontramos tren para el día siguiente, nos quedamos un día más en Varanasi, y el día que tomábamos el tren nos fuimos de paseo a Sarnath, que queda a unos pocos kilómetros y es el lugar donde Buda se iluminó y empezó a predicar. Nos dijeron que podíamos tomar un rickshaw para ir ahí (Para el que no sabe, el rickshaw es una especie de taxi, donde el tipo pedalea y tu vas en el carrito trasero), pero no es recomendable, casi matamos al pobre viejito. Al menos espero que se haya ido contento con sus luquitas. En Sarnath estuvimos metidas en medio de unas ruinas antiquísimas, y estuvimos frente a la estupa donde Buda dio su primer sermón. ¿Creen que con este panorama yo también me iluminé? Al contrario, me entretuve muchísimo más mirando jugar a las ardillas, animalillo que no había visto en mi vida. Alanah se mataba de la risa conmigo, porque ella las ve todo el tiempo en Canadá.  Después de las ruinas, dimos una vueltita por la ciudad que está llena de homenajes a Buda, especialmente un buda gigante que fue contruído hace poquito, pero de todas maneras, impactante.
Así ese día llegamos a la estación de trenes y nos encontramos con otros turistas que nos contaron que debido a la neblina sus trenes se habían atrasado, algunos, más de veinticuatro horas. Por suerte el nuestro salió a la hora señalada y no tuvimos problema para tomarlo. En India existen muchas categorías para viajar en tren y pagamos por viajar en cama, pero la cama más barata. Así convivimos con cientros de ronquidos, llantos de guaguas y olores varios, entre el frío de la noche.
Pero íbamos contentas porque habíamos tomado el tren a la hora. Nos importaba mucho eso porque sólo teníamos el jueves para visitar el Taj Mahal (El viernes está cerrado y después teníamos que ir a Pushkar). “Despertamos” (Entre comillas porque no dormimos casi nada) a las 7:30 AM y nos preparamos para bajarnos en la próxima estación. Pero la próxima estación no era Agra. Y la siguiente tampoco. Alguien nos dijo que debido a la neblina el tren se había atrasado ¡5 horas! No importa, pensamos, aún nos quedaba la tarde para visitar el gran monumento.  El problema fue que a las 5 horas el tren no llegó, y a la sexta hora tampoco. El tren, finalmente, llegó a Agra a las 16:30 de la tarde, y el Taj Mahal cerraba a las 17:00. El taxista, amoroso (no es tan común), corrió hacia el hotel, hizo que dejáramos las maletas sin registrarnos, y por el mismo precio nos dejó a una cuadra del Taj Mahal, insistiendo que corriéramos para lograr entrar. Mientras corríamos la gente nos alentaba y todos gritaban ¡¡Estan cerrando!! ¡¡Corran, corran!! Y nosotras, las turistas desesperadas tratabamos de acelerar el paso. Al llegar.... Cerrado. Ninguna posibilidad de entrar. Muertas de la pena, nos fuimos al hotel, y por suerte, desde la terraza (donde estoy ahora) pudimos contemplar cómo el sol desaparecía y el Taj Mahal se esfumaba en la oscuridad, como un espejismo.
El día viernes (23) Decidimos que no nos íbamos a deprimir y nos fuimos a recorrer todos los otros monumentos que no cierran los viernes. Fuimos al Fuerte de Agra, que es una increíble construcción medieval, fuimos al Itimad-ud- daulah, o también llamado el “baby Taj Mahal”, otra tumba bien bonita. También, fuimos a una mesquita donde la gente nos miraba con cara de extraterrestres porque no éramos musulmanas, además de recorrer las calles de Agra. También hicimos turismo gastronómico y nos dedicamos a chanchar con las delicias de la comida india (Ultra recomendada). Así, nos encantó Agra y nos quedamos a dormir esa noche (El tren estaba atrasado) esperando tomarlo a las 5 de la mañana y encontrarnos con Felipe y un amigo de él en Pushkar.
El problema fue que nuestro turismo culinario nos anduvo pasando la cuenta, y a las 3 de la mañana, Alanah empezó con unos vómitos que duraron el resto de la noche. La pobre estaba tan mal, que tomamos la decisión de no tomar el tren. Lo raro era que a mi no me pasaba nada, si habíamos comido lo mismo. A las 6:30 de la mañana, partí a buscar algún lugar abierto para comprar agua para mi deshidratada amiga y empecé a sentir un poco de náuseas. A lo mejor es paranoia, pensé. De todas maneras, al volver me tomé un remedio. Nos levantamos a las 11:00 de la mañana,  y Alanah se sentía algo mejor como para levantarse y acompañarme a tomar desayuno.  El problema fue al comer mi primera cucharada. En menos de dos segundos desaparecí del restorán y corrí las dos cuadras que me separaban del hotel para llegar al baño. Ahora las enfermas éramos dos. Al menos a mi no me llegó tan fuerte, pero estuvimos todo el día sintiéndonos muy mal y a las 14:00 tomamos la descición que a pesar de la intoxicación, esto era una oportunidad para ir a ver el Taj Mahal. Así que con náusea y todo, partimos a visitar la famosa tumba.
¡¡¡Definitivamente valió la pena!!! ¡Qué lugar más maravilloso! Aún no puedo dejar de deslumbrarme con  lindo que es. Estaba repletísimo de gente, pero eso no fue obstáculo para sacarnos cientos de fotos, con nuestras caras de enfermas. A pesar de lo mal que andábamos, unos cuantos indios 8bastantes, a mi parecer) se nos acercaban a nosotras para sacarse fotos ¡Nos sacaban fotos a nosotras cuando tenían al Taj Mahal al frente). Según ellos que éramos muy lindas. Así que estoy considerando quedarme en India para subirme el autoestima con más frecuencia, jaja.
Después del Taj, Alanah se sentía muy mal así que se fue a dormir. Yo la acompañé, pero en la oscuridad del la pieza (no había luz) me bajó la depresión navideña y el llanterío automático. En el último tiempo no habíamos visto ningún símbolo de navidad y me bajó el echar de menos a mi familia y el querer compartir con ellos ese día tan especial. También sentía, debido a que India y Nepal no son países católicos, que no había tenido la preparación espiritual adecuada. Estaba viviendo en un limbo anti-navideño. La dulce de mi amiga Alanah, a pesar de lo mal que se sentía, trató de animarme y estuvimos conversando harto rato en la oscuridad comentando navidades pasadas, y comparando las navidades canadienses y chilenas. Al final, decidimos ir a tener nuestra comida de noche buena: Para Alanah tostadas y para mí una sopa con fideos.
Como en Chile era temprano, cerca de las 9 de la noche decidí que la mejor manera de pasar las penas y celebrar la navidad era llamar a personas queridas, así que me entretuve hablando en Skype con mi amiga Paula (Que siempre tiene el consejo preciso o la perfecta frase para animarme) y luego con mi familia, que tenían una chacotera espantosa. Me acosté antes de las 12:00 pensando que mi navidad no fue tan mala después de todo.
Al otro día, es decir, hoy, me levanté a las 8:00 de la mañana para pillar a mi familia en Chile en sus celebraciones. Allá eran 10 para las 12:00, así que por camarita participé de los abrazos navideños y de las conversaciones, mientras ellos se comían un rico postre, jaja. Fue como estar allá y me sentí muy feliz. Además, con Alanah fuimos a buscar más tarde una iglesia católica, la que encontramos y nos quedamos un rato ahí para rezar. Alanah no es católica, pero estaba muy feliz de acompañarme y de participar. Su familia es protestante y creo que se entretiene preguntándome cosas sobre la virgen, porque no sabe mucho. Quiero buscar una versión en inglés del Ave María para regalársela, porque no la conoce y le gustaría saberla.
Esa ha sido mi vida hasta hoy. Podía llamarla “Una experiencia TOTALMENTE india”. Advierto que oportunidades para escribir tengo my pocas, y espero poder tener más en el futuro, pero se viene complicado. Sólo pido paciencia. Espero que hayan pasado unas increíbles fiestas y que el niñito Jesús los llene de esperanza para resolver los problemas que puedan tener y para mantenerlos junto a sus seres queridos.
Adieu.


Donde Buda hizo su primera prédica

Listas para nuestro primer viaje en tren!

¡Y no alcanzamos a entrar!

Agra Fort

Enfermas, pero entramos!!!

Viva el Taj Mahal!!!



viernes, 23 de diciembre de 2011

FIN DE NEPAL Y PRINCIPIO DE INDIA


PRIMERO: Pido las pertinentes disculpas por el atraso en escribir y por las futuras faltas ortograficas. No he podido escribir en el comutador y no he tenido ni un minuto para detenerme y escribir.
SEGUNDO: Esto lo escribi el miercoles pero no pude terminar, por lo tanto la historia esta media inconclusa.
TERCERO: Para todos FELIZ NAVIDAD!!! Al parecer, si sigue la neblina, mis celebraciones seran arriba de un tren...


Miercoles 21 de Diciembre de 2011.
Varanasi,India.
Se que ha pasado muchisimo tiempo desde que debi haber escrito, pero la verdad es que no he tenido ni un minuto. Ahora tenemos que hacer hora para comprobar si el tren que va a Agra viene a la hora, para no tener que esperar mil anios en el terminal.

Mis  ultimos dias en Nepal fueron muy tristes y especiales. Los ninios fueron muy tiernos y varios de ellos de despidieron con un “No te olvides de nosotros”. Mi familia tambi’en estaba muy triste. Estuvieron muy preocupados de regalonearme al m’aximo y dejarme bien alimentada. Lo ‘unico que empani’o mi ultimo dia fue mi entrevista final en VIN. Resulta que tenia que hablar de la organizacion y de que me parecia, y la verdad es que no estoy contenta con varias cosas, en especial con mi compa;ero de trabajo. Mi error fue que no quise hablar de ‘el antes con la ONG porque el practicamente forma parte de la familia donde vivo y sab’ia que el hablar de esto traeria problemas en mi convivencia con la familia.    
 En fin, le expliqu’e a Bhupi (el director) que para mi era muy dificil hablar de esto por los motivos mencionados. El problema fue que aBhupi al parecer  le dio lo mismo mi confidencia, y habl’o (Si es que hablar se llama) con ‘el inmediatamente. A fin de cuentas, mi ‘ultimo d’ia se vio empa;ado de caras largas yun par de personas que casi no me hablaron. Se me rompi’o el Corazon y quede como la mala de la pel’icula, pero creo que ten’ia que dar todas mis opiniones si quer’ia ayudar a la comunidad. Lo m’as triste es que creo que no sirvi’o de nada.Por la misma raz’on quiero dejar en claro aqu’i: Creo que VIN es una organizaci’on desorganizada, y que a pesar de las buenas intenciones, Bhupendra Ghimire en mi ‘ultima entrevista se preocup’o en enojarse conmigo porque dije que no estaba segura de recomendar la ONG y donar plata, en vez de escuchar mis sugerencias en torno a los Children’s Clubs. Quiero de coraz’on ser una ayuda para esa gente, pero tampoco quiero que la gente malgaste su dinero. Hay un problema cultural en los nepaleses. Tienen que aprender a hacer las cosas con tiempo, utilizar la agenda y conversar para llegar a acuerdos. VIN es una organizaci’on llena de buenas intenciones, pero creo que un poco consumida por los egos. Espero que en el futuro las cosas cambien, que sea de verdad una “Iniciativa de voluntarios” (El nombre es “Volunteers Initiative Nepal”) y que pueda recomendarlos sin problema. Creo que hoy, depende de la persona. Si quieres tener una experiencia increible, aprender de otra cultura y compartir con la comunidad, este es tu lugar. Si quieres cambiar la calidad de vida de estas personas, definitivamente no lo es.

Despu’es de lloriquearmelo todo en la despedida, parti a Thamel, lugar al que casi no llego porque hab’ia un paro que tenia bloqueada la ciudad. En fin, esa noche me depedi de los otros volunarios y nos preparamos con Alanah para el inicio de nuestro viaje. Al otro d’ia partimos temprano a desde Katmandu a Lumbini. El primer problema fue que nos dejaron en el terminal equivocado, pero como Buenos nepaleses que son (Amables y desorganizados) s’olo bastaron dos llamadas para que el bus del otro terminal nos esperara y una micro nos dejara en la puerta del bus. Definitivamente vamos a echar de menos este pais.
El Segundo problema fue un taco enorme a mitad de viaje debido al paro que hubo el dia anterior. El paro es debido al asesinato de un politico y nos toco estar practicamente estar metidos en el funeral del susodicho.  El tema es que el bus iba a llegar tarde a Lumbini y no ‘ibamos a alcanzar a ver nada (tenimamos que cruzar a India al dia siguiente). Un israelita que iba en el bus nos dijo que el planeaba cruzar la frontera ese mismo dia e iba a viajar durante la noche a Varanasi, por lo tanto, tomamos la loca descicion de seguirlo y dejar esa misma noche nuestro querido Nepal.
Al cruzar el borde, fuimos a una agencia de turismo que hab’ia ahi y compramos pasajes en bus para viajar por la noche a Varanasi, 12 horas. Sab’iamos que el bus no era de lujo, pero nunca imaginamos lo que nos encnotramos: Literalmente una micro, con corridas de tres asientos. Adem’as, al subirnos, tuvimos que pagar el pasaje de la micro. Hab’iamos sido estafadas. “Bienveindas a India” pensabamos mientras nos mor’iamos de la rabia. Menos mal que ibamos con el israelita, que nos ayudo en todo momento.
Esa noche fue el peor viaje que me ha tocado. Peor que el de la gente vomitando en Chitwan. Resulta que aca viajabamos en medio de una neblina de 12 horas, en una micro espantosa que se dedic’o a adelantar y a detenerse en todos lados para tomar un te o ir al banio. Las 12 horas fueron acompaniadas de musica india, y cada vez que me quedaba dormida despertaba en el aire. En un par de ocasiones pens’e que nos ‘ibamos a morir (Hoy lei en el diario que casi 70 personas han muerto en carreteras debido a la neblina).
Asi, odiando India, llegamos a las 6 de la maniana a Varanasi. Sabiamos que nos podian tartar de enganiar con el hotel, asi que fuimos muy insistentes con el taxista que nos queria llevar a otro lugar. El tema es que las guest houses les pagan a los taxistas para que lleven a los turistas a sus propios lugares y les ponen nombres similares a los recomendados por los libros de viajes. Despu’es de pelear mucho, nos dejaron en el Yogui Lodge y sin preocuparnos mucho de como era nos quedamos dormidas a las 7 de la ma;ana. De todas maneras, el lugar es bastante bueno y barato, y adem’as la comida esquisita.
El primer d’ia estabamos medias descilusionadas de Varanasi, porque no pod’iamos encontrar nada y el barrio donde estabamos no parecia nada turistico. El libro estaba fallado, obvio. El Segundo d’ia mi inteligente amiga se percato de un detalle: Est’abamos durmiendo en el “ Old yogui lodge” y no en el “Yogui lodge”. Por segunda vez nos habian engaiado!
.... prometo que continuara... no se cuando, pero lo mas probable cuando me toque otro tren con problemas para salir a la hora.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Nuevamente escribo para disculparme

Se supone que hoy debería publicar, pero esta semana ha sido excesivamente intensa como para dedicarme a escribir. Hoy especialmente dejé Jitpur, y estoy emocionalmente muy cargada. Mañana parto a Lumbini, donde nació Buda y el lunes sigo a India. Espero sus comprensiones.
Un abrazo

viernes, 9 de diciembre de 2011

Clases de teatro y monasterios

North Star School

Miércoles (Budabar en nepalés) 30 de Noviembre.
Se acaba Noviembre, y sin darme cuenta, se me viene encima la despedida. Si bien me quedan 20 días en esta casa, las actividades que vienen hacen que las tres semanas vuelen. Este mes es el festival de las despedidas. El viernes pasado se fue Nina, en tres días se va Annete, dentro de los 5 días siguientes se va Isabel, para luego, en otros 5 días dejarnos Alanah (Que me va a estar esperando en Lumbini para cruzar a India). Por último yo, que no me quiero ir.
Hoy me tocó, inevitablemente (Juro que le he hecho el quite por todos los medios) viajar en moto con Shyam. Respiré profundo, y mientras recorríamos los primeros kilómetros me recé un misterio completito del Rosario. Al parecer la Virgen me escuchó, porque me relajé como no lo había hecho en los otros viajes. Hasta me entretuve observando el paisaje y Shyam estaba preocupado de que yo no me asustara tanto (Una pega BASTANTE difícil en este país).
Hoy fuimos a hacer la clase de Report Writing a un colegio que está afiliado a VIN, pero queda en Katmandú  y quedaba lejos, por eso lo de la moto. Un colegio bastante mejorcito que los de Jitpur y con unos niños que hablaban un inglés perfecto, por lo tanto fue muy fácil hacer la clase. Estos niños sí sabían dónde quedaba Chile (o Thilly o Chilly, entre muchos diferentes nombres) y tenían bastante claro que es “el país más largo del mundo”. En una clase, un niño me preguntó si Valdivia quedaba en Chile, y yo me sorprendí (especialmente porque sabía de Valdivia pero no cual era la capital de Chile), para luego sorprenderlo yo con el mapa debajo del escritorio. Toda la clase se rio del niño y luego me celebraron mis cantos nepaleses (Estoy seca para cantar en nepalés). En mi clase les di un ejercicio en el cual yo les daba el título de la noticia y ellos tenían que escribir el resto (Primer párrafo, cuerpo y conclusión). El título era “Nepal es el nuevo campeón del mundial de fútbol 2011”. Me llamó la atención las cosas que escribieron los niños, en especial cómo veían la importancia del suceso para un país tan pequeño y pobre, y reconociendo que la gran parte del mundo no sabe nada de este país. Varios niños escribieron que el mundial era en Chile y uno en particular que el equipo nepalés había sido felicitado por la primer ministro de Chile, Natalia Larraín. (Ja,ja) Al final de la clase todos querían mi email, el que no se los di, por supuesto. Lo pasé bien en ese colegio.
Hablando de cosas chilenas, el otro día estaba en uno de los colegios en Jitpur, cuando conocí al vice rector, que había estado de viaje los meses anteriores. Cuando me pregunta por mi país, se sorprende y me contesta “Like Camila??”. Yo no sabía de qué me hablaba, cuando me pasó el diario que estaba sobre la mesa. Todo un reportaje a todo color sobre Camila Vallejos, el que obviamente no entendí. Los profesores me contaron de que hablaba, pero bastante resumido. Al día siguiente estuve conversando con una voluntaria nepalesa que trabaja en la oficina y me dijo que había leído el reportaje y que estaba impresionada con nuestra líder estudiantil. Me dijo que la admiraba muchísimo y que le gustaría hacer cosas como ella. Sin dar las pertinentes opiniones al respecto, podemos decir que Camila simplemente está cautivando incluso a jóvenes en países tan chiquititos y perdidos como este. (No opino sobre el conflicto porque ando media perdida en la actualidad nacional, trato de leer el diario pero las noticias dan por hecho que sabes lo que ha pasado en los días anteriores. De todas maneras, admiro la gente que lucha por sus ideales, más allá que si comparto las ideas o no).
Son las 10 y media de la noche en este rinconcito de mundo. Para los que siguen mis relatos, notarán que estoy trasnochando. Mañana voy a realizar una actividad con los niños para fomentar el respeto. Espero que me resulte.
Me estoy enamorando de este país. No me importa que sea cochino y ruidoso. Me encanta su gente, su lengua, sus paisajes maravillosos. Lo quiero como un segundo hogar. No quiero dejarlo y quisiera poder ayudar aún más a estos niños, muchas veces sin esperanza.
Lunes 05 de diciembre de 2011
Caminaba hoy hacia uno de los colegios y como la primera vez me cautivé con las cabritas que me encontraba al paso. A su vez, creo que los nepaleses siguen cautivándose conmigo, porque después de mi “Namaste” recibo una gran sonrisa de vuelta. Shyam me dijo que anda algo celoso, porque cuando va a trabajar solo todo el mundo le pregunta por mí. Dice que me esperan más a mí que a él, jaja. ¿Será porque dicen que parezco nepalesa? Todos los nepaleses opinan eso, pero los extranjeros no. Dicen que soy muy blanca para ser nepalesa, y los nepaleses responden que también hay gente blanca en Nepal. Como conclusión, yo les digo que muchos de ellos parecen chilenos también (Al menos los menos morenitos).
Bueno, les cuento que estaba la semana pasada enseñando Report Writing en uno de los colegios, cuando un grupo de niñas se me acerca y me dice “Tu eres profesora de teatro ¿Cierto?” A lo que luego de mi respuesta afirmativa agrega “¿Entonces por qué no nos estás haciendo clases de teatro? ¡Nosotros queremos actuar!” Con mi chochera, por supuesto, prometí organizar algo y hoy tuve mi primera clase con dos colegios: Tarkeswor y North Star.
Con Tarkeswor fue un poco complicado porque el único tiempo que tienen para trabajar es la hora de almuerzo y sólo tienen 30 minutos. Además, 20 niños actuando  en una sala minúscula no es posible. Tampoco podemos estar al aire libre porque el resto del colegio está en recreo. En fin, espero que mañana las cosas anden mejor.
Con North Star fue mucho más fácil porque ellos decidieron quedarse después del colegio así que les hice la clase entre 4:00 y 5;00 y al aire libre. A pesar de todos los copuchentos, el grupo de niños actores lo pasó muy bien y se rieron mucho. A la vuelta nos fuimos caminando todos juntos, les traté de enseñar “la Macarena” y les canté canciones nepalesas. Dicen que para cuando me vaya me quieren hacer una obra de teatro. (¡Tiernos!). Además, una de las niñas me contó que después de mi clase de Report Writing había quedado muy entusiasmada y se había puesto a escribir noticias. El problema es que le rompieron el trabajo y mañana me va a traer uno nuevo para que se lo corrija. El orgullo me está matando. Yo, la que me sentía tan inutil acá, al parecer estoy haciendo un buen trabajo y los niños me lo están haciendo ver. ¡Estoy tan feliz! Una lástima que sea casi al final.
Con respecto a mi aspecto turístico, les cuento que el otro día fui a tomar algo con mis amigos en Thamel y había una banda tocando. Les pregunté si podía cantar una canción con ellos y aceptaron. Después de cantar, me dijeron que fuera de nuevo, así que este viernes canto en Katmandú. Genial.
Ok. Entonces, antes de las buenas noches, les cuento cuales son mis futuros planes: El sábado 17 dejo Jitpur y duermo en Thamel. El domingo (Aquí se trabaja el domingo) tengo mi reunión final con VIN. El martes 20 tomo un bus a Lumbini, que es donde nació Buda, así que es un lugar lleno de monasterios y templos budistas. Ahí me reúno nuevamente con Alanah, que se va de Jitpur unos días antes que yo. El 22 cruzamos por tierra la frontera a la India (Si me aceptan la Visa, que aún no la tengo) y el 24, para navidad, nos reunimos con Felipe, mi amigo colombiano para pasar las fiestas  los tres juntos. Del resto no les puedo decir porque tan claro no está. Pero se viene bueno. Con Felipe estaremos cerca de un mes y Alanah un poquito más. Así que espero conocer alguien que me acompañe el último mes de viaje.
He ahí mis planes. Más copuchas de los últimos días pronto pronto.
8  de Diciembre de 2011, día de la Inmaculada Concepción, o día en que deberíamos estar armando pesebre (¿Estoy en lo correcto?)
Exacto. Si alguien pensó que me iba a a hacer budista o hinduísta en este viaje, se equivoca mucho. Al contrario, cada vez siento que me gusta mucho más mi catolicismo y me alegro de pensar que hoy en día forma parte de mi propia descición y no de la crianza (¿Me copian?)
Voy a tratar de ser bien breve, porque trasnocho otra ves (22:30 hrs) y mañana un taxi nos viene a buscar a las 6:00 porque tenemos un picnic (Del que sospecho que muy occidental no será). Lo del taxi es porque mañana se va Isabel y Alanah, yo y Paula (Una Argentina que está viviendo en la casa de Kristin) nos colamos a la venida  a buscar, para aprovechar el pique.
Sólo les contaré que ayer me fui a dormir con Alanah a un monasterio. Ahí convivimos (por un ratito no más) con los monjes, estuvimos en la Puja (Oración) y comimos una comida asquerosa (Viva el Dal Bat de Saila Dai!!). El monasterio quedaba a dos horas subiendo un cerro (nunca nos advirtieron eso) y pasamos la tarde con Johanne, que es una voluntaria de Singapur que está haciendo clases a los monjes. La pobre está tan sola allá que estaba muy feliz de que hubiéramos ido de visita. El monje director se muere de ganas de ir a Chile, dice que tiene una amiga allá, y me terminó dando hasta su Skype para contactarse conmigo.
Hoy abandonamos el monasterio tempranito y partimos cerro abajo a la embajada India para sacar nuestras visas, tarea realmente laterísima, porque teníamos que esperar muchas horas para lograr que nos atendieran. Lo bueno es que nos encontramos buena compañía para pasar la espera: dos compatriotas, que no había visto en cuatro meses (La única chilena que había visto fue el primer día en Katmandú).
Más tarde, después de que nos atendieran y nos citaran para la próxima semana, fuimos a comer algo a Thamel antes de volver a Jitpur. Mientras nos atendían, vimos desde la ventana como una policía mujer trataba de defenderse de un grupo de hombres. Me dio tanta rabia cómo los tipos no tomaban en cuenta de que ella era policía y le quitaron el palo con que ella trataba de pegarle al tipo mientras la agarraban. Nadie hizo nadie para defenderla. Algo que no me gusta para nada en este país es el machismo. Y no entiendo tambien cómo, siendo un país tan machista, ponen a una mujer sola a impartir la ley.
Eso es todo por hoy. Mañana, después del picnic (y después de cantar en el bar, espero) publicaré. Solo una cosa más: Josefa Larraín ¡¡¡¡MIERDA MIERDA!!!! ¡¡¡PUNTAJE NACIONAL!!! ¡¡¡TODAS MIS ENERGÍAS CONTIGO!!! ¡¡¡QUE LA VIRGEN, EL ESPÍRITU SANTO, SHIVA, PARVATI, GANESH Y BUDA TE ACOMPAÑEN!!!

Annette, Isabel, Nina, Alanah, yo


De carrete con los voluntarios: Annette, Will, Alanah, Tom, Tim, Isa, Nina

Desde el view tower

Con Isabel

Más de 30 niños en una sala minúscula

Clases de teatro en Jitpur
Monjes cocineros en el monasterio