domingo, 8 de enero de 2012

RAJASTÁN


Por problemas de conexión no puedo subir fotos, pero espero hacerlo pronto.
2 de enero en Udaipur, India; 1 de Enero en Chilito.
¡¡¡Feliz año nuevo!!! Aquí reporto desde una nueva localidad en este increíble pero loco país llamado India.  A pesar de que ha pasado una semana, nos hemos movido tan rápido que no existen muchas descripciones profundas con respecto a las localidades recorridas. Lo que sí puedo contarles es que definitivamente el estado de Rajasthan me ha encantado. El desierto magnífico y la experiencia única.
El día que dejamos Agra tuvimos que tomar un tren en el que nos tuvimos que ir sentadas (Viajábamos en la noche), pero como andaba con mi saco de dormir me acurruqué en un rinconcito y pude dormir unas horas. Lo latero de estos viajes es que tienes un montón de indios que te miran como si fueras un extraterrestre. Al principio igual me subían el autoestima. Ahora sé que lo hacen con TODAS las extranjeras. Si alguna mujer me está leyendo y quiere viajar sola, no se preocupe, sólo miran. De todas maneras, ya se se nos acabó nuestro viaje femenino, porque en Pushkar nos juntamos con nuestro amigo colombiano, Felipe, y su amigo Omar, de Holanda. Si algún indio se pone cargante, podemos decir que andamos con nuestros maridos, y listo.
Pushkar es muy lindo y totalmente turístico. Es un pueblo dedicado al dios Krishna y está junto a un lago. Debido a su religiosidad, no puedes comer carnes, ni huevo ni alcohol en la aldea, pero al final todos, a escondidas, lo hacen. La gente jura que me voy a volver super espirituada después de  este viaje, pero la verdad es que por estas razones es que su espiritualidad no me convence. Al final en todos lados es lo mismo: un gran número de personas pertenece a una religión por costumbre o por cultura. Por lo mismo, me encanta ser católica porque, a pesar de haber sido criada así, hoy soy yo la que he decidido seguir esa fe por mis propias convicciones. De la misma manera, apoyo a quienes no se han dejado llevar por la mayoría, y a quienes buscan ser mejores personas siguiendo distintas religiones también.
Pushkar es super turístico y definitivamente te dan ganas de comprártelo todo. (Es además, muy barato), pero mi mochila estaba repletísima y no compré casi nada. Pushkar fue más que nada para recuperar energías y seguir a la siguiente localidad, Jaisalmer.
Pero antes debo comentar sobre el bus. Nos fuimos esta vez sentados, pero con asientos reclinables. El problema fue cuando el bus se empezó a llenar, y a llenar y a llenar. Al parecer el conductor saca unos pesitos de más metiendo gente extra. El tema era que la gente estaba en cualquier lado, incluso durmiendo en el pasillo, con guaguas y todo. Esa noche no pude dormir, fue espantoso. Lo recomendable es tener unos buenos audífonos para escuchar música todo el viaje.
Jaisalmer es maravilloso. Es llamada la ciudad dorada. Dormimos en una guest house que quedaba en el mismísimo fuerte construido en un cerro alrededor del año 1100 DC y nos entretuvimos descansando en uno de los múltiples restaurantes ubicados en los techos y con vista a toda la antigua construcción. Jaisalmer es conocido también por sus paseos en camello. Por suerte, el encargado de la guest house resultó ser muy confiable (Estábamos prevenidos de que nos podían estafar) y nos organizó un paseo en camello por una zona no turística.
Al otro día partimos a nuestro tour en camello nosotros cuatro más dos israelitas, una australiana y un alemán que resultaron ser muy simpáticos. Nos llevamos primero en jeep a una aldea que parecía detenida en el tiempo, con las mujeres cargando agua en la cabeza, con casas de barro y niños pidiendo rupias (Y me impresiono como si no hubiera vivido 4 meses en una aldea en Nepal). Como ya me estoy cansando de la gente pidiendo plata, evito el sacar fotos, o trato de que sean bien discretas. Luego nos dijeron que nuestros camellos estaban listos y nos subimos a los extraños animales, que a mi parecer los sacaron de la prehistoria. A mí me tocó el más grande de todos y se llamaba Babaloo. A la primera media hora es paseo fue espectacular, pero después te empiezan a doler las piernas de estar en la misma posición y el bamboleo del camello es como para marearse un poco. Así, a par de horas nos detuvimos a almorzar, y la gente que nos llevaba con cocino un rico... DAL BAT ¡¡Como si quisiera seguir comiendo arroz!! De todas maneras estaba delicioso.
Después de la siestita, partimos de nuevo y llegamos a una zona con dunas, como los desiertos de las películas y nos detuvimos para acampar ahí. Nos entretuvimos un buen rato sacando fotos y contemplando la puesta de sol, para más tarde disfrutar de otra comida, cantar canciones de cada país junto a la fogata y dormirnos mirando a las estrellas (Sólo con unas frazadas, ¡brrr!). Al otro día los camellos nos llevaron de vuelta al jeep y nosotros más felices que... que cara de camello (si miras bien, pareciera que estuvieran siempre sonriendo).
Ese mismo día tomamos un bus a Udaipur. La verdad es que, al menos Alanah y yo, estamos super cansadas de viajar, y ya queremos llegar a Goa para descansar. Ese viaje fue esta vez no sentados, sino en “sleeper” que es literalmente una pieza en el bus. Todo parecía indicar que el viaje se venía bueno, pero los saltitos del bus de nuevo no nos dejaron dormir (Además de las ganas de ir al baño, cuando en el bus no hay). Lo peor de todo era que llegábamos a Udaipur el 31 de diciembre, con la idea de ver el amanecer bailando sin parar, por lo tanto tendríamos que dormir durante el día.
No nos dedicamos a recorrer mucho Udaipur. La verdad que desde nuestro hotel teníamos toda la vista necesaria: un increíble palacio junto al lago y preciosas construcciones antiguas. La víspera de año nuevo nos fuimos a un restaurant que por $3500 pesos chilenos tenías buffet y pista de baile. La comida estuvo bien, ¡pero la música fue sólo india! Debo decir que me gusta bollywood, pero esto fue un exceso (Tommy rey, ¡te eché de menos!). Nos fuimos de esa fiesta buscando algo más occidental, pero la ciudad estaba muerta. La gente ya se había ido a acostar o había un par de restaurantes con el mismo estilo del nuestro. Al final, a las 11:00 de la noche, decidimos volver con la cola entre las piernas a a nuestra fiesta india y bailar al estilo de este país.
Llegaron las 12, y con ello los abrazos y buenos deseos. Junto con esto, un show de fuegos artificiales en junto a esta ciudad maravillosa; y junto con esto, 15 minutos después, el corte de la música y la despedida... ¿QUEEE?? ¿Y EL BAILAR HASTA EL AMANECER?? No en India mis amigos. La ley dice que la música se corta a las 12:00 y parece que hoy habían tenido “yapa” de 15 minutos. A la hora nos estaban echando y estábamos listos en la cama a las 1:30 AM. Este primero de enero ha sido el más normal día, dentro de mis primeros de eneros, de seguro.
Junto con el año nuevo, fue el cumpleaños de Alanah y se lo celebramos comiendo en un restaurante topísimo junto al lago y con vista a un hotel-palacio-isla, que fue usado para una película de James Bond. Por la misma razón, todas las noches en esta ciudad ponen la misma película una y otra vez para los turistas, así que nos entretuvimos viéndola en la noche (“Octopussy”).
Hoy nos vamos a Mumbai, o Bombay, para tratar de alcanzar la fama flash en Bollywood y en un par de días seguimos al sur para encontrarnos con las paradisiacas playas de Goa.
¡Hasta un nuevo reporte! 


Pushkar

Sr. Rajastanico

Felipe, Alanah, Yo, Omar

Jaisalmer

Mi camello Babaloo!!


Alanah en Udaipur

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