sábado, 28 de enero de 2012

HAMPI, MÁS PLAYA Y EL INICIO DE MI VIAJE SOLO


Jueves 26 de enero de 2012. Día nacional de India.
 Kanyakumari, India.  (Terminado de escribir varios días después enVarkala)
Espero poder escribir como corresponde. Estoy en una de las pocas habitaciones que me han tocado con tele y tengo una película que, a pesar de estar en indi, se ve bastante interesante. No había escrito antes porque como Goa había sido puro descanso, no había mucho que decir. Pero ahora tengo ya más material.
Quiero aclarar una cosa también antes, en caso de que alguien haya pensado mal. Los fondos que recaudé hace unos meses atrás fueron utilizados exclusivamente en el pago del voluntariado (aprox el 80%). Todo el viaje posterior ha sido parte de mis trabajos extra en los meses previos al viaje. Varios saben que pasé un buen tiempo cuidando niños después del trabajo. Es sólo ese dinero el que usé para la parte más turística. De todas maneras, repito, muchas gracias a quienes creyeron en mí y me ayudaron a entregar parte de mi trabajo a esos niños.
Volviendo a lo del viaje. Omar se fue el 10 de enero a Tailandia y Felipe nos dejó el 16. Lamentablemente Alanah pronto tendría que dejarme también (el 23 de enero), por lo tanto decidimos pasar nuestros últimos días juntas escapando de las garras del increíble descanso en Goa, para hacer un poco más de turismo.
El 17 tomamos un tren desde Goa al este, hacia el estado de Karnataka, y nos dirigimos a las ruinas de Hampi. En el tren conocimos a una inglesa, Janine, y se nos unió a esos días de viaje. Hampi es maravilloso. En medio de una zona llena de montañas con rocas gigantes, se encuentran montones de ruinas de templos del siglo XVI aprox. La verdad es que parecen mucho más viejas, debido al deterioro. Al día siguiente de llegar arrendamos unas motitos (es como entre una bici y una moto) y con mapa en mano las tres nos fuimos a recorrer parte de las ruinas (son montones, y sólo teníamos un día porque con Alanah “debíamos” volver a la playa antes de que se fuera). No tengo muchas palabras para explicar lo lindas y grandiosas que son. Lo más entretenido, las mujeres me entenderán, fue cuando con encontramos ¡Con una sesión de fotos de Vougue India! Con supermodelo y todo. Nos entretuvimos mucho mirando la sesión de fotos y después conversando con la modelo y los estilistas, jaja.
Esa misma noche nos despedimos de Janine (puede que la vea más adelante) y tempranito a la mañana siguiente tomamos el tren de vuelta. Como no había en Sleeper (Las camitas en las que siempre viajamos) Compramos pasajes en general (El más barato). Cuando nos metimos, el carro estaba llenísimo de gente y no pudimos sentarnos. Debo decir que nos asustamos de sólo pensar en pasar las 8 horas de pie en el tren, pero unos señores amorosos nos cedieron sus asientos cuando se bajaron. Así que disfrutamos de un paisaje precioso por la ventanilla del tren.
De vuelta en Goa, decidimos cambiar de la topísima playa de Palolem a la relajada Agonda, que queda bien cerquita. Ahí aprovechamos los últimos días de tomar sol, bañarnos en el mar y de comer rico. Hasta fuimos a una clase de yoga. Me gustó mucho más esta playa que la primera en la que estuvimos.
Pero tenía que llegar la hora de la despedida, y me moría de la pena. Disfruté mucho de la compañía de Alanah y creo que gané una gran amiga. Ambas tomábamos el tren con poca diferencia de horario, ella hacia Mumbai y yo para el estado de Kerala. En la estación de tren tratamos de darnos un buen abrazo (Con las mochilas era un poco difícil) y así, con los ojitos llorosos, la vi partir. Espero verla pronto pronto. 
Ahora, después de 5 meses empezaba oficialmente mi viaje en solitario.  
La soledad me duró 15 minutos.
En la estación de tren, entre todos los indios, había otra extranjera. Cuando me vio media perdida se me acercó a hablarme. Resulta que la piba era argentina. Lo gracioso también es que se llama Natali. Las dos viajábamos en vagones distintos, por lo tanto conversamos un rato y luego nos separamos. Pero la menciono porque aparecerá más tarde en esta historia.
 En fin, en mi vagón habían dos extranjeros más (dos mexicanos) así que tampoco no había mucho de preocuparse (¿Viste, mamá? ¡Siempre hay extranjeros!¡No hay de qué preocuparse!) y la noche no fue muy buena. Cada vez que llegábamos a una estación me despertaba para ver si era la mía, pero como eran las cuatro de la mañana decidí tranquilizarme y relajarme por una horita más ya que me habían dicho que el tren llegaba a mi estación a las 5:30. A las 5:00 me levante y me senté a esperar la llegada a la estación. Esperé, y esperé y esperé. Hasta que a las 7:00 de la mañana alguien me dice que hace muchas horas habían pasado la estación. Me quería morir de la rabia, especialmente porque este tipo de cosas siempre me pasan a mí, y en mi primer día viajando sola, además. En fin, la opción era llegar al final del recorrido del tren, que era otro lugar turístico al que planeaba ir, pero más tarde,y desde ahí planificar nuevamente mi recorrido. Cuando el tren llegó a su destino final, Ernakulam, me bajé y esperé a Natali, que ya me había dicho que cualquier cosa estaba en el vagón 2. Por suerte, amorosísima, me dijo que ella iba a Cochín, una islita turística al frente de Ernakulam y que me uniera a ella. Tres días después andamos “pity y poty” viajando juntas.
¿Cómo explico Ernakulam y Cochín? Debería citar la Lonely Planet (La guía de viajes) para describir, pero voy a tratar de hacerlo con mis propias palabras. Ernakulam es una gran ciudad, pero está rodeada de ríos. Da la sensación de que estuviera media inundada (Gran parte de kerala es así). Entre tanta agua alrededor, está Cochín, que es una isla a la que llegas por barquito desde Ernakulam. Esta islita es una mezcolanza  de un montón de culturas debido a diversas colonizaciones. Hay influencia portuguesa, holandesa, judía, china y no me acuerdo que más. Voy a volver a Cochín en unos días más así que ahí hago más descripción del lugar. Por mientras, googlee.
 Como tenía que cambiar mi recorrido, y Nati no sabía muy bien que lugares recorrer, decimos al día siguiente partir a Kanyakumari, que es el punto más austral de India. Tomamos el tren en la mañana y nos tocó ¡Repletísimo de gente! Nos tuvimos que ir un buen rato de pie y después de un par de horas decidimos sentarnos en la puerta del tren. Fue muy entretenido, sintiendo el viento y mirando un increíble paisaje. Kerala definitivamente es precioso. Estuvo muy bueno también el ir comiendo papaya, lo que es fresquísimo y dulce y llena bastante.
Kanyakumari es un lugar turístico, pero turístico para los Indios. Da gusto a veces “volver a India”, y alejarse de lo turístico “creado para los occidentales” por un rato. En Kanyakumari se juntan los tres mares que rodean a India: El mar Arábigo, por el oeste, el Océano Indico, por el sur, y la Bahía de Bengala, por el este. Por la misma razón tiene varios templos y monumentos. En este sector sigue habiendo algo de influencia cristiana, y había una iglesia enorme y preciosa. Lo interesante es que adentro no habían asientos, y la gente, siempre con saris y trajes típicos indios, se sentaban en el suelo a rezar. Aproveché yo también para hacerlo. Cuando iba saliendo de la iglesia, resulta que venía un cortejo de matrimonio, así que preguntamos si podíamos mirar y nos dijeron que si. Fue increíble ver un pedazo de matrimonio católico mezclado con Hindú. La novia estaba vestida con un velo blanco, pero con un precioso sari fucsia. Los invitados también muy elegantes, pero con todo el estilo indio. La música dentro de la iglesia eran canciones algo conocidas, pero con instrumentos y cantada al estilo de este país.
En Kanyakumari vimos la salida y la puesta de sol en el mar. Fue muy bonito. Pero no daba para más que para un día, así que muy temprano en la mañana partimos a Varkala. Varkala es una playa tropical donde está lleno de turistas, pero lo que más me llamó la atención es que está llena de tibetanos y nepaleses. Es una pena,  pesar de lo lindo del lugar, ver a esa gente trabajando tan lejos de su tierra, unos por motivos políticos y los otros porque la situación económica del país es muy mala.
En Kerala planeo quedarme un rato viendo un poco del teatro típico de acá (Kathakali). Además que hay varios festivales en febrero. Les cuento más adelante.
Por su atención muchas gracias :)


Hampi



Uno de los lindos templos de Hampi

Alanah y yo

Vougue en Hampi- No pude sacar más fotos :(



Tren el Kerala

Mi ammiga Natali comiendo "papasha"


Amanecer en Kanyakumari


Jajaja, me pidieron que les sacara una foto!

Bahía de Bengala








martes, 10 de enero de 2012

MUMBAI Y GOA






8 de Enero de 2012. Palolem, Goa, India.
Mientras me dedico a publicar el reporte sobre Rajastán, trato de ponerme al día escribiendo sobre esta última semana mientras mis amigos (y una montonera de hombres) miran aturdidos un partido de fútbol del Manchester United y el Manchester City.
Como algunos ya se habrán enterado, me encuentro en estos instantes en el mismísimo paraíso. Pero dejemos los detalles de Goa para más tarde y partamos desde el principio.
Después de Udaipur nos fuimos a Mumbai. Yo estaba emocionadísima porque venía tramitando desde los inicios de mi viaje con Bollywood. Para quienes no saben, Mumbai es donde se ubica la industria cinematográfica más grande del mundo (Más que Hollywood). No es difícil darse cuenta. En india TODO gira en torno a las películas de Bollywood y sus actores. Incluso la música actual es más de las películas que de bandas. Y yo quería ser actriz de Bollywood, de todas maneras. Aunque fuera como extra, lo que podía ser probable.
Desperté (Si se le puede llamar despertar, porque nunca se duerme mucho en los buses) con una ciudad enorme, mezcla de lo típico indio (Vacas a mitad de camino, rickshaws y tuktuks, mujeres en sus saris, hombres mirones) y todo lo de cualquier ciudad grande de occidente.  Mumbai, la verdad, me dejó deslumbrada, llena de glamour y de edificios preciosos. Además, era la primera vez que estábamos frente al mar.
Nos alojamos en el sector turístico de Mumbai, donde está lleno de tiendas y cafés estilosos. El alojamiento era más caro, así que nos quedamos en un lugar con piezas bastante chicas y con baño compartido, pero bastante aceptable. Esa mañana, cuando llegamos, nos fuimos a caminar por la bahía y estuvimos frente al Gateway of India, que es un gran arco levantado por los ingleses a principios de siglo XX, si no me equivoco (Que alguien me ayude con los datos históricos!!).


El problema se vino esa tarde, cuando después de ir al cine a ver una película Bollywodense, nos fuimos al famoso Leopold´s Café, que es donde dicen que los productores andan buscando extranjeros para trabajar de extras en películas, comerciales y video clips. Al productor no lo encontramos, pero Omar y yo nos encontramos con alguna especie de bacteria asesina, lo que nos mantuvo enfermos por un buen tiempo. Así fue como no pude disfrutar más de la ciudad más grande de India, con mas de 15 millones de habitantes, y me mantuve al día siguiente sufriendo del dolor de estómago. Lo peor de todo es que el recepcionista del hotel donde estábamos nos ofreció para el día siguiente ¡trabajar de extras!, pero ya habíamos comprado los pasajes en tren para la misma noche. De todas maneras, me prometí volver, una vez los hombres se vayan, y con Alanah haremos algún shopping también.
A pesar de que la diaerritis la tenía controlada, el cansancio y los dolores de guata no me permitieron tener un viaje perfecto. De todas maneras, la vista del estado de Goa desde la ventanilla del tren era preciosa. Toda una selva tropical. Como cada vez atiendo menos los detalles históricos que visito, mi información es bien vaga, pero puedo contarles que Goa fue una colonia portuguesa, por lo tanto tienen mucha referencia de esos lados y es primera vez que veo tanto cristianismo en mi viaje (Que me dio mucho gusto). Todas las casas están decoradas con estrellas de papel, por navidad,  y he visto muchísimos pesebres como no había visto antes (Estamos hablando de principios de enero).
Además de todo eso, Goa tiene todo lo que un viajero después de mucho viajar espera: Arena blanca, palmeras, agua tibia... en fin todo un paraíso. Desde que nos instalamos no hemos hecho absolutamente nada. Solo dormir, “comer” (O “tratar de...”) y bañarnos en la playa.
Lo último que tengo que contar es que ayer fui a mi primera fiesta en 5 meses (La del año nuevo en Udaipur no cuenta, definitivamente). Lo entretenido es que era ¡¡Con audífonos!! Ha sido la fiesta más chora que me ha tocado estar. Sé que sueno huasa, pero mis amigos estaban igual de entusiasmados. ¿En qué consistía? Super simple: cuando entrabas te pasaban unos audífonos y con un botón cambiabas de canal. Cada canal era un DJ distinto. Habían tres DJs tocando y la gente bailando lo que quisiera escuchar. O sea, tu podías estar bailando con alguien que esté bailando algo distinto que tú. Lo chistoso era cuando te sacabas los audífonos y podías ver a la gente bailando ¡En silencio! Genial ¿No?
Ayer vi la puesta de sol en un Kayak... y me pareció que el mundo era maravilloso  (Con frecuencia pienso esto desde que empecé a viajar).
Puede que me quede acá para largo... me agrada esto de descansar en la playita tropical. Por la misma razón, puede que me demore en contarles cosas nuevas.
Un beso para todos.


domingo, 8 de enero de 2012

RAJASTÁN


Por problemas de conexión no puedo subir fotos, pero espero hacerlo pronto.
2 de enero en Udaipur, India; 1 de Enero en Chilito.
¡¡¡Feliz año nuevo!!! Aquí reporto desde una nueva localidad en este increíble pero loco país llamado India.  A pesar de que ha pasado una semana, nos hemos movido tan rápido que no existen muchas descripciones profundas con respecto a las localidades recorridas. Lo que sí puedo contarles es que definitivamente el estado de Rajasthan me ha encantado. El desierto magnífico y la experiencia única.
El día que dejamos Agra tuvimos que tomar un tren en el que nos tuvimos que ir sentadas (Viajábamos en la noche), pero como andaba con mi saco de dormir me acurruqué en un rinconcito y pude dormir unas horas. Lo latero de estos viajes es que tienes un montón de indios que te miran como si fueras un extraterrestre. Al principio igual me subían el autoestima. Ahora sé que lo hacen con TODAS las extranjeras. Si alguna mujer me está leyendo y quiere viajar sola, no se preocupe, sólo miran. De todas maneras, ya se se nos acabó nuestro viaje femenino, porque en Pushkar nos juntamos con nuestro amigo colombiano, Felipe, y su amigo Omar, de Holanda. Si algún indio se pone cargante, podemos decir que andamos con nuestros maridos, y listo.
Pushkar es muy lindo y totalmente turístico. Es un pueblo dedicado al dios Krishna y está junto a un lago. Debido a su religiosidad, no puedes comer carnes, ni huevo ni alcohol en la aldea, pero al final todos, a escondidas, lo hacen. La gente jura que me voy a volver super espirituada después de  este viaje, pero la verdad es que por estas razones es que su espiritualidad no me convence. Al final en todos lados es lo mismo: un gran número de personas pertenece a una religión por costumbre o por cultura. Por lo mismo, me encanta ser católica porque, a pesar de haber sido criada así, hoy soy yo la que he decidido seguir esa fe por mis propias convicciones. De la misma manera, apoyo a quienes no se han dejado llevar por la mayoría, y a quienes buscan ser mejores personas siguiendo distintas religiones también.
Pushkar es super turístico y definitivamente te dan ganas de comprártelo todo. (Es además, muy barato), pero mi mochila estaba repletísima y no compré casi nada. Pushkar fue más que nada para recuperar energías y seguir a la siguiente localidad, Jaisalmer.
Pero antes debo comentar sobre el bus. Nos fuimos esta vez sentados, pero con asientos reclinables. El problema fue cuando el bus se empezó a llenar, y a llenar y a llenar. Al parecer el conductor saca unos pesitos de más metiendo gente extra. El tema era que la gente estaba en cualquier lado, incluso durmiendo en el pasillo, con guaguas y todo. Esa noche no pude dormir, fue espantoso. Lo recomendable es tener unos buenos audífonos para escuchar música todo el viaje.
Jaisalmer es maravilloso. Es llamada la ciudad dorada. Dormimos en una guest house que quedaba en el mismísimo fuerte construido en un cerro alrededor del año 1100 DC y nos entretuvimos descansando en uno de los múltiples restaurantes ubicados en los techos y con vista a toda la antigua construcción. Jaisalmer es conocido también por sus paseos en camello. Por suerte, el encargado de la guest house resultó ser muy confiable (Estábamos prevenidos de que nos podían estafar) y nos organizó un paseo en camello por una zona no turística.
Al otro día partimos a nuestro tour en camello nosotros cuatro más dos israelitas, una australiana y un alemán que resultaron ser muy simpáticos. Nos llevamos primero en jeep a una aldea que parecía detenida en el tiempo, con las mujeres cargando agua en la cabeza, con casas de barro y niños pidiendo rupias (Y me impresiono como si no hubiera vivido 4 meses en una aldea en Nepal). Como ya me estoy cansando de la gente pidiendo plata, evito el sacar fotos, o trato de que sean bien discretas. Luego nos dijeron que nuestros camellos estaban listos y nos subimos a los extraños animales, que a mi parecer los sacaron de la prehistoria. A mí me tocó el más grande de todos y se llamaba Babaloo. A la primera media hora es paseo fue espectacular, pero después te empiezan a doler las piernas de estar en la misma posición y el bamboleo del camello es como para marearse un poco. Así, a par de horas nos detuvimos a almorzar, y la gente que nos llevaba con cocino un rico... DAL BAT ¡¡Como si quisiera seguir comiendo arroz!! De todas maneras estaba delicioso.
Después de la siestita, partimos de nuevo y llegamos a una zona con dunas, como los desiertos de las películas y nos detuvimos para acampar ahí. Nos entretuvimos un buen rato sacando fotos y contemplando la puesta de sol, para más tarde disfrutar de otra comida, cantar canciones de cada país junto a la fogata y dormirnos mirando a las estrellas (Sólo con unas frazadas, ¡brrr!). Al otro día los camellos nos llevaron de vuelta al jeep y nosotros más felices que... que cara de camello (si miras bien, pareciera que estuvieran siempre sonriendo).
Ese mismo día tomamos un bus a Udaipur. La verdad es que, al menos Alanah y yo, estamos super cansadas de viajar, y ya queremos llegar a Goa para descansar. Ese viaje fue esta vez no sentados, sino en “sleeper” que es literalmente una pieza en el bus. Todo parecía indicar que el viaje se venía bueno, pero los saltitos del bus de nuevo no nos dejaron dormir (Además de las ganas de ir al baño, cuando en el bus no hay). Lo peor de todo era que llegábamos a Udaipur el 31 de diciembre, con la idea de ver el amanecer bailando sin parar, por lo tanto tendríamos que dormir durante el día.
No nos dedicamos a recorrer mucho Udaipur. La verdad que desde nuestro hotel teníamos toda la vista necesaria: un increíble palacio junto al lago y preciosas construcciones antiguas. La víspera de año nuevo nos fuimos a un restaurant que por $3500 pesos chilenos tenías buffet y pista de baile. La comida estuvo bien, ¡pero la música fue sólo india! Debo decir que me gusta bollywood, pero esto fue un exceso (Tommy rey, ¡te eché de menos!). Nos fuimos de esa fiesta buscando algo más occidental, pero la ciudad estaba muerta. La gente ya se había ido a acostar o había un par de restaurantes con el mismo estilo del nuestro. Al final, a las 11:00 de la noche, decidimos volver con la cola entre las piernas a a nuestra fiesta india y bailar al estilo de este país.
Llegaron las 12, y con ello los abrazos y buenos deseos. Junto con esto, un show de fuegos artificiales en junto a esta ciudad maravillosa; y junto con esto, 15 minutos después, el corte de la música y la despedida... ¿QUEEE?? ¿Y EL BAILAR HASTA EL AMANECER?? No en India mis amigos. La ley dice que la música se corta a las 12:00 y parece que hoy habían tenido “yapa” de 15 minutos. A la hora nos estaban echando y estábamos listos en la cama a las 1:30 AM. Este primero de enero ha sido el más normal día, dentro de mis primeros de eneros, de seguro.
Junto con el año nuevo, fue el cumpleaños de Alanah y se lo celebramos comiendo en un restaurante topísimo junto al lago y con vista a un hotel-palacio-isla, que fue usado para una película de James Bond. Por la misma razón, todas las noches en esta ciudad ponen la misma película una y otra vez para los turistas, así que nos entretuvimos viéndola en la noche (“Octopussy”).
Hoy nos vamos a Mumbai, o Bombay, para tratar de alcanzar la fama flash en Bollywood y en un par de días seguimos al sur para encontrarnos con las paradisiacas playas de Goa.
¡Hasta un nuevo reporte! 


Pushkar

Sr. Rajastanico

Felipe, Alanah, Yo, Omar

Jaisalmer

Mi camello Babaloo!!


Alanah en Udaipur

domingo, 25 de diciembre de 2011

VARANASI Y AGRA





Domingo 25 de diciembre de 2011. Agra, India.
Varanasi, desde el Ganges

¡¡¡Feliz navidad a todos!!! Les deseo yo, mientras escribo y contemplo a la vez la majestuosidad del símbolo de India: El Taj Mahal. La blanca maravilla me acompaña mientras me tomo un té con leche (una adicción generada en Nepal) y mi amiga Alanah lee un libro junto a mí.
Los dejé en el capítulo pasado con que nos habían engañado en Varanasi. Lo bueno de descubrir el engaño fue que pudimos disfrutar como realmente correspondía la ciudad. He recibido muchos comentarios de gente que ama Varanasi y gente que le carga, y puedo decir que entiendo ambas partes, pero no tienes derecho a decir que no te gusta sin antes haber tomado un botecito en el río Ganjes, especialmente en el atardecer. Desde el río puedes ver cómo se pone el sol detrás de esas construcciones antiquísimas, y la vida de la gente ahí. Vimos como la gente lleva a los muertos a la orilla y los sumergen en el agua, para luego cremarlos en la orilla y lanzar sus cenizas a las aguas. (Mientras escribo empiezan a cantar- o mejor dicho, a rezar- las mezquitas que se encuentran cerca nuestro, una experiencia totalmente “Agra-ica”, si consideras de background el Taj Mahal y los techos de las casas llenos de monos, ardillas y uno que otro loro). Cuando avanzas con el botecito, ves a la gente que antes quemó a sus muertos, cómo se meten al río para purificarse (¡Si nos metemos nosotros nos morimos al instante! ¡Imagínense la cochinada!).  En fin, Varanassi es totalmente místico y especial, a pesar de la locura india, las vacas, los rickshaws, los tuk-tuks, la gente tratando de sacarte plata, las bocinas, la suciedad; pero llena de colores.
Como no encontramos tren para el día siguiente, nos quedamos un día más en Varanasi, y el día que tomábamos el tren nos fuimos de paseo a Sarnath, que queda a unos pocos kilómetros y es el lugar donde Buda se iluminó y empezó a predicar. Nos dijeron que podíamos tomar un rickshaw para ir ahí (Para el que no sabe, el rickshaw es una especie de taxi, donde el tipo pedalea y tu vas en el carrito trasero), pero no es recomendable, casi matamos al pobre viejito. Al menos espero que se haya ido contento con sus luquitas. En Sarnath estuvimos metidas en medio de unas ruinas antiquísimas, y estuvimos frente a la estupa donde Buda dio su primer sermón. ¿Creen que con este panorama yo también me iluminé? Al contrario, me entretuve muchísimo más mirando jugar a las ardillas, animalillo que no había visto en mi vida. Alanah se mataba de la risa conmigo, porque ella las ve todo el tiempo en Canadá.  Después de las ruinas, dimos una vueltita por la ciudad que está llena de homenajes a Buda, especialmente un buda gigante que fue contruído hace poquito, pero de todas maneras, impactante.
Así ese día llegamos a la estación de trenes y nos encontramos con otros turistas que nos contaron que debido a la neblina sus trenes se habían atrasado, algunos, más de veinticuatro horas. Por suerte el nuestro salió a la hora señalada y no tuvimos problema para tomarlo. En India existen muchas categorías para viajar en tren y pagamos por viajar en cama, pero la cama más barata. Así convivimos con cientros de ronquidos, llantos de guaguas y olores varios, entre el frío de la noche.
Pero íbamos contentas porque habíamos tomado el tren a la hora. Nos importaba mucho eso porque sólo teníamos el jueves para visitar el Taj Mahal (El viernes está cerrado y después teníamos que ir a Pushkar). “Despertamos” (Entre comillas porque no dormimos casi nada) a las 7:30 AM y nos preparamos para bajarnos en la próxima estación. Pero la próxima estación no era Agra. Y la siguiente tampoco. Alguien nos dijo que debido a la neblina el tren se había atrasado ¡5 horas! No importa, pensamos, aún nos quedaba la tarde para visitar el gran monumento.  El problema fue que a las 5 horas el tren no llegó, y a la sexta hora tampoco. El tren, finalmente, llegó a Agra a las 16:30 de la tarde, y el Taj Mahal cerraba a las 17:00. El taxista, amoroso (no es tan común), corrió hacia el hotel, hizo que dejáramos las maletas sin registrarnos, y por el mismo precio nos dejó a una cuadra del Taj Mahal, insistiendo que corriéramos para lograr entrar. Mientras corríamos la gente nos alentaba y todos gritaban ¡¡Estan cerrando!! ¡¡Corran, corran!! Y nosotras, las turistas desesperadas tratabamos de acelerar el paso. Al llegar.... Cerrado. Ninguna posibilidad de entrar. Muertas de la pena, nos fuimos al hotel, y por suerte, desde la terraza (donde estoy ahora) pudimos contemplar cómo el sol desaparecía y el Taj Mahal se esfumaba en la oscuridad, como un espejismo.
El día viernes (23) Decidimos que no nos íbamos a deprimir y nos fuimos a recorrer todos los otros monumentos que no cierran los viernes. Fuimos al Fuerte de Agra, que es una increíble construcción medieval, fuimos al Itimad-ud- daulah, o también llamado el “baby Taj Mahal”, otra tumba bien bonita. También, fuimos a una mesquita donde la gente nos miraba con cara de extraterrestres porque no éramos musulmanas, además de recorrer las calles de Agra. También hicimos turismo gastronómico y nos dedicamos a chanchar con las delicias de la comida india (Ultra recomendada). Así, nos encantó Agra y nos quedamos a dormir esa noche (El tren estaba atrasado) esperando tomarlo a las 5 de la mañana y encontrarnos con Felipe y un amigo de él en Pushkar.
El problema fue que nuestro turismo culinario nos anduvo pasando la cuenta, y a las 3 de la mañana, Alanah empezó con unos vómitos que duraron el resto de la noche. La pobre estaba tan mal, que tomamos la decisión de no tomar el tren. Lo raro era que a mi no me pasaba nada, si habíamos comido lo mismo. A las 6:30 de la mañana, partí a buscar algún lugar abierto para comprar agua para mi deshidratada amiga y empecé a sentir un poco de náuseas. A lo mejor es paranoia, pensé. De todas maneras, al volver me tomé un remedio. Nos levantamos a las 11:00 de la mañana,  y Alanah se sentía algo mejor como para levantarse y acompañarme a tomar desayuno.  El problema fue al comer mi primera cucharada. En menos de dos segundos desaparecí del restorán y corrí las dos cuadras que me separaban del hotel para llegar al baño. Ahora las enfermas éramos dos. Al menos a mi no me llegó tan fuerte, pero estuvimos todo el día sintiéndonos muy mal y a las 14:00 tomamos la descición que a pesar de la intoxicación, esto era una oportunidad para ir a ver el Taj Mahal. Así que con náusea y todo, partimos a visitar la famosa tumba.
¡¡¡Definitivamente valió la pena!!! ¡Qué lugar más maravilloso! Aún no puedo dejar de deslumbrarme con  lindo que es. Estaba repletísimo de gente, pero eso no fue obstáculo para sacarnos cientos de fotos, con nuestras caras de enfermas. A pesar de lo mal que andábamos, unos cuantos indios 8bastantes, a mi parecer) se nos acercaban a nosotras para sacarse fotos ¡Nos sacaban fotos a nosotras cuando tenían al Taj Mahal al frente). Según ellos que éramos muy lindas. Así que estoy considerando quedarme en India para subirme el autoestima con más frecuencia, jaja.
Después del Taj, Alanah se sentía muy mal así que se fue a dormir. Yo la acompañé, pero en la oscuridad del la pieza (no había luz) me bajó la depresión navideña y el llanterío automático. En el último tiempo no habíamos visto ningún símbolo de navidad y me bajó el echar de menos a mi familia y el querer compartir con ellos ese día tan especial. También sentía, debido a que India y Nepal no son países católicos, que no había tenido la preparación espiritual adecuada. Estaba viviendo en un limbo anti-navideño. La dulce de mi amiga Alanah, a pesar de lo mal que se sentía, trató de animarme y estuvimos conversando harto rato en la oscuridad comentando navidades pasadas, y comparando las navidades canadienses y chilenas. Al final, decidimos ir a tener nuestra comida de noche buena: Para Alanah tostadas y para mí una sopa con fideos.
Como en Chile era temprano, cerca de las 9 de la noche decidí que la mejor manera de pasar las penas y celebrar la navidad era llamar a personas queridas, así que me entretuve hablando en Skype con mi amiga Paula (Que siempre tiene el consejo preciso o la perfecta frase para animarme) y luego con mi familia, que tenían una chacotera espantosa. Me acosté antes de las 12:00 pensando que mi navidad no fue tan mala después de todo.
Al otro día, es decir, hoy, me levanté a las 8:00 de la mañana para pillar a mi familia en Chile en sus celebraciones. Allá eran 10 para las 12:00, así que por camarita participé de los abrazos navideños y de las conversaciones, mientras ellos se comían un rico postre, jaja. Fue como estar allá y me sentí muy feliz. Además, con Alanah fuimos a buscar más tarde una iglesia católica, la que encontramos y nos quedamos un rato ahí para rezar. Alanah no es católica, pero estaba muy feliz de acompañarme y de participar. Su familia es protestante y creo que se entretiene preguntándome cosas sobre la virgen, porque no sabe mucho. Quiero buscar una versión en inglés del Ave María para regalársela, porque no la conoce y le gustaría saberla.
Esa ha sido mi vida hasta hoy. Podía llamarla “Una experiencia TOTALMENTE india”. Advierto que oportunidades para escribir tengo my pocas, y espero poder tener más en el futuro, pero se viene complicado. Sólo pido paciencia. Espero que hayan pasado unas increíbles fiestas y que el niñito Jesús los llene de esperanza para resolver los problemas que puedan tener y para mantenerlos junto a sus seres queridos.
Adieu.Domingo 25 de diciembre de 2011. Agra, India.
¡¡¡Feliz navidad a todos!!! Les deseo yo, mientras escribo y contemplo a la vez la majestuosidad del símbolo de India: El Taj Mahal. La blanca maravilla me acompaña mientras me tomo un té con leche (una adicción generada en Nepal) y mi amiga Alanah lee un libro junto a mí.
Los dejé en el capítulo pasado con que nos habían engañado en Varanasi. Lo bueno de descubrir el engaño fue que pudimos disfrutar como realmente correspondía la ciudad. He recibido muchos comentarios de gente que ama Varanasi y gente que le carga, y puedo decir que entiendo ambas partes, pero no tienes derecho a decir que no te gusta sin antes haber tomado un botecito en el río Ganjes, especialmente en el atardecer. Desde el río puedes ver cómo se pone el sol detrás de esas construcciones antiquísimas, y la vida de la gente ahí. Vimos como la gente lleva a los muertos a la orilla y los sumergen en el agua, para luego cremarlos en la orilla y lanzar sus cenizas a las aguas. (Mientras escribo empiezan a cantar- o mejor dicho, a rezar- las mezquitas que se encuentran cerca nuestro, una experiencia totalmente “Agra-ica”, si consideras de background el Taj Mahal y los techos de las casas llenos de monos, ardillas y uno que otro loro). Cuando avanzas con el botecito, ves a la gente que antes quemó a sus muertos, cómo se meten al río para purificarse (¡Si nos metemos nosotros nos morimos al instante! ¡Imagínense la cochinada!).  En fin, Varanassi es totalmente místico y especial, a pesar de la locura india, las vacas, los rickshaws, los tuk-tuks, la gente tratando de sacarte plata, las bocinas, la suciedad; pero llena de colores.
Como no encontramos tren para el día siguiente, nos quedamos un día más en Varanasi, y el día que tomábamos el tren nos fuimos de paseo a Sarnath, que queda a unos pocos kilómetros y es el lugar donde Buda se iluminó y empezó a predicar. Nos dijeron que podíamos tomar un rickshaw para ir ahí (Para el que no sabe, el rickshaw es una especie de taxi, donde el tipo pedalea y tu vas en el carrito trasero), pero no es recomendable, casi matamos al pobre viejito. Al menos espero que se haya ido contento con sus luquitas. En Sarnath estuvimos metidas en medio de unas ruinas antiquísimas, y estuvimos frente a la estupa donde Buda dio su primer sermón. ¿Creen que con este panorama yo también me iluminé? Al contrario, me entretuve muchísimo más mirando jugar a las ardillas, animalillo que no había visto en mi vida. Alanah se mataba de la risa conmigo, porque ella las ve todo el tiempo en Canadá.  Después de las ruinas, dimos una vueltita por la ciudad que está llena de homenajes a Buda, especialmente un buda gigante que fue contruído hace poquito, pero de todas maneras, impactante.
Así ese día llegamos a la estación de trenes y nos encontramos con otros turistas que nos contaron que debido a la neblina sus trenes se habían atrasado, algunos, más de veinticuatro horas. Por suerte el nuestro salió a la hora señalada y no tuvimos problema para tomarlo. En India existen muchas categorías para viajar en tren y pagamos por viajar en cama, pero la cama más barata. Así convivimos con cientros de ronquidos, llantos de guaguas y olores varios, entre el frío de la noche.
Pero íbamos contentas porque habíamos tomado el tren a la hora. Nos importaba mucho eso porque sólo teníamos el jueves para visitar el Taj Mahal (El viernes está cerrado y después teníamos que ir a Pushkar). “Despertamos” (Entre comillas porque no dormimos casi nada) a las 7:30 AM y nos preparamos para bajarnos en la próxima estación. Pero la próxima estación no era Agra. Y la siguiente tampoco. Alguien nos dijo que debido a la neblina el tren se había atrasado ¡5 horas! No importa, pensamos, aún nos quedaba la tarde para visitar el gran monumento.  El problema fue que a las 5 horas el tren no llegó, y a la sexta hora tampoco. El tren, finalmente, llegó a Agra a las 16:30 de la tarde, y el Taj Mahal cerraba a las 17:00. El taxista, amoroso (no es tan común), corrió hacia el hotel, hizo que dejáramos las maletas sin registrarnos, y por el mismo precio nos dejó a una cuadra del Taj Mahal, insistiendo que corriéramos para lograr entrar. Mientras corríamos la gente nos alentaba y todos gritaban ¡¡Estan cerrando!! ¡¡Corran, corran!! Y nosotras, las turistas desesperadas tratabamos de acelerar el paso. Al llegar.... Cerrado. Ninguna posibilidad de entrar. Muertas de la pena, nos fuimos al hotel, y por suerte, desde la terraza (donde estoy ahora) pudimos contemplar cómo el sol desaparecía y el Taj Mahal se esfumaba en la oscuridad, como un espejismo.
El día viernes (23) Decidimos que no nos íbamos a deprimir y nos fuimos a recorrer todos los otros monumentos que no cierran los viernes. Fuimos al Fuerte de Agra, que es una increíble construcción medieval, fuimos al Itimad-ud- daulah, o también llamado el “baby Taj Mahal”, otra tumba bien bonita. También, fuimos a una mesquita donde la gente nos miraba con cara de extraterrestres porque no éramos musulmanas, además de recorrer las calles de Agra. También hicimos turismo gastronómico y nos dedicamos a chanchar con las delicias de la comida india (Ultra recomendada). Así, nos encantó Agra y nos quedamos a dormir esa noche (El tren estaba atrasado) esperando tomarlo a las 5 de la mañana y encontrarnos con Felipe y un amigo de él en Pushkar.
El problema fue que nuestro turismo culinario nos anduvo pasando la cuenta, y a las 3 de la mañana, Alanah empezó con unos vómitos que duraron el resto de la noche. La pobre estaba tan mal, que tomamos la decisión de no tomar el tren. Lo raro era que a mi no me pasaba nada, si habíamos comido lo mismo. A las 6:30 de la mañana, partí a buscar algún lugar abierto para comprar agua para mi deshidratada amiga y empecé a sentir un poco de náuseas. A lo mejor es paranoia, pensé. De todas maneras, al volver me tomé un remedio. Nos levantamos a las 11:00 de la mañana,  y Alanah se sentía algo mejor como para levantarse y acompañarme a tomar desayuno.  El problema fue al comer mi primera cucharada. En menos de dos segundos desaparecí del restorán y corrí las dos cuadras que me separaban del hotel para llegar al baño. Ahora las enfermas éramos dos. Al menos a mi no me llegó tan fuerte, pero estuvimos todo el día sintiéndonos muy mal y a las 14:00 tomamos la descición que a pesar de la intoxicación, esto era una oportunidad para ir a ver el Taj Mahal. Así que con náusea y todo, partimos a visitar la famosa tumba.
¡¡¡Definitivamente valió la pena!!! ¡Qué lugar más maravilloso! Aún no puedo dejar de deslumbrarme con  lindo que es. Estaba repletísimo de gente, pero eso no fue obstáculo para sacarnos cientos de fotos, con nuestras caras de enfermas. A pesar de lo mal que andábamos, unos cuantos indios 8bastantes, a mi parecer) se nos acercaban a nosotras para sacarse fotos ¡Nos sacaban fotos a nosotras cuando tenían al Taj Mahal al frente). Según ellos que éramos muy lindas. Así que estoy considerando quedarme en India para subirme el autoestima con más frecuencia, jaja.
Después del Taj, Alanah se sentía muy mal así que se fue a dormir. Yo la acompañé, pero en la oscuridad del la pieza (no había luz) me bajó la depresión navideña y el llanterío automático. En el último tiempo no habíamos visto ningún símbolo de navidad y me bajó el echar de menos a mi familia y el querer compartir con ellos ese día tan especial. También sentía, debido a que India y Nepal no son países católicos, que no había tenido la preparación espiritual adecuada. Estaba viviendo en un limbo anti-navideño. La dulce de mi amiga Alanah, a pesar de lo mal que se sentía, trató de animarme y estuvimos conversando harto rato en la oscuridad comentando navidades pasadas, y comparando las navidades canadienses y chilenas. Al final, decidimos ir a tener nuestra comida de noche buena: Para Alanah tostadas y para mí una sopa con fideos.
Como en Chile era temprano, cerca de las 9 de la noche decidí que la mejor manera de pasar las penas y celebrar la navidad era llamar a personas queridas, así que me entretuve hablando en Skype con mi amiga Paula (Que siempre tiene el consejo preciso o la perfecta frase para animarme) y luego con mi familia, que tenían una chacotera espantosa. Me acosté antes de las 12:00 pensando que mi navidad no fue tan mala después de todo.
Al otro día, es decir, hoy, me levanté a las 8:00 de la mañana para pillar a mi familia en Chile en sus celebraciones. Allá eran 10 para las 12:00, así que por camarita participé de los abrazos navideños y de las conversaciones, mientras ellos se comían un rico postre, jaja. Fue como estar allá y me sentí muy feliz. Además, con Alanah fuimos a buscar más tarde una iglesia católica, la que encontramos y nos quedamos un rato ahí para rezar. Alanah no es católica, pero estaba muy feliz de acompañarme y de participar. Su familia es protestante y creo que se entretiene preguntándome cosas sobre la virgen, porque no sabe mucho. Quiero buscar una versión en inglés del Ave María para regalársela, porque no la conoce y le gustaría saberla.
Esa ha sido mi vida hasta hoy. Podía llamarla “Una experiencia TOTALMENTE india”. Advierto que oportunidades para escribir tengo my pocas, y espero poder tener más en el futuro, pero se viene complicado. Sólo pido paciencia. Espero que hayan pasado unas increíbles fiestas y que el niñito Jesús los llene de esperanza para resolver los problemas que puedan tener y para mantenerlos junto a sus seres queridos.
Adieu.


Donde Buda hizo su primera prédica

Listas para nuestro primer viaje en tren!

¡Y no alcanzamos a entrar!

Agra Fort

Enfermas, pero entramos!!!

Viva el Taj Mahal!!!



viernes, 23 de diciembre de 2011

FIN DE NEPAL Y PRINCIPIO DE INDIA


PRIMERO: Pido las pertinentes disculpas por el atraso en escribir y por las futuras faltas ortograficas. No he podido escribir en el comutador y no he tenido ni un minuto para detenerme y escribir.
SEGUNDO: Esto lo escribi el miercoles pero no pude terminar, por lo tanto la historia esta media inconclusa.
TERCERO: Para todos FELIZ NAVIDAD!!! Al parecer, si sigue la neblina, mis celebraciones seran arriba de un tren...


Miercoles 21 de Diciembre de 2011.
Varanasi,India.
Se que ha pasado muchisimo tiempo desde que debi haber escrito, pero la verdad es que no he tenido ni un minuto. Ahora tenemos que hacer hora para comprobar si el tren que va a Agra viene a la hora, para no tener que esperar mil anios en el terminal.

Mis  ultimos dias en Nepal fueron muy tristes y especiales. Los ninios fueron muy tiernos y varios de ellos de despidieron con un “No te olvides de nosotros”. Mi familia tambi’en estaba muy triste. Estuvieron muy preocupados de regalonearme al m’aximo y dejarme bien alimentada. Lo ‘unico que empani’o mi ultimo dia fue mi entrevista final en VIN. Resulta que tenia que hablar de la organizacion y de que me parecia, y la verdad es que no estoy contenta con varias cosas, en especial con mi compa;ero de trabajo. Mi error fue que no quise hablar de ‘el antes con la ONG porque el practicamente forma parte de la familia donde vivo y sab’ia que el hablar de esto traeria problemas en mi convivencia con la familia.    
 En fin, le expliqu’e a Bhupi (el director) que para mi era muy dificil hablar de esto por los motivos mencionados. El problema fue que aBhupi al parecer  le dio lo mismo mi confidencia, y habl’o (Si es que hablar se llama) con ‘el inmediatamente. A fin de cuentas, mi ‘ultimo d’ia se vio empa;ado de caras largas yun par de personas que casi no me hablaron. Se me rompi’o el Corazon y quede como la mala de la pel’icula, pero creo que ten’ia que dar todas mis opiniones si quer’ia ayudar a la comunidad. Lo m’as triste es que creo que no sirvi’o de nada.Por la misma raz’on quiero dejar en claro aqu’i: Creo que VIN es una organizaci’on desorganizada, y que a pesar de las buenas intenciones, Bhupendra Ghimire en mi ‘ultima entrevista se preocup’o en enojarse conmigo porque dije que no estaba segura de recomendar la ONG y donar plata, en vez de escuchar mis sugerencias en torno a los Children’s Clubs. Quiero de coraz’on ser una ayuda para esa gente, pero tampoco quiero que la gente malgaste su dinero. Hay un problema cultural en los nepaleses. Tienen que aprender a hacer las cosas con tiempo, utilizar la agenda y conversar para llegar a acuerdos. VIN es una organizaci’on llena de buenas intenciones, pero creo que un poco consumida por los egos. Espero que en el futuro las cosas cambien, que sea de verdad una “Iniciativa de voluntarios” (El nombre es “Volunteers Initiative Nepal”) y que pueda recomendarlos sin problema. Creo que hoy, depende de la persona. Si quieres tener una experiencia increible, aprender de otra cultura y compartir con la comunidad, este es tu lugar. Si quieres cambiar la calidad de vida de estas personas, definitivamente no lo es.

Despu’es de lloriquearmelo todo en la despedida, parti a Thamel, lugar al que casi no llego porque hab’ia un paro que tenia bloqueada la ciudad. En fin, esa noche me depedi de los otros volunarios y nos preparamos con Alanah para el inicio de nuestro viaje. Al otro d’ia partimos temprano a desde Katmandu a Lumbini. El primer problema fue que nos dejaron en el terminal equivocado, pero como Buenos nepaleses que son (Amables y desorganizados) s’olo bastaron dos llamadas para que el bus del otro terminal nos esperara y una micro nos dejara en la puerta del bus. Definitivamente vamos a echar de menos este pais.
El Segundo problema fue un taco enorme a mitad de viaje debido al paro que hubo el dia anterior. El paro es debido al asesinato de un politico y nos toco estar practicamente estar metidos en el funeral del susodicho.  El tema es que el bus iba a llegar tarde a Lumbini y no ‘ibamos a alcanzar a ver nada (tenimamos que cruzar a India al dia siguiente). Un israelita que iba en el bus nos dijo que el planeaba cruzar la frontera ese mismo dia e iba a viajar durante la noche a Varanasi, por lo tanto, tomamos la loca descicion de seguirlo y dejar esa misma noche nuestro querido Nepal.
Al cruzar el borde, fuimos a una agencia de turismo que hab’ia ahi y compramos pasajes en bus para viajar por la noche a Varanasi, 12 horas. Sab’iamos que el bus no era de lujo, pero nunca imaginamos lo que nos encnotramos: Literalmente una micro, con corridas de tres asientos. Adem’as, al subirnos, tuvimos que pagar el pasaje de la micro. Hab’iamos sido estafadas. “Bienveindas a India” pensabamos mientras nos mor’iamos de la rabia. Menos mal que ibamos con el israelita, que nos ayudo en todo momento.
Esa noche fue el peor viaje que me ha tocado. Peor que el de la gente vomitando en Chitwan. Resulta que aca viajabamos en medio de una neblina de 12 horas, en una micro espantosa que se dedic’o a adelantar y a detenerse en todos lados para tomar un te o ir al banio. Las 12 horas fueron acompaniadas de musica india, y cada vez que me quedaba dormida despertaba en el aire. En un par de ocasiones pens’e que nos ‘ibamos a morir (Hoy lei en el diario que casi 70 personas han muerto en carreteras debido a la neblina).
Asi, odiando India, llegamos a las 6 de la maniana a Varanasi. Sabiamos que nos podian tartar de enganiar con el hotel, asi que fuimos muy insistentes con el taxista que nos queria llevar a otro lugar. El tema es que las guest houses les pagan a los taxistas para que lleven a los turistas a sus propios lugares y les ponen nombres similares a los recomendados por los libros de viajes. Despu’es de pelear mucho, nos dejaron en el Yogui Lodge y sin preocuparnos mucho de como era nos quedamos dormidas a las 7 de la ma;ana. De todas maneras, el lugar es bastante bueno y barato, y adem’as la comida esquisita.
El primer d’ia estabamos medias descilusionadas de Varanasi, porque no pod’iamos encontrar nada y el barrio donde estabamos no parecia nada turistico. El libro estaba fallado, obvio. El Segundo d’ia mi inteligente amiga se percato de un detalle: Est’abamos durmiendo en el “ Old yogui lodge” y no en el “Yogui lodge”. Por segunda vez nos habian engaiado!
.... prometo que continuara... no se cuando, pero lo mas probable cuando me toque otro tren con problemas para salir a la hora.